Una escena de 'Spider-Man: Brand New Day'.

Una escena de 'Spider-Man: Brand New Day'. Disney España.

Cine

¿Están volviendo los héroes clásicos? Cómo Hollywood ha puesto la virtud en el centro del relato

Éxitos como 'Superman' o 'Spider-Man: Brand New Day' marcan la tendencia hacia un heroísmo clásico tras años de antihéroes y villanos.

Más allá del cine de superhéroes, la corriente puede identificarse también en 'La Odisea' de Nolan.

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En una de las grandes batallas de Superman (2025), en la que el hombre de acero se enfrenta a un monstruo gigante enviado por el villano Lex Luthor, el héroe realiza una mínima acción que refleja muy bien el espíritu que James Gunn, director de la película y encargado de relanzar el universo DC, ha querido insuflar a su versión del personaje.

En medio de la destrucción, mientras el kaiju destroza con sus enormes pisadas y su gigantesca cola los edificios de Metrópolis, Superman se distrae de la batalla para volar pegado al suelo y salvar a una pequeña ardilla de ser aplastada. El héroe, interpretado por David Corenswet, la pone a salvo antes de proseguir con la pelea y vencer al villano. Momentos después hace lo mismo con un perro.

Después de años acostumbrados a una iteración mucho más oscura del personaje, estos momentos en apariencia insignificantes cuentan mucho más de lo que puede parecer. El género y la recepción que está teniendo por parte del público general en los últimos años parecen apuntar a una vuelta a la concepción clásica de los héroes, poniendo en el centro a personajes que representan valores positivos tras una época de ambigüedad moral.

La escena de 'Superman' en la que el héroe salva a un perro.

La escena de 'Superman' en la que el héroe salva a un perro. Warner Bros Pictures España.

La deconstrucción del héroe

Conforme se fue popularizando el género de superhéroes a mediados de la década de 2000 e inicios de 2010, a las adaptaciones de los personajes más populares se les unieron otras aproximaciones que apostaban por la deconstrucción, en parte por la saturación del género, pero también para ver hasta dónde se podían llevar.

Frente al heroísmo desinteresado de la primera entrega de Los vengadores (2012), no tardaron en surgir visiones que mostraban la cara más oscura de estos. Ya fuera por su violencia desmedida y demás medios cuestionables para lograr un objetivo noble (The Punisher, 2017), por parodiar precisamente la bondad que venía caracterizando a estos héroes (Deadpool, 2016) o analizando cómo el concepto puede corromperse hasta desdibujarse por completo (The Boys, 2019), empezó a verse que tanto la industria como el público querían darle una vuelta a estas historias para acercarlas a una realidad más cruda, realista y sugerente.

Esta aproximación, por supuesto, no es desacertada ni menos interesante narrativamente. De hecho, al ser un género marcado por la moralidad de los personajes, las excepciones y zonas grises son el caldo de cultivo ideal para profundizar en la psicología de estos y dibujar situaciones dramáticas de gran riqueza.

Una escena de 'The Punisher: One Last Kill'.

Una escena de 'The Punisher: One Last Kill'. Disney+

Sin embargo, cuando la tendencia se llevó al extremo poniendo en el centro a villanos míticos como el Joker de Batman en la aclamada película de 2019 se hizo patente que la vía favorita para humanizar a los héroes era desde su lado más oscuro, mientras se dejaba de lado que su humanidad viene también de cómo su decisión de hacer el bien se impone ante las dificultades que encuentran.

En ese sentido, hay que darle un espacio relevante a un tipo de películas que se encuentran en el medio y que funcionan como una suerte de bisagra: las historias de redención. Películas como Thunderbolts (2025) o series como Loki (2021) mostraban esa cara más oscura de los héroes, pero no rechazaban que el perdón y la reconstrucción fueran posibles.

Fotograma de 'Thunderbolts'.

Fotograma de 'Thunderbolts'. Disney España.

La bondad es el nuevo punk

En este contexto, se aprecia que en los últimos años el heroísmo que representa valores reales está volviendo al centro de la conversación, y varios de los héroes más conocidos del mundo han regresado para representarlos.

Además del ya mencionado Superman, las últimas cintas de Spider-Man tratan el valor del sacrificio en pos del bien mayor, y Los 4 fantásticos (2025) versa sobre la importancia de la familia y permanecer unidos, por mencionar algunas.

Una escena de 'Los 4 fantásticos'

Una escena de 'Los 4 fantásticos' Disney España.

Lo que comparten todas estas versiones no es tanto que los héroes sean vistos como unas personas extraordinarias que llegan para salvar el mundo, sino que se utilizan como vehículo para representar que la posibilidad de que el bien pueda seguir existiendo está más viva que nunca.

Esta es, por supuesto, una visión tremendamente idealista del género, y hay que tener en cuenta varias cuestiones. Por una parte, estas representaciones de los héroes no han desaparecido en ningún momento en los últimos años con éxitos de las más grandes productoras, Marvel y DC, como Vengadores: Endgame (2019) o Wonder Woman (2017) como ejemplos.

