El submarino nuclear ruso Alejandro III en el puerto de Severodvinsk. Omicrono
La OTAN frustró una operación de submarinos rusos en el Ártico: iban a probar un "arma secreta" contra cables marinos
Una maniobra conjunta de Noruega, Reino Unido y Estados Unidos localizó, rastreó e interceptó a los buques rusos en alta mar.
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El remoto archipiélago de Svalbard, perteneciente a Noruega, fue esta primavera escenario de un episodio de alta tensión entre los aliados de la OTAN y Rusia que refleja el pulso y la carrera entre ambos bandos por hacerse con el control del Ártico.
Según una investigación de la agencia Reuters, las tropas de la Alianza Atlántica descubrieron a submarinos rusos realizando una maniobra de entrenamiento que consistía en desplegar un "arma secreta" diseñada para inutilizar cables interoceánicos críticos sin dejar rastro alguno.
La operación clandestina fue llevada a cabo por la GUGI (Dirección Principal de Investigación de Aguas Profundas), una unidad militar secreta que opera al margen de la Armada para realizar misiones de espionaje y sabotaje en los fondos marinos. Su objetivo, según fuentes de inteligencia de occidente, consistía en probar una sofisticada tecnología para atacar cables en el lecho marino.
Vladímir Putin en el puesto de mando del crucero lanzamisiles 'Varyag'. Reuters / Sputnik
No obstante, una operación conjunta en la que participaron Noruega, Reino Unido y Estados Unidos localizó, rastreó e interceptó a los buques rusos en alta mar, impidiendo completar las maniobras y forzándoles a abandonar la zona.
Londres y Oslo ya habían revelado el pasado mes de abril que habían descubierto una operación rusa encubierta en aguas del Ártico, pero hasta el momento no habían trascendido detalles al respecto ni que los rusos estaban poniendo a prueba un nuevo arma.
La información sale a la luz además en un momento crítico en la "guerra híbrida" de Rusia contra Europa que incluyen ataques con drones como el de Leipzig, sabotajes, incendios provocados, intentos de asesinato, episodios de vandalismo y operaciones para influir en la política interior de los países aliados.
Algunos analistas de inteligencia estadounidenses están cada vez más preocupados de que Rusia pueda poner a prueba el pacto de defensa mutua de la OTAN, el famoso Artículo 5, según informa Reuters. Una de las formas de hacerlo sería mediante la destrucción de cables submarinos, que son fundamentales para las conexiones globales y las transacciones financieras.
Dos cables submarinos de fibra óptica de 1.400 km que conectan Svalbard con la Noruega continental se encuentran a profundidades de hasta 2.700 metros bajo la superficie del mar. Transportan enormes cantidades de datos satelitales descargados en la estación terrestre de satélites SvalSat, la más grande del mundo y parte de la red Near Space Network de la NASA.
El pasado mes de agosto, el director de la CIA, John Ratcliffe, visitó a sus homólogos rusos en Moscú para, entre otras cosas, exigirles que frenen la escalada de ataques híbridos y operaciones de sabotaje en Europa.
El incidente en el archipiélago de Svalbard se zanjó sin el daño de ninguno de los cables submarinos. Según fuentes de la OTAN, Rusia estaba tratando de poner a prueba una nueva tecnología para un hipotético enfrentamiento armado. No obstante, se desconoce en qué consiste ese "arma secreta".
"Mediante nuestra operación conjunta, enviamos un mensaje claro a Rusia de que no puede operar de forma encubierta", declaró el ministro de Defensa de Noruega, Tore Sandvik. "Hemos dejado meridianamente claro a las autoridades rusas que cualquier intento de atacar nuestra infraestructura crítica será detectado y conllevará consecuencias", afirmó.