Amanda Seyfried en 'El testamento de Ann Lee'.
'El testamento de Ann Lee': Amanda Seyfried se eleva como profeta religiosa en un inquietante musical
La cineasta noruega Mona Fastvold, guionista de 'The Brutalist', retrata la vida de la mujer que fundó una de las comunidades religiosas más radicales del siglo XVIII, basada en la danza.
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A través de bailes espasmódicos y trances místicos, así manifestaban su fe los shakers, una comunidad religiosa del siglo XVIII que rendía culto a un Dios que era hombre y mujer a partes iguales. Hoy solo quedan unos pocos fieles, pero en el siglo XIX llegaron a ser hasta 6.000 en Estados Unidos. Cuesta imaginar una forma mejor de adentrarse en este opaco y extravagante universo que la que propone la cineasta noruega Mona Fastvold en El testamento de Ann Lee, que se estrena este viernes en España.
Es el tipo de película que cabía esperar del revelador tándem creativo detrás de The Brutalist. Si entonces Fastvold firmaba el guion, ahora es quien dirige, mientras que Brady Corbet vuelve a la escritura para alumbrar a cuatro manos este peculiar e inquietante biopic musical. Dos proyectos que comparten una inmensa ambición formal y el objetivo de contar la historia de un inmigrante europeo en Estados Unidos, algo que resuena con la propia biografía de la cineasta.
La vida de Ann Lee resulta mucho más extraordinaria que la de aquel arquitecto judío superviviente de un campo de concentración, aunque sea solo por desconocimiento. Extraña que este sea el primer biopic sobre esta mujer del siglo XVIII nacida en Mánchester, de origen humilde y analfabeta hasta su muerte, que acabó fundando una comunidad religiosa radical, pero también pionera en el feminismo, la igualdad e incluso en el diseño de interiores.
Esta líder religiosa, a la que da vida Amanda Seyfried, tuvo desde pequeña la mente y el corazón ocupados por Dios. Criada en un ambiente humilde y marcada por la culpa y el miedo al pecado, pronto desarrolló un rechazo feroz hacia los vicios humanos.
Su doctrina imponía el celibato como única forma de alcanzar la santidad, pero antes de erigirse como "Madre Ann" se llegó a casar y tuvo cuatro hijos, ninguno de los cuales llegó a cumplir el año de vida. Fastvold filma con bravura el desgaste físico y mental de la protagonista, que soporta con estoicismo ese continuo tira y afloja entre la vida y la muerte, y Seyfried regala una de las actuaciones más descarnadas de su carrera.
Impresiona verla envejecer en pantalla de forma natural —gracias al trabajo de maquillaje de Stephanie Pasicov—, desde su juventud en su Inglaterra natal hasta su adultez como emigrante en Estados Unidos, en una peregrinación junto a su hermano (Lewis Pullman) y el pequeño núcleo duro que la sigue (Thomasin McKenzie, entre otros).
Una travesía ardua, de algo más de dos horas, en la que Fastvold quizás peque de no escatimar en detalles: desde sus primeros pasos con los cuáqueros Wardley en Reino Unido, su viaje a través del Atlántico y sus encontronazos con la Iglesia anglicana que la considera una hereje, hasta su asentamiento en Estados Unidos y su muerte a los 48 años.
La cineasta noruega compone un retrato con más luces que sombras, al zambullirse en esta comunidad con una mirada comprensiva y abierta. Muestra a Ann Lee como una figura trágica y, en buena medida, bondadosa: férrea en sus dogmas, pero relativamente permisiva a la hora de imponerlos a quienes la rodean. Sin embargo, entre tanto dramatismo, Fastvold busca aligerar el filme con pequeños destellos cómicos que sí cuestionan esa fe ciega.
Fotograma de 'El testamento de Ann Lee'.
Sus fieles veían a Ann Lee como una manifestación femenina de Dios, y el grupo pasó a llamarse Sociedad Unida de Creyentes en la Segunda Aparición de Cristo. Conocidos popularmente como Shakers, para ellos los temblores y espasmos del cuerpo eran manifestaciones del Espíritu Santo purgando el pecado en su propio cuerpo.
Esta característica tan peculiar es el motivo por el que el filme se nutre orgullosamente del género musical —no muy habitual en el Hollywood actual— para contar la historia. Seyfried se luce vocalmente, como ya hizo en Los miserables o Mamma Mia!, y Fastvold captura con armonía y belleza estos trances musicales, coreografiados con magnetismo por Celia Rowlson‑Hall y acompañados por una extraordinaria e hipnótica música compuesta por Daniel Blumberg, uno de los grandes descubrimientos de The Brutalist que aquí firma uno de los elementos más poderosos de la película.
El testamento de Ann Lee
Dirección: Mona Fastvold
Guion: Brady Corbet y Mona Fastvold
Intérpretes: Amanda Seyfried, Thomasin McKenzie, Lewis Pullman, Stacy Martin.
Año: 2025.
Estreno: 13 de marzo.