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Cine

Esteban Crespo: "'Black Beach' es un thriller de acción y un drama almodovariano"

El director estrena una película protagonizada por Raúl Arévalo y Candela Peña sobre la corrupción en África, en la que juegan un papel muy importante las multinacionales

25 septiembre, 2020 09:00

Cortometrajista de larga trayectoria, hace un lustro Esteban Crespo (Madrid, 1971) fue nominado al Óscar en esa categoría por Aquel no era yo (2012). Hace dos años, estrenó su primer largometraje, titulado Amar, en el que desarrollaba la historia de dos adolescentes apasionados. Ahora, llega Black Beach, inspirada en sus “memorias de África” de los tiempos en que trabajaba como cooperante en Guinea. La película cuenta la historia de Carlos (Raúl Arévalo), un treintañero que trabaja como ejecutivo en una multinacional petrolera que opera en África mediante sobornos.

Ajeno a la realidad de un país gobernado con mano de hierro por un dictador que recuerda mucho a Teodoro Obiang, el joven directivo descubrirá con horror un submundo de violencia y corrupción cuando su empresa le encarga que medie en el secuestro de uno de sus ingenieros. Para realizar ese objetivo, Carlos no solo deberá confrontar su pasado como mochilero con buen corazón, sino que el drama político del país, en el que una etnia minoritaria se enfrenta al sátrapa, acaba afectándole de una manera más directa de lo que pensaba.

Entre el cinismo ventajista y la lealtad a sus principios, el protagonista se encontrará en una situación tormentosa porque, para colmo, su propia madre es la enviada de la ONU en la región. Los dramas familiares y la realidad africana se mezclan en este filme trepidante en el que vemos a Arévalo protagonizar algunas vibrantes escenas de acción poco habituales en el cine patrio.

Pregunta. El cine español pocas veces trata el África negra, ¿por qué quería viajar allí?

Respuesta. Yo vengo del mundo de la arquitectura y cuando tenía veinte años trabajé en Guinea Ecuatorial y me quedé enamorado del continente. Después, cuando proponía el tema a los productores me decían que África no interesa cuando no son inmigrantes, sino que viven en su país. En general es difícil que los productores crean en algo si no ha tenido éxito antes. Mi intención era crear un trhiller de acción con subtramas emocionales que fuera muy potente. He querido que sea una película entretenida y desgarradora que te arrastra.

P. Vemos un drama familiar, una película de acción y el retrato político de las convulsiones africanas. ¿Cómo conjuga estos elementos?

R. Es un thriller de acción que esconde dentro un drama almodovariano. Hay una relación muy importante del protagonista con su madre pero también con su mujer. La idea era mezclar lo macro y lo micro. Lo que vemos es que el personaje es consciente de la realidad del país cuando le toca personalmente. En general nos pasa a todos, solo vemos la dimensión de las injusticias del mundo cuando nos afectan de una manera directa emocionalmente. Si no existiera esa implicación personal, hubiera vuelto a su escalada hacia el éxito. El dilema surge porque tiene que escoger lo correcto pero le va a hacer la vida mucho más complicada.

P. Queda claro que la película sucede en Guinea Ecuatorial pero nunca menciona directamente el país. ¿Por qué?

R. Nos pareció que no era ético mencionar el país porque confundes ficción con realidad. Sí hay un guiño porque Black Beach es una cárcel muy conocida en Guinea Ecuatorial. Y en la película hablan castellano cuando Guinea es el único país de África en el que se habla nuestro idioma. De todos modos, es una película inventada en un país inventado. Lo cual no significa que no esté basada en hechos reales.

Un momento de 'Black Beach'

P. ¿Se han “olvidado” los españoles de su antigua colonia africana?

R. Desde luego que sí. Tenemos una responsabilidad con ellos. Hay mucha gente que no sabe que en Guinea se habla español y hay una importante presencia de la cultura española. En la época que yo pasé allí, por ejemplo, eran todos fanáticos de la serie Farmacia de guardia, que veían pirateada. Conservo muchos amigos en el país de diversas etnias con los que tengo una estrecha relación. Para mí Guinea está muy presente.

P. La película plantea dilemas menos sencillos que los occidentales malos y los africanos buenos. ¿Muchas veces no cabe más remedio que colaborar con dictadores para evitar un mal mayor?

R. No queríamos contar una historia de buenos y malos. Lo que dice la madre (la delegada de la ONU) de que es mejor sacrificar diez a que mueran mil tiene sentido. En estos países actuar bien es complicado porque nunca sabes cuándo estás acertando. Las empresas muchas veces no tienen opción, o corrompen o se marchan y lo hará otra. El propio poder muchas veces se sustenta sobre la corrupción.

P. Vemos una África moderna plenamente integrada en los circuitos del capitalismo internacional. ¿Tenemos demasiado interiorizado que todo es pobreza?

R. Lo que hay son unas desigualdades enormes. La gente que es rica es muy rica y en todas las grandes ciudades hay zonas con rascacielos donde se maneja mucho dinero. Luego existen esos poblados paupérrimos a los que no llega la electricidad. Eso también existe y no hay que olvidarlo.

P. Candela Peña interpreta a una española que se ha instalado en África, esa mujer con buen corazón que asimila el sufrimiento ajeno. ¿Quería representar con ella a los expatriados españoles en el continente?

R. Son personas con un fondo extraordinario que muchas veces también están bastante desubicadas. Todos los personajes de la película tienen algo de gente a la que he conocido. Son personas a las que admiro y respeto.

BLACK BEACH - Tráiler - Estreno 25 de septiembre

P. ¿Existe ese “misterio africano” que nos devuelve a las raíces cuando visitamos el continente?

R. Hay algo muy verdadero en África, es un lugar en el que cuentan las cosas que importan. Recuerdo a un chaval que conocí, le pregunté a qué se dedicaba y me dijo “a sobrevivir”. Al final la vida es algo tan básico como eso y con tu mentalidad occidental lo olvidas. Después está la felicidad, la alegría que percibes en la gente. Viven con muy poco e intentan estar bien porque son conscientes de que la vida son dos días y hay que disfrutar de lo que tienes. Es algo que por ejemplo percibías menos en el sur, en Namibia y los países afectados por el apartheid. Eso hizo mucho daño. Ese afán de disfrute era menor.

P. Un tema que plantea es la posibilidad de la amistad o el amor entre occidentales y africanos cuando las condiciones son muy distintas. ¿Qué opina?

R. Es muy difícil tener relaciones de igual a igual. Muchas veces existe ese temor de si me querrá porque le puedo dar una vida mejor o por quien soy. En el caso del protagonista se da cuenta de que fue idiota al no creer en ese amor. Los africanos son buena gente con un fondo muy bueno. Yo he hecho grandes amigos. 

P. En el filme vemos un retrato de las altas esferas internacionales, algo poco habitual también en el cine español. ¿Qué referentes tuvo?

R. El cine español más bien prefiere reflejar a la clase media con personajes que viven en casas por encima de sus posibilidades. Ahora en serio, es cierto que la clase media y las profesiones liberales suele ser lo habitual. Tengo una edad y he visto algo del mundo. También he mamado mucho del cine americano.

@juansarda