Imagen de una hierba del cuchillo.

Imagen de una hierba del cuchillo. Flickr

Ciencia

De planta decorativa a invadir las playas de España: la hierba del cuchillo viene de Sudáfrica y arrincona a la flora autóctona

Esta especie invasora desplaza a las plantas autóctonas en territorios costeros y el Gobierno advierte de que puede aumentar su población rápidamente.

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Las claves

La hierba del cuchillo, originaria de Sudáfrica, fue introducida en España como planta decorativa y para fijar suelos costeros.

Esta especie invasora, también conocida como uña de gato, desplaza a la flora autóctona al colonizar rápidamente dunas, arenales y acantilados.

Afecta principalmente al litoral cantábrico, mediterráneo y suratlántico, mostrando un carácter invasor muy agresivo y difícil de controlar.

Las autoridades recomiendan no plantarla en jardines y comunicar su presencia a las autoridades ambientales debido al grave impacto ambiental que provoca.

La hierba del cuchillo, también conocida como uña de gato, es una especie invasora que fue identificada en España por primera vez en el año 1900 en Galicia. Proviene de Sudáfrica y, aunque su origen en nuestro país es desconocido, se apunta a que fue traída como elemento decorativo y para fijar los suelos en zonas costeras.

Sin embargo, la Carpobrotus edulis está incluida en el catálogo español de especies exóticas invasoras en el Real Decreto de agosto de 2013, exceptuando las Islas Canarias. Tiene colores llamativos y forma de garra, por eso ha sido denominada vulgarmente con estos nombres.

El motivo por el que está considerada como planta agresiva es que, como tolera condiciones de extrema salinidad (por eso suele ubicarse en territorios costeros), se hace fuerte en zonas en las que otras plantas tienen más dificultades. Por lo tanto, puede aprovechar su capacidad, expandirse velozmente y colonizar todo lo que encuentra a su alrededor.

¿Dónde se ubica?

Así, copa rápidamente dunas, arenales, roquedos y acantilados costeros. Pero, aunque pueda ser incluso agradable para los ojos al tener un uso ornamental, provoca un grave impacto ambiental en las especies locales.

La consecuencia directa es que desplaza y arrincona a la flora autóctona de la zona y, antes de lo esperado, se convierte en el principal protagonista de los litorales del país.

Según la información oficial del Gobierno, afecta principalmente al litoral cantábrico (Asturias, País Vasco y sur de Galicia), mediterráneo (Costa Brava, Delta del Ebro y Menorca) y el suratlántico (Doñana).

Asimismo, el Ejecutivo advierte de que presenta un "carácter invasor muy agresivo, con clara tendencia a aumentar rápidamente sus poblaciones si no se controlan".

No obstante, es una especie prácticamente incontrolable, puesto que no le afectan los periodos de sequía y el suelo tampoco es un límite porque crece hasta la propia arena.

Por eso, la recomendación general de las instituciones es no plantarla en jardines y comunicar los focos importantes a las autoridades ambientales competentes en cada territorio infectado por las uñas de gato.

Otras plantas también recogidas en el listado oficial de invasoras son el plumero de la Pampa, el camalote de agua, la lechuga de agua, los lirios de los pantanos del género Iris y las acacias invasoras.