John Banville antes de su entrevista con El Cultural. Foto: Sara Fernández

John Banville antes de su entrevista con El Cultural. Foto: Sara Fernández

Letras

John Banville lanza 'Nocturno de Venecia': "Como escritor, me dan igual la sociedad, las guerras o el mundo"

El aclamado autor irlandés viaja en su nueva novela a la Venecia de principios del siglo XX, donde el protagonista cae víctima de una compleja red de intrigas y traiciones.

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John Banville (Wexford, 1945) lleva años visitando España casi con frecuencia anual por uno u otro motivo y siempre lo hace de buena gana. Afirma que aquí, en nuestro país, es mejor acogido y más conocido que en su Irlanda natal. En esta ocasión, la excusa es la publicación de su nueva novela, pese a que tras la muerte de su esposa hace cuatro años había asegurado que ya había tenido suficiente en esto de la literatura.

En Nocturno de Venecia (Alfaguara, 2026), Banville, uno de esos popes de la novela europea contemporánea que arrastra desde hace mucho tiempo la etiqueta de "gran candidato al Nobel", comparte con sus lectores una historia de secretos y conjuras en la capital del Veneto en los primeros años del siglo XX. Todo ello narrado años después por su protagonista, Evelyn Dolman, un escritorzuelo cuyo mayor mérito han sido —al menos hasta la génesis de este testimonio escrito— unas lucrativas guías turísticas y que ahora busca resarcirse de la mala fama que le acarreó el episodio.

En lo que concierne a la calidad de lo que escribe, Banville, al contrario que su protagonista, no tiene ya que demostrar nada. Quizás por eso se muestra de lo más relajado durante la conversación con El Cultural en la suite que le han preparado para su visita en Madrid, haciendo honor a su fama de hombre afable y buen conversador.

También antes, en el momento en el que se le hacen algunas fotografías, está tranquilo y atiende, solícito, a la fotógrafa. Pone, eso sí, ciertos límites. No está dispuesto a posar asomado a la ventana, alegando vértigo. Nos sonreímos, porque algo de las intrigas del Vértigo de Kim Novak, con esposas que desaparecen y aparecen, sí que tiene la novela que ahora nos reúne. Ya arrebujado en el sofá, al que acusa de ser demasiado grande para su "reducida estatura", se aclara la garganta con un vino blanco antes de replicar a la primera pregunta.

Pregunta. Evelyn Dolman es un hombre desagradable desde la primera página. ¿Nos deberíamos fiar de lo que nos dice?

Respuesta. Bueno, conforme trascurre la novela va cambiando y acaba siendo un poco más inteligente después de la traición que anuncia al principio. Supongo que no es del todo de fiar, pero en realidad no lo sé, yo tan solo he escrito el libro. No tengo ninguna autoridad para hablar de esta novela.

»Es uno de los problemas de hacer este tipo de cosas. No entiendo lo que sucede en la novela. Cuando hago eventos públicos, la gente me hace preguntas y señala cuestiones muy acertadas sobre lo que escribo que yo jamás me había planteado. El artista es, en cierta manera, un médium. Capta algo que tiene en el cerebro de lo que no es consciente y solo lo plasma. Es como dormir o soñar... Escribir una novela es como soñar. Es algo que no está en tu mano. Es como un sueño controlado.

John Banville al comienzo de su entrevista con El Cultural. Foto: Sara Fernández

John Banville al comienzo de su entrevista con El Cultural. Foto: Sara Fernández

P. Entonces, si lo relaciona con un sueño, ¿me está diciendo que no trabaja la escritura de manera artesanal, corrigiendo y reescribiendo?

R. De ahí que subraye que es un sueño controlado. Por supuesto, todo en una novela está creado, fabricado. No hay nada natural en una novela. La vida sí es natural: nos vamos tropezando. Pero ninguna novela, si es buena, es un tropiezo. Cada palabra, cada coma, se ha considerado. Es agotador. Pero no sé por qué lo hago.

P. No hay ni un solo personaje moralmente correcto en Nocturno de Venecia. Todos dejan, de hecho, mucho que desear...

R. Todos son horribles, sí. Pero bueno, como la vida misma, ¿no?

P. ¿No cree en la bondad del ser humano?

R. ¿Ha visto alguna vez un niño torturando un ratón? La gente es capaz de hacer cosas buenas, sí, pero solo si les encaja en ese momento. Yo prohibiría la palabra "malvado" del diccionario y lo sustituiría por "circunstancia". Dadas las circunstancias adecuadas, los seres humanos pueden hacer cualquier cosa.

»Desde el siglo XX hasta el día de hoy hemos visto que los seres humanos son capaces de todo. Siempre he dicho que para cada Hitler tenemos un contrario. Pero a medida que han pasado los años me he dado cuenta de que en realidad hay diez Hitlers por cada persona buena.