Por otro lado, las películas centradas en antihéroes y villanos tampoco han desaparecido sin más. La tercera entrega de Deadpool, estrenada en 2024, recibió un gran reconocimiento por parte de crítica y fans, y DC prepara un filme sobre el villano Clayface, que se estrenará en octubre.

Con todo, pocas veces se ha hecho tanto énfasis en demostrar que la bondad es parte fundamental del corazón de estos héroes, igual que lo fue en su origen. Esta especie de recordatorio responde a algo más que el mercado y la industria. Parece como si el mundo de la cultura estuviera buscando referentes que puedan enseñarnos cómo vivir.

En su libro Tras la virtud (1981) el filósofo británico Alasdair MacIntyre habla precisamente de esto. El autor parte de la preocupación de que la modernidad hubiera conservado palabras como justicia, valor, honestidad, sacrificio o virtud, pero hubiera perdido la noción de cómo emplear estos conceptos para orientarnos a una vida recta.

Para MacIntyre esa dirección significa encontrar una narrativa vital. Esta se labra a base de todas las decisiones que tomamos gracias justamente a esas virtudes, que lejos de ser normas que hay que seguir se presentan como los instrumentos para enfrentar los problemas y tentaciones que aparecen en nuestra historia. De esta manera, el libro sostiene que las sociedades necesitan relatos y ejemplos morales para comprender qué significa vivir bien.

Ahí, el papel de este nuevo enfoque en el cine resulta tremendamente interesante, y se puede encontrar un ejemplo perfecto, una vez más, en el monólogo final del Superman de James Gunn: “Soy tan humano como cualquiera. Amo, tengo miedo, me despierto cada mañana y a pesar de no saber qué hacer, pongo un pie delante del otro e intento tomar las mejores decisiones que puedo. Meto la pata continuamente, pero en eso consiste ser humano. Y esa es mi mayor fortaleza.”

El retorno del héroe clásico

En su libro, MacIntyre explica que una tradición se puede entender como una conversación prolongada sobre qué constituye una vida buena, que se transmite y se transforma a lo largo del tiempo.

Los superhéroes que están protagonizando esta nueva tendencia no surgieron de la nada, forman parte de la evolución de la idea de héroe que se remonta a los tiempos de la antigua Grecia, donde ya se planteaban preguntas como qué es la valentía, qué debemos a los demás, cómo usar el poder que se nos ha concedido o qué significa sacrificarse.

De esta forma, resulta interesante que el estreno de La odisea de Christopher Nolan haya llegado justo ahora. La aclamada y polémica cinta, adapta el considerado como relato fundacional del héroe occidental y es buen indicio de que esta nueva concepción heroica no se queda solo en el mundo de las adaptaciones de tebeos, sino que llega a las producciones más importantes del año y a las narraciones más relevantes de la historia de la humanidad.

Además, esta evolución sirve para conectar con las ideas de otro escritor como es Joseph Campbell. En su seminal libro El héroe de las mil caras, mantenía la idea de que todas las culturas necesitan héroes que encarnen un viaje y unos valores.

Matt Damon como Ulises en una escena de 'La Odisea'

Matt Damon como Ulises en una escena de 'La Odisea' Universal Pictures International Spain.

Sin embargo, la pregunta que habría que hacerse es qué ha pasado en la industria cinematográfica en estos años para que sea precisamente ahora cuando se de este cambio de enfoque. Una posible respuesta se podría encontrar en las circunstancias que han sacudido al mundo. La pandemia del COVID-19, el recrudecimiento de diversas guerras a lo largo y ancho del mundo, la incertidumbre económica y política o la polarización han sido protagonistas en los últimos tiempos.

Ante el caos que ya ofrece el mundo, puede ser que el público general esté necesitado de encontrar una visión que le saque de esa realidad tan oscura. Historias y personajes que les recuerden que aún es posible encontrar una manera luminosa de afrontar la vida y recordarles que aún es posible actuar de manera correcta. Parece que Hollywood ha comprendido que esta manera de entender a los héroes por inocente que sea también es necesaria hasta cierto punto en los tiempos que corren.

El mercado audiovisual, por su lado, parece haber reaccionado también, siguiendo esta línea. Por un lado, películas como Superman o la última aventura de Spider-Man han supuesto grandes éxitos de taquilla, además de la mencionada La odisea, y los estudios parece que están sabiendo leer estas tendencias con otros títulos que apuntan en esa dirección.

Estas historias parecen estar conectando de gran manera, haciendo que sea lógico que aparezcan más proyectos similares, pero más que ser indicativo directo de que el público quiere héroes clásicos, a lo que apunta es a que Hollywood vuelve a creer que tienen espacio.

Lo que está claro es que después de muchos años en los que el cine se cuestionó si los héroes tenían sentido, la pregunta está girando para plantearnos una nueva reflexión: qué clase de héroes necesitamos hoy.