Novela

Salvatierra

Pedro Mairal

3 diciembre, 2010 01:00

El Aleph. Barcelona, 2010. 144 páginas, 18 euros


No debe confundirnos la brevedad de esta nueva obra del argentino Pedro Mairal (Buenos Aires, 1970), pues, lejos de ser liviana o somera, supone toda una muestra de cómo se puede contar una historia consistente, poderosa, y hasta de tono épico, en menos de 140 páginas. Los cuatro kilómetros de un gigantesco "cuadro", una prodigiosa tela pintada a lo largo de su vida por Juan Salvatierra, humilde empleado de correos ya fallecido que quedó mudo a los nueve años tras una caída de caballo, es el núcleo del que parte esta historia ambientada en una apartada población rural junto al río Uruguay (frontera natural argentino-uruguaya). El re-descubrimiento del cobertizo donde cuelgan los sesenta rollos de la obra, y la oferta de un museo holandés para exponerlo, ponen en marcha una fascinante intriga narrada desde la cálida voz de uno de los dos hijos del pintor. Desenrollar los paisajes de río de ese lienzo, "una suerte de diario personal en imágenes" o "documento de las costumbres y de la gente de una época y una región", supondrá tanto como dar vida al pasado y sacar a la luz decenas de secretos inesperados, algunos muy gratos, pero con frecuencia dolorosos. Este es un libro entonado y sobriamente poético que crece gradualmen- te en intensidad. Tanto, que se diría que Pedro Mairal consigue integrar a su pareja de esforzados hermanos (ya hombres de ciudad) entre los juncos y ramajes del río y de su representación pictórica. La excelente escritura, la naturalidad de los diálogos y una ocurrente peripecia detectivesca, consigue proyectar sobre el conjunto una lograda atmósfera y un aire heroico y aventurero. Talento, capacidad de observación, encanto y mucho sentido del humor (veánse los sucesivos encuentros del protagonista con el octogenario Mario Jordán), se ponen al servicio de una narración limpia y sabiamente medida en la que la reflexión sobre la memoria produce perlas como la que sigue: "Uno ocupa esos lugares que los padres dejan en blanco".