La actriz británica Tilda Swinton en Cannes. Foto: EFE/EPA/TERESA SUAREZ / POOL.

La actriz británica Tilda Swinton en Cannes. Foto: EFE/EPA/TERESA SUAREZ / POOL.

Cine Festival de Cannes

Tilda Swinton, en Cannes: "La obra de Almódovar en un siglo será un gran libro y cada película, uno de sus capítulos"

La camaleónica actriz británica, que trabajó con el cineasta manchego en 'La habitación de al lado', ha protagonizado un encuentro con el público en el marco del festival.

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Cuando Derek Jarman falleció en 1994 por una enfermedad relacionada con el sida, la protagonista de todas sus películas desde 1985 hasta 1994 se sintió perdida. Si se dedicaba al cine era por la camaradería construida con el director experimental.

Con el paso de los años, Tilda Swinton (Londres, 1960) fue forjando nuevas relaciones cómplices con realizadores como Luca Guadagnino, Joanna Hogg, Bong Joon-ho y Jim Jarmusch.

El último realizador al que llama familia es Pedro Almodóvar, al que hoy en Cannes, durante un encuentro con el público. ha descrito como un maestro, porque ha creado un universo cinematográfico que no existiría sin él: “Sabemos qué aspecto tiene su cine, cómo huele, sabe y suena. Su obra en un siglo será un gran libro y cada película, uno de sus capítulos”.

La oscarizada intérprete ha explicado que la primera película internacional que vio al salir de la universidad fue Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988).

Admiradora de toda su carrera, Swinton dudaba de que el manchego le hiciera un hueco en su enciclopedia, porque no tienes curvas y sus películas carecen de personajes pelirrojos, pero cuando lo conoció, le aseguró que si hacía falta aprendería castellano y, si no, asumiría un papel mudo. Al poco tiempo recibió el guion del mediometraje La voz humana (2020).

Su experiencia junto Almodóvar, a concurso esta edición por la Palma de Oro con Amarga Navidad, fue una tarea diferente a las desempeñadas hasta el momento en su muy variada trayectoria.

“Todos estamos interpretando, todos servimos la visión de Pedro y su guion. Es un cineasta clásico, no duerme cuando rueda, llega al set y repasa los brutos del día anterior. Pocos directores han visto su propia película antes de rodar, pero así es con él. Por eso da instrucciones explícitas que luego tenemos que hacer parecer naturales. Es una danza a la que volvería una y otra vez”.

La coprotagonista junto a Julianne Moore de La habitación de al lado (2024) ha explicado que Almodóvar no lidia con la vida real, sino que trabaja en una atmósfera elevada y escribe poesía. “Pedro escribe sobre tacones altos”, ha descrito.

Scorsese, Kiarostami y Tarantino

Tilda Swinton ha formado parte del jurado del Festival de Cannes en dos ocasiones. La más sonada fue en 2004, cuando sus integrantes, liderados por Quentin Tarantino, otorgaron la Palma de Oro a Fahrenheit 9/11 de Michael Moore. Pero un par de años antes, recuerda que se había codeado con Abbas Kiarostami y Martin Scorsese en la decisión del palmarés del programa Cinéfondation.

“Adoro los jurados porque son democracia en acción -ha asegurado-. Es bello sentir cómo formas tu pensamiento con la ayuda del resto, cómo te encuentras cambiando de opinión y ves a otros compañeros también haciéndolo”.

Asegura que de no ser por los festivales de cine, no se dedicaría a hacer películas. En 1985 presentó junto a Derek Jarman su primer proyecto juntos, Caravaggio, en la Berlinale. “Esos días vi tantas películas, pero sobre todo descubrí a mi tribu entre todos aquellos directores. Abrí los ojos como platos, se me desencajó la mandíbula y vi claro mi camino”.

Tilda Swinton durante su encuentro en Cannes. Foto: EFE/EPA/TERESA SUAREZ / POOL.

Tilda Swinton durante su encuentro en Cannes. Foto: EFE/EPA/TERESA SUAREZ / POOL.

Considerada una de las estrellas de cine más versátiles e influyentes de la actualidad, esta hija de un comandante general del Ejército británico, criada en un castillo y educada en la misma aula que Diana de Gales, transita con naturalidad del cine experimental de autor a las superproducciones de Hollywood.

Camaleónica, asocia su capacidad de transformación al hecho de no identificarse como actriz. Swinton nunca se ha formado en arte dramático.. Se define como amateur. “Los verdaderos intérpretes se refieren a sus personajes, pero yo no, porque no me interesa retratar algo fijo, sino incorporar a alguien en el precipicio”.

De ahí su disfrute de los cambios de género en Orlando (Sally Potter, 1992); su papel como alcohólica que se descubre de un niño al que secuestra en Julia (Erick Zonca, 2008); y su interpretación de la progenitora tradicional y conservadora que se da cuenta de que su hijo gay está en peligro en el thriller En lo más profundo (Scott McGehee y David Siegel, 2001).

De ahí, su experimentación con papeles masculinos o de edades distantes de la suya. Como así lo hizo en su primera colaboración con Bong Joon-ho, Snowpiercer (2013), donde daba vida a la ministra Mason, un personaje que sobre el papel era un hombre con traje de chaqueta.

Del mismo modo que a insistencia de Wes Anderson, encarnó a una nonagenaria en El Grand Budapet Hotel (2014) que le exigía sesiones de maquillaje prostético de cinco horas. O el papel del psiquiatra del remake de Suspiria (2018) a cargo de Guadagnino, porque el italiano quería que la totalidad de su elenco fuera femenino.

Según ha insistido, no son concesiones que asuma con cualquiera, sino que proceden de la amistad y de su deseo infinito de experimentar y de jugar. En su opinión, “la curiosidad es más importante que el talento”.

Este 2026, Swinton celebra su segundo año sin haber rodado una película. Pero ya ha avanzado que está escribiendo dos filmes con el tailandés Apichatpong Weerasethakul, junto al que ya colaboró en Memoria (2021).