Botellas de vidrio de cerveza.
Así es la cerveza que ha conseguido seis medallas de oro en el World Beer Challange y cumple 125 años de innovación
Al medallero de Cervezas Ambar, se suman otras cuatro especialidades que logran plata, tras más de un siglo manteniendo vivo el oficio del cervecero.
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El 10 de julio de 1900, mientras Europa despertaba al nuevo siglo, en un modesto barrio zaragozano nacía una cervecera llamada a escribir su nombre con letras de oro —literalmente— en la historia de la cerveza española.
La fábrica de cerveza La Zaragozana, hoy conocida como Cervezas Ambar, cumple 125 años de oficio, sabor y una trayectoria repleta de reconocimientos internacionales que ratifican lo que en sus inicios era solo un anhelo: hacer la mejor cerveza posible, sin dejar nunca de innovar.
Ser “pequeños entre los grandes” se ha convertido en la gran fortaleza de Ambar. Su espíritu artesanal y su independencia les han permitido arriesgar y soñar cervezas diferentes, un camino que hoy les otorga un nuevo hito.
Seis medallas de oro rrecién conquistadas en el prestigioso World Beer Challenge, celebrado en Estoril (Portugal). Allí, entre sumilleres, maestros cerveceros y expertos de todo el mundo, Ambar ha vuelto a demostrar que la calidad no entiende de tamaños.
Las referencias galardonadas son, en cierto modo, un reflejo de su filosofía. Ambar Especial, Ambar 10 y Ambar Export han revalidado su oro, destacando especialmente esta última, que ha conseguido la calificación máxima del jurado (100/100).
Gama Ambar Triple Zero.
A ellas se suman tres nuevos oros: Ambar Especial Sin Gluten, Ambar 1900 Sin Filtrar y Ambar IPA, que ascienden del segundo al primer puesto tras la plata conseguida el año anterior.
El medallero se completa con otras cuatro especialidades que logran plata: Ambar Triple Zero, en sus versiones clásica, tostada y sin gluten, y la refrescante Ambar Radler. Un total de 920 puntos que consolidan a la cervecera aragonesa como una referencia internacional.
De pioneros sin complejos a maestros de la innovación
Si algo define a Ambar es su vocación por ir siempre un paso por delante. Lo fueron en 1902, cuando apenas dos años después de abrir su fábrica ya ganaban sus primeras medallas en Madrid, Londres y París.
Lo volvieron a ser en 1976, en plena transición española, cuando lanzaron la primera cerveza sin alcohol del país: Ambar Sin. Un atrevimiento que entonces parecía innecesario y hoy es un imprescindible en cualquier barra.
Ese ADN innovador ha seguido fermentando sin pausa. En 2011 presentaron la primera cerveza sin alcohol y sin gluten del mundo, y hoy su gama Ambar Triple Zero —única en el mercado por ofrecer 0,0 alcohol y 0 azúcar— suma medallas y versiones para todos.
Clásica, tostada, sin gluten y la reciente Ambar Triple Zero Radler, elaborada con auténtico zumo de limón. Una apuesta que combina frescura, ligereza y ese sabor fiel al estilo Ambar.
La innovación se saborea también en sus ediciones limitadas. Desde 2016, la colección Ambiciosas permite al maestro cervecero dar rienda suelta a su creatividad con recetas experimentales y tributos al territorio.
La pionera de la colección, Ambar 10, acabó convertida en parte del porfolio estable de la marca y este año ha revalidado por segundo año consecutivo su medalla de oro en Estoril. Hasta la fecha, la serie suma 15 variedades y, como bien dicen en la casa, aún le queda mucho camino por recorrer.
125 años de historia que miran al futuro
Cada sorbo de una Ambar Especial o de una Ambiciosa encierra la esencia de una marca que no se resigna a ser una cerveza más. Ser pequeños les ha dado la libertad de mantener vivo el oficio del cervecero que cuida cada detalle y respeta cada tiempo.
Y es precisamente esa forma de entender la cerveza, desde el barrio de San José hasta las mesas del mundo, lo que hace de Ambar una cervecera de oro.
Porque si hay algo que celebran estos 125 años no es solo la historia, sino el futuro: un brindis por seguir haciendo cervezas con alma, innovando sin miedo y demostrando que, en esta fábrica, lo mejor siempre está por fermentar.