Un perrito tumbado en su cama.

Un perrito tumbado en su cama. istock

Mascotario

Manuel Manzano, veterinario: "Pasear a tu perro a las ocho de la tarde es peligroso por las picaduras de mosquitos"

El experto advierte sobre el riesgo de la leishmaniosis en tu perro, causada sobre todo por la picadura de un mosquito contaminado.

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La leishmaniosis es una de las enfermedades parasitarias más temidas por los propietarios de mascotas. Transmitida por la picadura del mosquito flebotomo, esta patología puede expresarse tanto de forma cutánea como renal.

El veterinario Manuel Manzano aclara que, si bien hoy en día ya no es una enfermedad mortal si se detecta a tiempo, "es una enfermedad muy onerosa que te exige un tratamiento largo y tedioso tanto para el perro como para ti".

El parásito penetra en el organismo a través de la picadura y se mete dentro de los glóbulos blancos para parasitarlos. "Viene a ser, salvando las distancias, como si fuese una leucemia pero de origen parasitario", explica Manzano.

Este cuadro clínico provoca que los animales se muestren apáticos, pierdan pelo, desarrollen problemas renales y queden expuestos a cualquier otra infección.

Además, se trata de una zoonosis que también puede transmitirse a los humanos por la picadura de un mosquito contaminado, siendo especialmente delicada en pacientes con el sistema inmune alterado.

El riesgo máximo

Dado que la enfermedad siempre empieza por la picadura de este insecto, la mejor manera de prevenir el problema es evitar que el mosquito llegue a picar. Sin embargo, se cometen errores de manejo muy habituales.

Con el aumento global de las temperaturas, el flebotomo ya no solo es endémico de zonas como el Levante, sino que es posible encontrarlo hasta en Galicia.

A pesar de esto, en verano se sigue dejando al perro de guarda en el exterior del chalet o la casa de campo durante la noche, cuando el riesgo es máximo. Del mismo modo, mucha gente comete el error de sacar a pasear al animal a las siete u ocho de la tarde.

"A esa última hora del día es cuando más mosquitos hay porque los pájaros se han ido a dormir", señala el veterinario, explicando que al retirarse sus depredadores naturales, los insectos se multiplican.

Por ello, conviene reducir los paseos a esas horas, mantener el entorno del perro limpio de orines y heces que puedan atraerlos por el olor, y resguardar al animal dentro de casa en las horas críticas, idealmente con mosquiteras.

Los antiparasitarios

A la hora de proteger al perro con antiparasitarios, existe mucha confusión sobre el tipo de producto adecuado.

Muchas personas recurren a las pastillas orales creyendo que están totalmente protegidas, pero el especialista advierte de una publicidad engañosa en este sentido: "Sí, te los mata, pero una vez que ha picado. Y cuando te pica, te inyecta el parásito".

Por esta razón, resulta imprescindible utilizar repelentes externos en forma de sprays o pipetas que actúen antes del contacto, logrando "que cuando se vaya a acercar el mosquito diga: aquí no me acerco yo ni borracho".

Sistemas diferentes

Respecto a las vacunas disponibles en el mercado, como Letifen (con una eficacia del 72% en los estudios) o CaniLeish de Virbac (con un 70%), Manzano insiste en decir la verdad para no vender falsas seguridades que luego generan mala fama.

Estas vacunas sirven para que el sistema inmunitario del perro reconozca al parásito y lo ataque, pero "aproximadamente el 30% de los animales que son picados por un flebotomo portador van a desarrollar igualmente la enfermedad".

Por este motivo, la protección jamás debe confiarse a un solo método. La única solución verdaderamente eficaz es sumar la vacuna y el repelente al mismo tiempo, combinándolos con unos hábitos de paseo correctos.

De esta forma se evita un enorme desembolso económico y un tratamiento dolorosamente largo para la mascota.