Preparación de un plato de jamón ibérico de bellota.

Preparación de un plato de jamón ibérico de bellota. istock

Actualidad gastronómica

Los expertos coinciden: esta es la razón por la que aparecen los cristales blancos en el jamón

Al contrario de lo que muchos señalan como un defecto, se trata de un signo de buena calidad.

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De todos los productos dentro de la despensa española, pocos despiertan tanta devoción como el jamón curado. Es uno de nuestros embajadores más universales y ese producto único por el que sacamos pecho a cualquier hora.

Su prestigio no solo reside en su sabor profundo, sino también en los pequeños detalles con los que otros jamones no pueden competir. Uno de ellos, tan visible como a menudo malinterpretado, son esos diminutos cristales blancos que salpican algunas lonchas. Durante años, muchos consumidores han pensado que se trata de restos de sal o incluso hay quien ha llegado a dudar si eran motas de moho.

La realidad es que, lejos de ser un defecto o una impureza, estos cristales son un indicio de calidad. Según explica el carnicero profesional Oriol Ribot, conocido por su labor divulgativa en redes sociales, estas formaciones no tienen nada que ver con la sal ni con conservantes. Se trata, en realidad, de tirosina, un aminoácido natural que aparece durante el proceso de maduración del jamón.

Un fenómeno químico ligado al tiempo

Durante la curación, que puede prolongarse durante meses o incluso años, las proteínas del músculo del cerdo se van descomponiendo lentamente. Este proceso da lugar a aminoácidos libres, entre ellos la tirosina. Dado que esta sustancia es poco soluble en agua, tiende a cristalizar cuando las condiciones son adecuadas, formando esos característicos puntos blancos.

No es casualidad, por tanto, que estos cristales aparezcan en jamones de larga curación. Su presencia está directamente relacionada con un proceso pausado, controlado y natural, en el que el tiempo juega un papel esencial.

@sagaribot Seguro que NO sabía que los cristales del jamón son…🫢‼️ #datocurioso #carnicero #carniceria #carne #embutidos #jamon #jamoniberico ♬ sonido original - Albert Ribot

Lejos de ser motivo de alarma, los expertos consideran que la tirosina es una señal positiva. Desde la empresa especializada Fisan subrayan que estos cristales indican que el jamón ha sido curado de manera “excelente”. Incluso añaden un matiz interesante: cuando los cristales son grandes y están bien distribuidos, suele ser señal de una curación especialmente lenta y cuidada.

Además, la formación de tirosina solo se produce bajo condiciones muy concretas de pH y deshidratación, lo que refuerza la idea de que su aparición no es casual, sino el resultado de un proceso técnico bien ejecutado.

Más allá del jamón

Aunque el jamón es el producto donde más fácilmente se identifican estos cristales, no es el único. Otros alimentos ricos en proteínas y sometidos a procesos de curación prolongados también pueden desarrollarlos. El caso más conocido es el del queso parmesano, donde estos pequeños puntos aportan incluso una textura crujiente muy apreciada.

También pueden aparecer en embutidos como el chorizo, el lomo o el salchichón, siempre que hayan pasado por una maduración larga. En todos los casos, el denominador común es el mismo: tiempo, deshidratación lenta y una transformación profunda de las proteínas.

En definitiva, esos pequeños cristales blancos no son un defecto ni un exceso de sal, sino la huella visible de un proceso artesanal bien hecho. Son, en cierto modo, la firma del tiempo sobre el producto, una señal silenciosa de que ese jamón ha sido tratado con paciencia y conocimiento.