MQ-9A Reaper de EEUU

MQ-9A Reaper de EEUU USAF

Observatorio de la Defensa

EEUU acelera el desarrollo de un nuevo dron de combate tras perder medio centenar de aviones 'Reaper' a manos de Irán

Washington quiere que el coste de la aeronave sea de diez millones de dólares.

Teherán ha destruido cerca del 25% de la flota 'Reaper' de Washington.

Más información: EEUU construirá una red subterránea de hasta 3.500 km para albergar su nuevo misil balístico intercontinental

Publicada
Las claves

Las claves

EEUU ha perdido alrededor del 25% de su flota de drones MQ-9A Reaper frente a Irán, lo que ha acelerado el desarrollo de un nuevo dron de combate.

El Pentágono impulsa el proyecto Aeronaves Modulares Masivas (MMA), buscando drones más baratos, ágiles y prescindibles, con un coste por unidad de unos 10 millones de dólares.

El nuevo dron deberá cumplir exigentes requisitos técnicos, como velocidad mínima de 200 nudos, autonomía de 2.300 millas náuticas y capacidad de transportar más de 1.200 kg de carga útil.

General Atomics, fabricante del Reaper, ha presentado su propuesta Wildfire, alineada con la nueva doctrina de desplegar enjambres de drones para saturar las defensas enemigas.

La vulnerabilidad demostrada por los sistemas aéreos no tripulados en la guerra contra Irán ha desencadenado una profunda reestructuración en la estrategia militar de EEUU respecto a estas aeronaves. Tras perder cerca de medio centenar de sus drones MQ-9A Reaper a manos de Teherán, la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF, por sus siglas en inglés) se ha visto obligada a precipitar el reemplazo de este emblemático avión.

El desgaste sufrido, que abarca la pérdida de al menos 45 unidades -lo que representa alrededor del 25% de la flota-, ha dejado patente que apostar por plataformas de alto coste y baja supervivencia resulta inviable frente a sistemas de defensa antiaérea modernos.

Por esta razón, el Pentágono ha dejado de lado sus planes de esperar a que concluya el ciclo de vida residual del Reaper para volcar sus esfuerzos en una alternativa más económica, ágil y concebible desde su origen como un elemento prescindible en el campo de batalla.

El viraje ha sido encabezado por los altos mandos de la institución, entre ellos el teniente general Christopher Niemi, jefe de Modernización de la USAF, y el secretario de la USAF, Troy Meink. Ambos han coincidido en que el Reaper ha quedado "obsoleto" ante la proliferación de capacidades antiaéreas enemigas, según recoge Defense News.

Con el objetivo de acortar los plazos operativos, la cúpula militar ha ordenado acelerar el proceso de desarrollo e integración, de modo que la meta inicial fijada para el año fiscal 2031, que contemplaba disponer de unas 20 aeronaves listas para el servicio, pueda adelantarse dos años.

MQ-9A Reaper de EEUU

MQ-9A Reaper de EEUU USAF

La piedra angular de esta transición es el proyecto denominado Aeronaves Modulares Masivas (MMA, por sus siglas en inglés), diseñado en colaboración directa con la Unidad de Innovación de Defensa (DIU). La USAF persigue un coste en torno a los diez millones de dólares (8,6 millones de euros) por plataforma, en contraste fuertemente con los entre 30 y 50 millones de dólares que implica desplegar un MQ-9A Reaper completamente equipado.

Este ajustado margen económico busca crear un vector de ataque e inteligencia que mantenga una relación favorable entre el coste de la plataforma propia y el precio de los misiles que el enemigo deba emplear para neutralizarla.

Requisitos técnicos

A pesar de la considerable rebaja presupuestaria, las exigencias operativas para el nuevo modelo no han disminuido. La Fuerza Aérea de EEUU pretende que estas nuevas aeronaves ejecuten con solvencia el espectro completo de misiones que hasta ahora recaían en el Reaper, abarcando desde la inteligencia, vigilancia y reconocimiento hasta el ataque de precisión.

Los requisitos técnicos fijados exigen velocidades aerodinámicas reales de al menos 200 nudos, una capacidad para transportar cargas útiles de armamento y sensores superior a las 2.800 libras (1.270 kilogramos) y un radio de combate sin reabastecimiento que alcance un mínimo de 2.300 millas náuticas (4.259 kilómetros).

Dron MQ-9A Reaper

Dron MQ-9A Reaper Guardia Nacional del Aire Wikipedia Commons

Asimismo, la aeronave deberá contar con capacidad de autodespliegue en vuelos de traslado de hasta 8.000 millas náuticas (14.816 km), operando desde pistas austeras de no más de 6.000 pies (1.829 metros) de longitud.

Todo este conjunto técnico se complementará con una arquitectura informática de sistemas abiertos que garantice la modularidad, permitiendo intercambiar sensores de vídeo o módulos de guerra electrónica según las necesidades específicas de cada salida.

La oferta de General Atomics

La industria de defensa estadounidense ha reaccionado con rapidez ante la necesidad de la USAF. La empresa General Atomics Aeronautical Systems, fabricante del MQ-9 Reaper, ya ha presentado su propuesta para este programa bajo el nombre clave de Wildfire.

Aunque la compañía ha preferido no revelar imágenes conceptuales ni detalles presupuestarios precisos, sus portavoces aseguran que este prototipo de altitud media y gran autonomía cumple y supera la mayoría de las especificaciones requeridas por el Pentágono.

La propuesta de la industria busca alinearse con el nuevo paradigma táctico: desplegar enjambres de vectores prescindibles que, a través de la saturación, obliguen al adversario a agotar sus costosos arsenales de misiles guiados, garantizando al mismo tiempo la continuidad de las misiones de ataque, retransmisión de comunicaciones y guerra electrónica en entornos fuertemente disputados.

Con la adjudicación de los primeros contratos prevista para las fases finales del año, Washington busca consolidar una doctrina aérea donde la masividad y la adaptabilidad primen sobre la durabilidad técnica tradicional.