El artista gráfico José María Cruz Novillo, en 2021. Foto: EFE/ PABLO MARTIN

El artista gráfico José María Cruz Novillo, en 2021. Foto: EFE/ PABLO MARTIN

Arte

Pepe Cruz Novillo: soñar la obra infinita

El hombre que diseñó España, fallecido el pasado 2 de mayo, se dedicó también al arte, que desarrolló en territorios tan diversos como la escultura, la pintura, la creación y la música.

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Mariano Navarro
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El pasado 2 de mayo, con motivo de su fallecimiento, los medios de comunicación coincidían en considerar a Pepe Cruz Novillo (Cuenca, 1936) como “el hombre que diseñó España”, el diseñador gráfico más importante de nuestra historia, quien había creado la imagen de los cambios institucionales en los años de la Transición con sus inigualables logos, autor de buena parte de los carteles de cine que jalonan la educación sentimental cinematográfica del compromiso político y, también, arquitecto, interiorista, “maestro” en su dedicación pedagógica y figura destacada en el asociacionismo de su profesión, galardonado internacionalmente con los premios y distinciones más relevantes.

Pese a la importancia y trascendencia popular de todo lo anterior, no puedo evitar que mi recuerdo personal de Pepe se vincule a otro aspecto creativo suyo que, creo, consideró para sí mismo tanto o más fundamental: su dedicación al arte, que desarrolló en territorios tan diversos como la escultura, la pintura, la creación gráfica y la música.

A finales del siglo pasado concluía mi texto para el catálogo de una de las primeras exposiciones retrospectivas que se le han dedicado con estas palabras: “El artista sostiene, y quizás tenga razón, que su ‘método’ permite el desarrollo y la producción de su obra cuando él físicamente haya desaparecido. Podrá dejar indicaciones para la combinación porcentual e instrucciones para sus permutaciones y variaciones que, en teoría, podrían extenderse hasta las proximidades del infinito”.

No sé si finalmente el tiempo y su voluntad lo habrán hecho posible, pero ciertamente creo que lo más fascinante de su trabajo fue establecer un procedimiento sustentado en una combinatoria generadora de variables formales posibles, que a partir de una base simple producía resultados semejantes, pero siempre distintos. En sus propias palabras: “Pretendo resolver la siguiente paradoja: lograr una obra muy simple formalmente, pero muy compleja conceptualmente”.

Unos modos esbozados desde su primera exposición en la galería Skira, en 1972, unas “esculturas manipulables” que avanzaban dos modos de actuación continuados a lo largo de su vida: la indistinción entre disciplinas, afirmaba así que para él “lo bidimensional y lo tridimensional son lo mismo; lo que me gusta de verdad es el intermedio, lo que yo llamo las dos dimensiones y media” y, en segundo término, como veremos, la importancia descriptiva de los títulos.

Cabe distinguir en su larga trayectoria varios momentos esenciales prolongados en el tiempo, a veces durante décadas. El primero correspondería a un proceso constructivo cuyo punto de partida son las formas geométricas simples: el triángulo, el cuadrado y el círculo. Componía mediante la mezcla e interacción de esas figuras simples y les añadía las diferencias que imprimen el color monocromático y las texturas.

Durante el periodo siguiente primó sobre todo el color -rojo, amarillo, negro y gris- combinados o confrontados.

'Diafragma decafónico de dígitos para el INE', en una exposición en la Galería Fernando Pradilla de Madrid, en 2022

'Diafragma decafónico de dígitos para el INE', en una exposición en la Galería Fernando Pradilla de Madrid, en 2022

Seguramente, su ciclo más fructífero se inició en los años noventa bajo el título ya emblemático y casi continuo desde entonces de Diafragma. En definición del también tristemente fallecido José Ramón Danvila: “Un término que integra lo visual y lo sonoro; el mecanismo que controla la impresión en la fotografía y posibilita la captación de la forma a través de la luz, el único fenómeno físico que hace posible la visualización y que determina el color, el más sutil y el más irreal de los fenómenos físicos, y que está en los cuadros de Cruz Novillo expresado como consecuencia de otra referencia a que nos remite la palabra diafragma, la de la fugacidad o la instantaneidad.”.

Diafragma Uno son variaciones de tres colores primarios más el verde, sobre el círculo dividido por perpendiculares. Diafragma Dos son variaciones sobre el cuadrado dividido por diagonales. Diafragma Tres, son variaciones sobre el cuadrado dividido por perpendiculares.

Las posibilidades permutatorias de los colores, así como el uso, por una parte, de los vinilos, con las nuevas vías para su obtención mediante mezclas porcentuales, y la disponibilidad de programas informáticos cada vez más sofisticados para la composición, fragmentación y modulación de imágenes, fueron aportes fundamentales para la expansión del método.

Del mismo modo que su enriquecimiento iconográfico, que fue incorporando motivos cada vez más diversos y al tiempo de mayor calado -objetos cotidianos, fotogramas, obras de artistas pasados y contemporáneos- abrió posibilidades narrativas y críticas que, a mi entender, provocaron un cambio radical y especialmente fructífero en su discurso artístico.

En la escultura siguió un método semejante de trabajo, aunque lógicamente con diferencias sustanciales en los conceptos, en este caso fueron las contraposiciones entre abierto y cerrado, lleno y vacío, o las diferentes texturas. También, modelo de aquella, la combinación de elementos curvos y elementos rectos. Los títulos de sus series fueron, por ejemplo, aquel primero de Esculturas manipulables y, también, Esculturas vacías, Esculturas expandidas y Esculturas plegables.

La eternidad soñada por las interminables variables originadas por el sistema tuvo su epítome en sus composiciones musicales con su paralelo visual. Una de las cuales, Diafragma Heptafónico 49, opus 13 lo estrenó el 22 de mayo de 2009 con motivo de su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.