El desayuno en el Hotel Balarés, en la Costa da Morte.
El Mejor Desayuno de Hotel está en un pueblo de A Coruña: con el Atlántico de fondo, pan gallego y solo 16 huéspedes
Desde Ponteseco, el Hotel Balarés ha sido el ganador de la categoría Hoteles Boutique. En la categoría Gran Hotel el vencedor ha sido Castilla Termal Monasterio de Valbuena, en Valladolid.
Más información: Seis desayunos de hotel por los que merece la pena madrugar
Hay desayunos que forman parte de un guion y desayunos que cuentan un territorio. Y luego está el que se sirve cada mañana en el Hotel Balarés, en Ponteceso, un pequeño pueblo de la Costa da Morte donde el Atlántico marca el ritmo y donde, según el veredicto de los expertos, se ofrece hoy uno de los mejores desayunos de hotel de España.
El Balarés acaba de ser seleccionado como finalista en la categoría de Hoteles Boutique del Premio Mejor Desayuno de Hotel, un galardón impulsado por Madrid Fusión que celebra en 2025 su tercera edición.
Durante meses, el equipo del congreso gastronómico ha recorrido el país en busca de establecimientos capaces de convertir la primera comida del día en una experiencia memorable. Solo nueve hoteles han pasado el corte. Entre ellos, este refugio gallego con apenas 16 huéspedes.
En los desayunos del Hotel Balarés no falta la fruta fresca y repostería casera.
El concurso también ha premiado al Hotel Castilla Termal Monasterio de Valbuena, en la categoría Gran Hotel.
Desayunar frente al océano
El comedor del Hotel Balarés es tan íntimo como luminoso. A través de los ventanales, el Atlántico aparece cercano, recordando al comensal dónde está y por qué el desayuno aquí no podría ser igual en ningún otro sitio. No hay bufés interminables ni estandarización.
Cada mañana, Silvia Facal, cocinera del hotel, prepara elaboraciones distintas, dulces o saladas, siempre hechas al momento: filloas, tortilla de patatas estilo Betanzos, bizcochos, magdalenas, tartas de chocolate. Recetas reconocibles, ejecutadas con pulso casero y precisión, que llegan a la mesa aún calientes.
Cada mañana, las filloas son protagonistas en los desayunos del Hotel Balarés.
A su alrededor, una selección que habla de proximidad y cuidado: frutas frescas recién cortadas, quesos artesanos, bollería con mantequilla, mermeladas caseras y, como columna vertebral, el pan gallego de la panadería Forniños, en el vecino Ponteceso. Todo se acompaña con zumo de naranja recién exprimido, servido en jarras, sin prisas ni artificios.
El lujo de lo pequeño
“Más exclusivo, difícil”, señalan desde Madrid Fusión. Y no les falta razón. El Balarés no juega la carta del exceso, sino la del detalle consciente.
"No es un desayuno supergastronómico, pero nos esforzamos en que cada cosa esté en su punto y esté bien hecho" ha compartido con Cocinillas El Español Rafa Varela, dueño de Balarés junto a Silvia, tras conocer el fallo del jurado. "Trabajamos con jamón de porco celta, que es un producto local extrtaordinario, el salmón también lo preparamos en casa", añade.
Los embutidos y quesos también forman parte de los desayunos en el hotel.
Desayunar aquí es hacerlo sin ruido, sin colas, sin la sensación de estar participando en un ritual industrial. Solo Silvia en la cocina y Rafael Varela, su marido, en sala, siempre atento para crear un clima que roza lo doméstico sin perder elegancia.
El Premio Mejor Desayuno de Hotel distingue dos grandes categorías: Hoteles Boutique y Gran Hotel. El jurado, compuesto por expertos, valora en votación secreta aspectos como la calidad del producto, el servicio, la coherencia gastronómica y el vínculo con el entorno.
En ese contexto, el Hotel Balarés representa una idea cada vez más valorada: que el desayuno no sea un trámite, que el lujo puede estar en una filloa bien hecha, en un pan de verdad y en mirar al mar mientras amanece.