Destructor Kang Kon de Corea del Norte
Corea del Norte incorpora un segundo destructor de misiles balísticos dos meses después de recibir el primero de su historia
Se trata del buque que zozobró en su botadura y tuvo que ser reflotado.
La unidad cuenta con 74 celdas de lanzamiento vertical para misiles.
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Corea del Norte se encuentra inmersa en una transformación sin precedentes de su fuerza naval. Tradicionalmente relegada a misiones de defensa costera con pequeñas patrulleras, lanchas y submarinos de corto alcance, la Marina del régimen norcoreano ha dado un salto cualitativo hacia la proyección de poder en alta mar.
Con la entrada al servicio activo del destructor Kang Kon, Pyongyang ha incorporado su segundo buque de combate en un lapso de apenas dos meses, consolidando una vertiginosa transición hacia la disuasión nuclear embarcada.
Este hecho se produce poco más de dos meses después de que, a finales del pasado junio, se comisionara la primera unidad de la clase, el Choe Hyon. Con un desplazamiento de 5.000 toneladas, estas unidades sobrepasan ampliamente la potencia de fuego y tecnología de las fragatas y corbetas que históricamente habían constituido el núcleo de su flota de superficie.
Equipados con radar de barrido electrónico y sistemas de lanzamiento vertical multipropósito, los buques de la clase Choe Hyon integran un total de 74 celdas de lanzamiento vertical, cifra muy cercana a la capacidad de los principales buques de guerra occidentales y regionales, como los destructores de la clase Arleigh Burke y Zumwalt de EEUU, y la clase Udaloy de Rusia.
El despliegue del Kang Kon adquiere, además, un peso estratégico renovado al sumarse a la estructura nuclear de Pionyang. Durante el acto protocolario, Kim Jong Un ha remarcado que esta nueva embarcación desempeñará un papel crucial para "aniquilar ataques de represalia" enemigos e integrarse directamente en el sistema estatal de respuesta nuclear.
Destructor Kang Kon de Corea del Norte
Esta declaración pone de manifiesto que las autoridades norcoreanas ya no contemplan las armas atómicas únicamente desde silos terrestres, lanzadores móviles o submarinos balísticos, sino que buscan dotar a su flota de superficie de misiles balísticos y de crucero con capacidad para portar ojivas nucleares contra buques y objetivos estratégicos en tierra.
El camino del Kang Kon hacia su operatividad no ha estado exento de graves percances industriales. El navío sufrió un sonado accidente durante su primera botadura, en mayo de 2025, un episodio en el que el buque zozobró y sufrió una inundación parcial que provocó la ira de Kim Jong Un.
Destructor Kang Kon de Corea del Norte
A pesar del escepticismo inicial, la industria naval norcoreana desafió los pronósticos al reflotar el casco accidentado apenas unas semanas después. En junio de ese mismo año, fue remolcado para trabajos urgentes en dique seco y regresado al agua días después.
Ya en junio de este año, el destructor comenzó sus primeras pruebas de mar, antes de protagonizar, en julio, un ejercicio sin precedentes en el que lanzó una salva consecutiva de 12 misiles de crucero desde sus celdas verticales.
La entrada en servicio de la embarcación ha coincidido estratégicamente con el arranque de las maniobras militares Freedom Edge, desarrolladas por Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, ejercicios que el régimen norcoreano califica de provocación directa.
Entre los planes de Pyongyang figuran mantener un ritmo de construcción naval con la meta de botar dos destructores al año y ya proyecta futuras plataformas de 8.000 y 10.000 toneladas.