La escritora Andrea Abreu.

La escritora Andrea Abreu. Lilia Ana Ramos

Letras

Andrea Abreu regresa con 'Pajaritos preñados': "Con la turistificación, los pueblos pierden su futuro"

Seis años después del éxito de 'Panza de burro', la escritora canaria publica su segunda novela.

El libro lo habitan personajes extraviados en sus ilusiones, deseos y derrotas.

Más información: Crítica de la novela: "Un libro excepcional"

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Cuando era una niña, el abuelo de Andrea Abreu solía decirle que tenía demasiados ‘pajaritos preñados’ en la cabeza, porque era una soñadora y siempre estaba perdida en su “mundo interior, desconectada de la realidad”.

Ahora, seis años después del éxito extraordinario de su ópera prima, Panza de burro, publica precisamente Pajaritos preñados, una novela con personajes irremediablemente extraviados en sus ilusiones, deseos y derrotas.

Mientras hacemos la entrevista vía Zoom, Andrea Abreu (Icod de Los Vinos, Tenerife, 1995) confiesa que sus novelas suelen nacer de una imagen y que luego indaga en ella, “y en por qué tiene tanta importancia para mí”.

Así nació Pajaritos preñados (Anagrama), a partir de una expresión esencial para ella y que a medida que fue creciendo se ha ido resignificando: “Antes, tener la cabeza fuera de este mundo era lo peor que te podía ocurrir, pero ahora que me dedico a la creación, es imprescindible”, dice.

Pregunta. Han pasado seis años desde que publicó Panza de burro (Barret). ¿Por qué este silencio tan prolongado?

Respuesta. Bueno, hay varias razones. La primera es que el éxito de Panza de burro fue abrumador y que pasar de nada a todo me resultó muy complicado. Por otro lado, yo deseaba, bueno, necesitaba, alejarme y tranquilizarme, recuperar mi intimidad, no estar tan presente en todo todo el tiempo.

»Además, tenía automatizada la creencia de que tenía que producir un nuevo libro enseguida. De hecho, sentí una terrible presión para publicar otro muy pronto, hasta que comprendí que no tenía ni la capacidad ni la energía ni nada para eso, así que me planteé que, si tenía que escribir por escribir, iba a dejar de hacerlo. Es una apuesta casi política, solo puedo escribir cuando lo necesito, no al revés.

La escritora Andrea Abreu.

La escritora Andrea Abreu. Lilia Ana Ramos

P. El personaje principal, Cathaysa, tiene una relación de amistad y deseo con La Macha y Chaxiraxi muy parecida a la de Isora y la protagonista sin nombre de Panza de burro. ¿Hay conexión entre los dos libros?

R. Es posible, sí, puede haber bastante relación: son adolescentes en el mundo rural del norte de Tenerife, tienen una relación amistosa y amorosa llena de claroscuros y viven en un momento de precariedad general, azotadas por el clima (que en Pajaritos preñados es especialmente hostil, con lluvias torrenciales constantes), mientras se multiplica la turistificación y los pueblos pierden su futuro y sus señas de identidad.

P. ¿Qué le ha prestado de sí misma, de sus recuerdos, a Cathaysa?

R. Es supercurioso, pero creo que le he prestado más de mí, o me identifico más, con el otro protagonista de la novela, con su padre, el Tiznado. Aunque es un borracho y un irresponsable, me siento más conectada con él, con su forma soñadora de ver la vida.

"Aunque mi canon es europeo, me identifico más con los escritores latinoamericanos en su forma de narrar"

P. Hablando de sueños, ¿tenía razón su abuelo cuando le reprochaba sus ‘pajaritos preñados’? ¿Ha creído a menudo en lo imposible?

R. [Risas] Yo siempre he sido una persona llena de ‘pajaritos preñados’, una soñadora que cree que es posible un mundo más justo, solidario y ecológico que combata la desigualdad y el cambio climático, que respete y proteja a los animales, y siempre he sufrido mucho al ver la realidad. Cuando tuve la idea de la novela, y pensé en las voces cruzadas que la iban atravesar, supe que iba a estar dominada por ‘pajaritos preñados’, por sueños inalcanzables.

Cubierta de 'Pajaritos preñados', de Andrea Abreu.

