Emilio vive en un contenedor.

Emilio vive en un contenedor. Diego Revuelta

Sociedad

Emilio vive solo en un contenedor en la montaña: "No quiero pagar una hipoteca por 40 años, quiero la libertad"

Para escapar de su rutina y los precios de la vivienda, Emilio tomó una decisión: irse a vivir a un contenedor de 13 metros cuadrados.

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Las claves

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Emilio, de 28 años, decidió vivir solo en la montaña en un contenedor marítimo para evitar pagar una hipoteca durante décadas y buscar una vida más libre.

Sin experiencia previa en construcción, Emilio aprendió a construir y mantener su casa de 13 metros cuadrados usando tutoriales de YouTube y ayuda de otros.

Critica que la vivienda consuma hasta el 70% del salario de los jóvenes y reivindica una vida sencilla, autosuficiente y en contacto con la naturaleza.

Emilio aspira a ser autosuficiente en energía y agua, y sueña con formar una familia y enseñarles a vivir del campo y producir sus propios alimentos.

Emilio, de 28 años, decidió romper con el modelo de vida convencional y trasladarse a la montaña para construir su propio hogar.

Su objetivo no era únicamente ahorrar dinero, sino encontrar una forma de vida que le permitiera sentirse libre y tener la tranquilidad de contar con un techo propio sin asumir una deuda durante décadas.

"No quería pagar una hipoteca durante 40 años y sobre todo lo que buscaba... era libertad", explica en una entrevista para el canal de YouTube de Diego Revuelta.

Para él, la vivienda se ha convertido en una de las principales cargas económicas de los jóvenes y cuestiona que trabajar durante buena parte del mes tenga como único objetivo pagar un lugar donde vivir. "Si trabajas en un mes 30 días, sabes que los 15 primeros días de ese trabajo van destinados solo a vivir", señala.

Una situación que, según su reflexión, puede llegar a ocupar hasta el 70% del salario. "O sea, de un mes que tiene 30 días, 20 los estás destinando solo a poder vivir, que parece una locura", apunta.

La respuesta al problema de la vivienda: un contenedor

Su respuesta fue buscar una alternativa. Emilio compró un terreno rústico y decidió construir allí su casa utilizando un contenedor marítimo. Lo hizo prácticamente desde cero y sin experiencia previa en construcción.

"Sin ninguna experiencia, sin haber trabajado nunca de albañil ni de casi ni haber cogido un taladro en mi vida", recuerda. Para aprender recurrió a tutoriales de YouTube, preguntó a otras personas y se enfrentó a numerosos errores durante el proceso.

Incluso aprendió a soldar para fabricar parte de una estructura: "Me compré un soldador y haciendo pruebas aprendí a soldar de aquella manera. Esto aguanta".

El esfuerzo también le ha proporcionado conocimientos que ahora utiliza para mantener su vivienda de 13 metros cuadrados. "Me ha tocado aprender de todo", afirma. Gracias a ello, considera que puede solucionar por sí mismo problemas de electricidad, fontanería o mantenimiento sin depender de profesionales.

El cambio no se limita a la vivienda. Emilio asegura que tampoco echa de menos la ciudad. En su nueva vida ha encontrado una relación diferente con la naturaleza y con las necesidades materiales.

"En vez de ir buscando más cosas, llega un punto que vas quitándote, y en el ir quitándote cosas encuentras que estás bien, estás a gusto y no necesitas nada más", sostiene.

También busca alcanzar una mayor autosuficiencia energética y de agua. Su intención es que, ante un apagón prolongado, pueda seguir teniendo luz y agua sin depender completamente de la red. Su proyecto de futuro pasa incluso por formar una familia en este entorno.

"Me encantaría", reconoce al hablar de tener hijos y enseñarles "las cosas del campo", cuidar animales y producir sus propios alimentos.

Para Emilio, la clave de su decisión está en una idea sencilla: "¿Por qué te vas a pasar la vida trabajando para tener un techo cuando realmente no es necesario?".