Laetitia Casta y Gilles Lellouche, en 'Asesinato en la 3ª planta'
'Asesinato en la 3ª planta': una disparatada comedia romántica en el nombre de Hitchcock
El cineasta francés Rémi Bezançon presenta una película muy cinéfila, ligera y divertida, sobre una pareja que busca recuperar la pasión investigando un crimen.
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Según Godard, “Hitchcock era el cineasta de la pareja”. Lo recuerda en Asesinato en la 3ª planta Colette (Laetitia Casta), una profesora de cine de La Sorbona especializada en la obra del maestro del suspense que proyecta en su clase La ventana indiscreta (1954). “Este filme se puede leer desde la perspectiva de Jeff y Lisa”, explica a sus alumnos. “Es la puesta en escena de una crisis y su resolución. Lo que los une es la investigación”.
Colette está, de hecho, atravesando un mal momento con su pareja. Comparte su vida con François (Gilles Lellouche), un novelista de éxito gracias a una serie de libros que mezcla a Agatha Christie con la Pimpinela Escarlata y que, aparte de trabajar en su despacho, pasa los días en pijama encerrado en casa, malhumorado y quejoso.
La pasión se ha difuminado entre ambos y el sexo apenas es un recuerdo de épocas remotas. Pero, de repente, se pone frente a ellos (literalmente) la posibilidad de una investigación que, si los postulados de Hitchcock fueran ciertos, podría poner fin al bache sentimental: Colette cree vislumbrar desde su ventana a su vecino asesinando a su esposa.
Este es el arranque de la nueva película del cineasta francés Rémi Bezançon (París, 1971), una propuesta algo disparatada, muy cinéfila, ligera, divertida y elegante, que mezcla suspense y comedia romántica a partes iguales.
Los guiños a Hitchcock son constantes, de hecho el director llega a aparecer en pantalla cuando Colette se imagina entrevistándolo en la piel de Truffaut –“El cine consiste en manipular el tiempo y las emociones. El público va por delante de los personajes y sabe más que ellos [...]. Se sienten impotentes, como un ratón bajo las garras de un gato ”, le dice el creador de Vértigo (De entre los muertos) (1958)–, mientras François hace una peligrosa incursión en casa de su vecino, sirviendo la escena casi como una pequeña lección cinematográfica. Pero las referencias del filme no se agotan aquí, ya que Bezançon recurre también a Hamlet, de William Shakespeare, y a Ser o no ser (1942), de Ernst Lubitsch, y hasta a los clásicos gadgets de James Bond.
La investigación de la pareja se realiza sobre un caso bastante predecible en el que el lenguaje de signos es fundamental, pero que a la postre cumple su cometido con creces, sobre todo gracias al buen desempeño de Guillaume Gallienne en la piel de ambiguo villano.
En cualquier caso, gracias a las pesquisas, Colette y François saldrán de casa juntos, irán al teatro, a un restaurante chino –donde una galleta de la fortuna avisa de que “el camino hacia la verdad a veces implica sacrificio”– o a otro de alta cocina, y así se irá reconstruyendo la pasión. Una pasión que el director muestra igual de enardecida hacia el maestro Hitchcock en este filme que es ante todo un pasatiempo inteligente y fugaz que se sostiene en la química de Lellouche y Casta, juguetones y entregados en todo momento.
Asesinato en la 3ª planta
Dirección y guion: Rémi Bezançon. Intérpretes: Gilles Lellouche, Laetitia Casta, Guillaume Gallienne, Isabel Aimé Gonzalez Sola, Jenna Knafo. Año: 2025. Estreno: 22 de mayo