El restaurante favorito de Arturo Pérez-Reverte
El restaurante favorito de Arturo Pérez-Reverte (74) en Madrid: 3 plantas, cocina tradicional y 235 comensales
El reconocido escritor y periodista recomienda cuál es el mejor lugar para comer cordero en la capital.
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El restaurante favorito de Arturo Pérez-Reverte (74 años) en Madrid tiene nombre y apellido: La Posada de la Villa, un viejo molino del siglo XVII convertido en asador de culto donde el escritor "cuelga el sombrero" cuando quiere comer un buen cordero con amigos.
No es un local de postureo ni una novedad de Instagram, sino una casa de comidas histórica en plena Cava Baja, a dos pasos de la Plaza Mayor, que hoy vuelve a estar de moda gracias, entre otros, al empujón de las recomendaciones del académico en redes.
En más de una ocasión, Pérez-Reverte ha dejado claro en X (antiguo Twitter) que, cuando quiere cordero lechal en Madrid, su destino es este asador centenario.
"Cuando voy a comer cordero en Madrid con mis amigos, cuelgo el sombrero en La Posada de la Villa", escribió, una frase que varios medios han recogido ya como declaración de intenciones gastronómica.
Detrás de esa recomendación hay algo más que un buen plato, está el gusto del escritor por los lugares con memoria, con paredes que han visto pasar a generaciones de madrileños, políticos, artistas y viajeros anónimos.
La historia del local es ideal para los amantes del Madrid castizo. Nació en 1642 como la primera posada de la corte y último molino de harina en la ciudad, un edificio que durante siglos dio de comer a arrieros y viajeros antes de caer en el abandono y rozar el derribo en el siglo XX.
En 1980, el hostelero Félix Colomo decidió rescatarla del olvido, compró el inmueble casi en ruinas y lo restauró piedra a piedra hasta reabrir en 1982 como horno de asar, respetando el horno de leña, las vigas de madera y el aire de casona antigua que hoy conquista a turistas y nostálgicos.
Posada de la Villa
Por dentro, La Posada de la Villa se articula en tres plantas y varios salones, con capacidad para unos 235 comensales, y conserva detalles únicos, como las sillas grabadas con los nombres de clientes ilustres que han pasado por allí.
Desde cantantes internacionales hasta escritores y políticos, muchas han dejado su huella en un comedor que se vende, con razón, como "historia viva" del viejo Madrid.
Esa mezcla de tradición, discreción y ambiente de novela encaja a la perfección con el universo de Pérez-Reverte, que siempre ha reivindicado las tabernas y posadas como escenarios naturales de conspiraciones, tertulias y amistades a prueba de sobremesa.
Pero si este restaurante ha conquistado al autor de El capitán Alatriste es, sobre todo, por la cocina. Su carta es una oda a la gastronomía castellana: cocido madrileño cocido lentamente en puchero de barro, callos, rabo de toro, pepitoria de gallina, sopas de ajo y una selección de embutidos y quesos que funcionan como antesala del gran protagonista de la casa, el cordero lechal asado en horno de leña de encina.
Un cuarto de cordero dorado por fuera y jugoso por dentro, servido en cazuela de barro, que se ha convertido en reclamo para quienes llegan atraídos por el mismo mensaje: "Si a Pérez-Reverte le convence, algo habrá".
En tiempos de restaurantes efímeros y locales diseñados para la foto, La Posada de la Villa juega otra liga: la del sabor lento y las historias contadas al calor del horno.
Que uno de los escritores más leídos del país la señale como parada obligatoria en Madrid es, además de un guiño a sus lectores, una invitación directo a su visita: el lugar donde come cordero Arturo Pérez-Reverte existe, está abierto y te está esperando al final de la Cava Baja.