Ida Vitale.

Ida Vitale. Daniel Mordzinski

Letras

Los versos veinteañeros de la centenaria Ida Vitale: un tesoro romántico

Tusquets recupera quince poemas juveniles de la poeta, ganadora del Premio Cervantes.

'Poemas de juventud (1943-1946)' presenta una edición facsímil, por lo que se puede apreciar su hermosísima caligrafía.

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Ida Vitale (Montevideo, 1923), decana de la poesía en español y una de sus máximas representantes (reconocida con premios como el Cervantes, Reina Sofía y Lorca), publicó en Tusquets su Poesía reunida en 2017 y en 2021 Tiempo sin claves. Ahora se recuperan quince poemas juveniles, en general inéditos.

Cubierta de 'Poemas de juventud (1943-1946)'.

Cubierta de 'Poemas de juventud (1943-1946)'. Tusquets

Poemas de juventud (1943-1946)

Ida Vitale

Tusquets, 2026
104 páginas. 17 €

En el epílogo, cuenta Camila Guillot cómo encontró por casualidad, mientras ordenaba la biblioteca de su padre, "un librito que más parece una libreta" dedicado a su abuelo Gervasio. Su título: Poemas (1943-1946).

Al sacudirlo para quitarle el polvo, cayó un pedacito de papel y se desveló la autoría: eran de su alumna Ida Vitale. Un "tesoro" para la bibliófila Guillot, que visitó a la poeta para mostrárselo y conseguir su permiso para darlo a conocer.

"¿Quién querría leer esta vejestud?", fue la respuesta de Vitale, que al final consintió, tras pensarlo detenidamente, y la ayudó a transcribirlos. Como la edición es facsímil, podemos apreciar su hermosísima caligrafía. La copia resultaría sencilla.

Guillot habla de "estructura clásica" y, en efecto, los sonetos iniciales y el resto de poemas con rima de la primera parte dan a entender que no hay voluntad de experimentación sino más bien de ejercitar el estilo, algo natural en cualquier poeta que empieza. Son versos que surgen de esas lecturas tempranas e imprescindibles de la tradición; más modernista y romántica que áurea, en su caso.

En la segunda parte el tono cambia y ahí sí apreciamos la voz, aún no del todo nítida, de la poeta que Vitale ha logrado ser: "Sueño quebrarse el tiempo en la noche de los relojes".

Al soneto vuelve en la tercera sección y sobresale el inicial, el que comienza: "Tanto he pensado en ti, oh, muerte mía".

Siempre es emocionante descubrir los orígenes de los poetas que admiramos. Su precoz solvencia.