Olly Robbins, alto cargo del Foreign Office destituido por el escándalo Mandelson.

Olly Robbins, alto cargo del Foreign Office destituido por el escándalo Mandelson.

Europa

El exjefe del Foreign Office dice que fue presionado para que Mandelson, socio de Epstein, fuera nombrado embajador

Olly Robbins declara que las presiones del gabinete de Keir Starmer hacían "muy difícil" oponerse al nombramiento de Peter Mandelson pese a que no superó el chequeo de antecedentes.

Más información: Starmer culpa a Exteriores del fallo de seguridad que permitió a Mandelson, socio de Epstein, ser nombrado embajador

P. Fava
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Las claves

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Olly Robbins, ex alto cargo británico, declaró que recibió intensa presión para aprobar la designación de Peter Mandelson como embajador en EEUU pese a riesgos de seguridad.

Mandelson, vinculado a Jeffrey Epstein, no superó la revisión de antecedentes obligatoria para cargos públicos y fue investigado por filtrar información clasificada.

El primer ministro Keir Starmer destituyó a Mandelson y a otros colaboradores por no informar sobre los riesgos, enfrentando ahora críticas internas y opositoras por el manejo del caso.

El escándalo ha provocado tensiones dentro del Partido Laborista y podría afectar sus resultados en las próximas elecciones locales en Reino Unido.

Olly Robbins, el ex alto cargo británico de Exteriores (Foreign Office) que fue destituido por el primer ministro Keir Starmer a raíz del escándalo por el nombramiento de un cómplice de Jeffrey Epstein como embajador en EEUU, ha declarado hoy en una comisión parlamentaria.

Peter Mandelson fue designado como jefe de la misión diplomática británica para Estados Unidos en febrero de 2025, pese a que no había superado la revisión de antecedentes a la que se deben someter todos aquellos que aspiran a ocupar un cargo público.

Starmer destituyó a Mandelson en septiembre del mismo año, y desde entonces ha prescindido de otros colaboradores a los que acusa de no haberle informado de que esta persona suponía un riesgo para la seguridad del Estado.

La Policía Metropolitana de Londres (Met) investiga a Mandelson, apodado 'Príncipe de las tinieblas' por el poder que acaparó entre bambalinas del Gobierno británico y del Partido Laborista, por filtrar información clasificada al magnate Epstein, acusado de liderar una red de explotación sexual y pedofilia.

En su comparecencia ante los parlamentarios, Robbins ha manifestado que recibió una "presión intensa" por parte de la oficina del primer ministro para resolver la autorización de seguridad de Mandelson "con mucha rapidez".

Había "muy fuertes expectativas" de colocar a Mandelson en su puesto de embajador en Estados Unidos, prosiguió. "El foco era sacarle de Reino Unido e instalarlo en Washington lo antes posible", relató.

"Diría que a lo largo de enero, con toda honestidad, la oficina del secretario de Exteriores se encontraba bajo presión constante", relató. "La atmósfera era de persecución incesante".

Las llamadas desde el nº10 de Downing Street, residencia del primer ministro, eran "muy frecuentes". Sin embargo, él contestó que necesitaban tiempo porque la investigación sobre Mandelson había revelado que estaba "al límite" de suponer un riesgo de seguridad.

Su conclusión fue que esta persona no debía recibir la acreditación que le habilitaría para el cargo diplomático. A las preguntas de los parlamentarios, contestó que el gabinete de Starmer había recibido "claramente" su respuesta.

Starmer, contra las cuerdas

La declaración de Robbins aumenta la presión sobre el premier británico, que arrastra desde hace meses el mayor escándalo de su carrera por el 'caso Mandelson' desde que logró la mayor victoria para el laborismo en las elecciones generales de 2024.

Pese a la férrea ofensiva de la oposición, que ha llegado a preguntar a Starmer si es "incompetente, mentiroso o ambos", el Partido Laborista ha descartado cualquier movimiento "inmediato" para reemplazar al primer ministro.

Los propios laboristas han reprendido a Starmer por "no querer ver" los riesgos de seguridad que implicaba el nombramiento de Mandelson, que consideran como un "premio" en contrapartida a su apoyo político.

Sin embargo, el precio lo van a pagar en las urnas, cuando se celebren en dos semanas las elecciones locales en Inglaterra, Gales y Escocia. Varias voces disidentes en el laborismo han criticado la "mentalidad de búnker" y la "falta de transparencia" del partido.