P. El rechazo que siente Dolman hacia Venecia tiene una razón de ser. Al fin y al cabo, según apunta al principio de la narración, es donde tiene lugar el episodio traumático de su pasado del que trata la novela. Pero… ¿Qué hay de usted? ¿Siente esa animadversión hacia el Véneto? ¿Por alguna razón en particular?

Cubierta de 'Nocturno de Venecia', de John Banville (Alfaguara, 2026)

Cubierta de 'Nocturno de Venecia', de John Banville (Alfaguara, 2026)

R. Tengo una relación muy ambigua con Venecia. En muchos sentidos me encanta. Pero también me parece un lugar que da miedo. Nunca me siento del todo a gusto o tranquilo. Al contrario, me da la sensación de que me están vigilando.

»Es una ciudad muy extraña porque cuando llegas allí te das cuenta de que es un lugar en el que las personas vivían de la misma manera hace 300 años. O sea, no ha cambiado. No conozco ninguna otra ciudad en el mundo que sea así. Sí, tiene una estación de tren nueva y todo eso. Claro, pero digamos que Venecia Central es exactamente igual. Bueno, un poco más hundida en las aguas.

John Banville durante la entrevista con El Cultural. Foto: Sara Fernández

John Banville durante la entrevista con El Cultural. Foto: Sara Fernández

P. ¿Qué es lo que le ha llevado a ambientar su novela en el fin de siècle?

R. Quería escribir un libro que pudiese haber escrito Henry James. Una historia de fantasmas, erótica... Esta época, el cambio de siglo, es un momento ambiguo, el mundo está cambiando. Ha habido paz desde hace décadas. Los seres humanos se aburren de esta paz y quieren una bonita guerra. 1900 hubiese sido un momento bonito para vivir si fueses hombre, con dinero y europeo.

P. La conjunción de todos esos factores de los que hablamos (el fin de siglo, la recreación de una Venecia decrépita y pestilente, los personajes moralmente reprobables…) crea una atmósfera de decadencia total. ¿Nos dice algo de nuestro presente?

R. No. No dice nada de nuestra sociedad o la política presente. Es solo un libro. Como artista, me dan igual la sociedad, las guerras o el mundo. Lo único que me importa es crear una obra de arte. Como ser humano, por supuesto que voy a votar, cuido de mis hijos y amo a las personas que me rodean. Pero ¿como artista? entonces solo tengo una fijación: la obra de arte.

»No hubiese sido artista si me preocupara por otras cosas. Si quisiera cambiar el mundo, detener las guerras... Esas cosas no van con mi trabajo. Una de las características de la verdadera obra de arte es que siempre es actual, así que no necesita relacionarse de otra manera con el presente. Cuando voy al Prado y veo Las meninas, siento que podría haber sido pintada indistintamente hace tres días o tres siglos.

P. Asegura que la literatura no nos dice gran cosa de la realidad… ¿Ni siquiera grandes hitos literarios como Los demonios, Madame Bovary o Guerra y paz?

R. No. Una obra de arte no te dice nada. Sencillamente, existe. Es un espectáculo que no tiene ningún mensaje. No te va a contar cómo ser mejor persona. El arte no está para eso. Lo que hace es intensificar el sentido de lo que "es". Es un juicio extraño sobre lo que es ser humano en este mundo. Como Nabokov decía: "Si quisiera mandar un mensaje, recurriría a UPS, no a la literatura".

P. Uno de los motivos por los que el protagonista de Nocturno de Venecia es tan detestable es porque se mueve por impulsos animales, mientras que, por otro lado se las da de hombre inteligente...

R. ¿Y usted no? Los seres humanos somos animales. Nos conducen los impulsos animales. Lo hacemos lo mejor que podemos... pero los animales también.

P. Otro aspecto fundamental para entender a Dolman es su faceta de escritor fracasado. ¿Actuaría de la misma forma de ser un escritor de prestigio? ¿O la frustración es lo que lo empuja a actuar de una manera determinada?

R. Evelyn Dolman asegura más de una vez que es un escritor fracasado, pero de lo que no se da cuenta es que con este libro ha escrito una obra de arte. Es uno de los elementos más importantes de Nocturno de Venecia. La ironía de que un escritor de poca monta como él haya escrito este libro tan bueno, modestia aparte [ríe].

P. En sus novelas tiende a haber un interés privilegiado en lo acontecido, en un pasado remoto, frente a lo que acontece, el presente. ¿Piensa que el ser humano vive de las historias que se cuenta sobre sí mismo? ¿Vive el escritor John Banville en el presente, o en el pasado?