Cubierta de 'Pajaritos preñados', de Andrea Abreu. Anagrama

P. La novela transcurre en los años 90, y durante un año exacto. ¿Qué gana el relato con esos límites temporales?

R. Creo que mucho, porque personalmente, como escritora pero también como lectora, agradezco los universos cerrados, me resultan más placenteros, siento que los personajes me pertenecen más y me identifico más con la historia. Tenemos tanta información que necesitamos una suerte de acotamiento, de contención, unos límites temporales y físicos reales sin fugas ni distracciones.

P. También está acotada espacialmente, porque, al igual que ocurría en Panza de burro, Tenerife vuelve a ser esencial.

R. Sí, el paisaje canario es primordial en la novela, sus problemas estructurales, los efectos de la turistificación masiva y la devastación ambiental lo condicionan todo.

"El proceso de degradación de la lengua canaria parece imparable, pero no quiero caer en la desesperanza"

P. El gran protagonista de la novela es el lenguaje: sin apenas puntuación, en torrentera, casi oral, con un ritmo que arrastra… ¿Es quizá una declaración de principios?

R. El lenguaje en torrentera creo que tiene que ver con la tradición literaria de la que parto para encontrar mi propia voz, que es la latinoamericana. Me gusta más la forma en que allí se experimenta la vida a través del lenguaje. Aunque mi canon es el europeo, me identifico más con los autores latinoamericanos en su forma de narrar la realidad. Pienso en Fernanda Melchor, en Fernanda Trías o Fernanda Ampuero, con las que comparto un lenguaje que combina el desborde emocional con unos límites muy contenidos en lo espacio-temporal.

Andrea Abreu.

Andrea Abreu. Lilia Ana Ramos

P. La novela asombra por la riqueza del idioma, con expresiones y términos canarios nada usuales en el resto de España.

R. Sí, la verdad es que he hecho un trabajo tremendo de recopilación de términos y expresiones olvidadas, porque soy testigo privilegiado de la degradación de nuestro idioma. Durante seis años he perseguido hacer un registro de palabras de ese léxico canario que se está perdiendo, tan rico y tan hermoso. He consultado muchísimo el Diccionario de canarismos, pero también empleo palabras que este no recoge, pero que aún se utilizan en algunos pueblos o que emplean nuestras abuelas. De alguna manera, es una apuesta política e identitaria que mantuve a lo largo del libro.

»El proceso de degradación del idioma parece imparable pero no quiero caer en la desesperanza sino conservar y compartir ese legado para mi generación y para las venideras, que muestran más interés por su lengua. No se trata de defender valores tradicionales, sino de reivindicar y recuperar esa riqueza que caracteriza a nuestra cultura. Y creo que es posible. Y quien habla del idioma lo hace también del cine, la música, el teatro. Hay una vuelta imparable a nuestra cultura. Y sí, esto es una certeza, no ‘pajaritos preñados’.

P. En el libro cobra gran importancia el pensamiento mágico y el simbolismo. ¿Es quizá un guiño al realismo mágico?

R. Bueno, es un intento de representar el sincretismo canario que hace posible ser de voto, por ejemplo, de la Virgen de la Candelaria, y creer , como ocurre en la novela, que un perro salvaje se puede convertir en una bruja, en la línea de la tradición narrativa latinoamericana en la que me reconozco.

P. Sus personajes viven en la periferia de la periferia. ¿Su literatura es periférica también?

R. Si habitar la periferia literaria implica la existencia de un centro, en los últimos tiempos se ha producido un movimiento que ha colocado las periferias en el centro del debate. Hoy la literatura canaria ocupa un lugar esencial.

P. Hablando de escritura periférica, ¿existe una nueva narrativa canaria? Pienso en usted, en Lana Corujo, en Meryem El Mehdati o González Rossi. ¿Qué rasgos las definen, además de la insularidad?

R. Bueno, no me corresponde a mí hablar de generaciones o grupos, pero creo que hay muchos jóvenes narradores (y poetas, músicos, cineastas, pintores) preocupados por la cuestión canaria contra la turistificación y la degradación ambiental, contra la pérdida de nuestra identidad, y que defendemos nuestros paisajes y nuestra riquísima lengua.