R. Todos vivimos en el pasado. ¿Qué es el presente? Es algo que se va. Nosotros, los seres humanos, somos pasado.

P. Dicen de usted que es uno de los últimos grandes estilistas… ¿Está de acuerdo?

R. Espero no ser uno de los últimos. ¿Uno de los mejores? Eso sí. Ahora en serio. El lenguaje siempre atraerá a personas. Siempre habrá quien cree grandes novelas, poemas, metáforas... No será súper popular. Pero existirá siempre.

El escritor irlandés John Banville durante su entrevista con El Cultural. Foto: Sara Fernández

El escritor irlandés John Banville durante su entrevista con El Cultural. Foto: Sara Fernández

»Hubo una especie de inflación en los años 80 donde la novela fue algo más alcanzable. Antes no era así. Cuando empecé a escribir, en los 70, a nadie le importaba la ficción. Luego ya, una década más tarde, el Booker Prize fue algo muy importante en el mundo anglosajón y de pronto el ganador estaba en las noticias de la televisión y en las portadas de los periódicos, los escritores competían por este premio...

»Ahora ha habido una corrección, como suele suceder en la economía, pero a nivel artístico. Hay un número más reducido de personas que leen, escuchan música, que miran obras de arte... Yo diría que tengo unos 2.000 lectores. Y cuando he ganado el Booker Prize o el Princesa de Asturias, he seguido teniendo 2.000 lectores.

"Para leer correctamente una buena obra de arte tienes que entregarte a ti mismo y apagar tu ego"

P. Un escritor reconocido a nivel internacional como usted, ¿tan solo 2.000 lectores?

R. ¡2.000 lectores es muchísimo! Una cosa es ser conocido y otra ser leído. Hay quien conocen muy bien mi nombre pero no se ha leído ninguno de mis libros. Yo creo que hay tantos buenos lectores como buenos escritores. Para leer correctamente una buena obra de arte tienes que entregarte a ti mismo y apagar tu ego. Muy pocas personas están abiertas a hacer algo así y otras tantas no son capaces de hacerlo. Pero está bien.

»Por otro lado, estuve con una beca en el Prado hace dos años y me quedé fascinado con la cantidad de gente que acudía todos los días para ver obras de arte. Entonces pensé: "Bueno, quizás tenga 4.000 lectores".

P. Hace tres años nos llegó la triste noticia de su retirada, así que acogemos esta nueva novela como una celebración… ¿O es un canto de cisne? ¿Va a seguir escribiendo John Banville?

R. Yo también creía que la anterior iba a ser la última. Pero sí, he vuelto a escribir, y en ello estoy ahora mismo. Estoy preparando una nueva novela negra y mi propia autobiografía que... no será una autobiografía, sino una novela en la que haya mucha información inexacta.

»Mi mujer murió hace cuatro años y medio y yo pensaba que no iba a durar mucho más. Y aquí sigo, con mucho tiempo en las manos. Aunque todo es relativo. El otro día estaba hablando con un amigo que es doctor. Me preguntó que qué tal me sentía, y cuando le dije que bien, me respondió: "Eso que tú sepas. Los tumores acechan". Y sí, yo pienso que la muerte lleva mucho tiempo acechándome.

El escritor John Banville durante su entrevista en Madrid con El Cultural. Foto: Sara Fernández

El escritor John Banville durante su entrevista en Madrid con El Cultural. Foto: Sara Fernández

P. ¿Qué haría John Banville si no escribiera?

R. Entonces sí que me dedicaría a cambiar la historia del mundo. Y si me preguntas qué habría hecho en el caso de fracasar como escritor, entonces la respuesta es que probablemente cambiaría la historia del mundo para mal. Hitler, Stalin, Pol Pot, Mao... todos han sido artistas fracasados.

»Es algo que tan solo ocurre en el caso de que el que fracasa sea un hombre. Conozco mujeres artistas que han fracasado y lo han aceptado con entereza. Pero ¿los hombres? Los hombres nos volvemos personas peligrosas.

P. Sorprendieron unas declaraciones que hizo para este mismo medio en las que aseguraba que vendería a sus hijos por un párrafo perfecto. ¿De dónde viene esa obsesión? ¿Tanto significa el arte para usted?

R. Mi mujer no estaba muy contenta con esa declaración [ríe]. Pero sí, los artistas haríamos cualquier cosa para conseguir hacer una obra de arte. Pasaríamos por encima de quien fuera. Depredamos incluso a nuestros seres queridos. Nos alimentamos del mundo. Lo que sea por hacer arte. No es un lado humano, precisamente. El artista no sufre tanto como lo hacen otras personas, porque todo para nosotros es material con el que podamos trabajar.

P. Se lo preguntaré directamente: ¿por qué escribir?

R. Para hacer que el mundo se sonroje, para que sea consciente de sí mismo, para poner objetos en este mundo que antes no estaban. Y si alguien tiene suerte y es talentoso, entonces pondrá en el mundo algo bello. Es extraño ser artista. Un tema muy serio.