Política Andalucía vota

El PSOE ya sólo opta a que Juanma Moreno no llegue a la mayoría absoluta ni doble en escaños a María Jesús Montero

Los comicios de este domingo miden el castigo de los electores al Gobierno de Sánchez, con las generales en el horizonte.

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Las claves

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Las encuestas prevén una mayoría contundente para PP y Vox en las elecciones andaluzas, con el PP al borde de repetir la mayoría absoluta.

El PSOE, liderado por María Jesús Montero, afronta un posible resultado histórico a la baja y renuncia a ser alternativa de gobierno en Andalucía.

La campaña de Juanma Moreno se ha centrado en aislarse de la política nacional y en el mensaje "o yo o el lío", buscando gobernar en solitario.

Adelante Andalucía podría dar la sorpresa y arrebatar escaños clave al PP, mientras las candidaturas de izquierda siguen estancadas según los sondeos.

Andalucía consolidará este domingo el giro hacia la derecha que se ha producido en diferentes grados en todas las elecciones celebradas en los últimos años, hasta convertirlo en un cambio estructural.

Se mide el alcance de ese giro histórico y el grado de desgaste del PSOE y el Gobierno de Pedro Sánchez y hasta dónde llega el castigo de los electores, con las generales en el horizonte. Sean cuando sean.

Así será si se confirman los resultados de todas las encuestas publicadas sobre las elecciones autonómicas andaluzas, que culminan el ciclo iniciado en Extremadura y que siguió en Aragón y Castilla y León.

Con mucho margen todas dan por seguro que habrá una mayoría aplastante e indiscutible de los partidos de la derecha y la extrema derecha, es decir, PP y Vox, en una comunidad que hasta 2018 tuvo siempre gobiernos de izquierdas y hegemonía amplia del PSOE. El PP puede llegar a doblar en votos al PSOE.

Queda la duda de si Juan Manuel Moreno repite la mayoría absoluta que ya logró de forma sorprendente en 2022 o si se ve obligado a pactar con Vox para poder ser investido presidente. Si el barón del PP con un perfil más moderado tendría que pactar con la ultraderecha. Sería en cualquiera de esos dos casos su tercer mandato, camino de poder estar doce años en la Presidencia de la Junta de Andalucía.

Las encuestas dan al PP horquillas que van desde 54 a 58 escaños. La absoluta está en 55 y en las anteriores llegó a 58, es decir, está al borde de repetir la gesta de hace cuatro años y poder gobernar en solitario.

Según todos los estudios, el resultado depende de muy pocos votos en los restos de varias provincias.

La ley D’Hont puede provocar la paradoja de que una subida de Adelante Andalucía le quite la mayoría absoluta al PP. Podría ser que, con los mismos votos que obtuvo en 2022, Moreno pierda la mayoría absoluta y esté obligado a pactar con Vox.

Moreno ha logrado aislar la campaña de la política nacional, ocultando las siglas de su partido y evitando la participación de otros dirigentes como Isabel Díaz Ayuso.

Su mensaje ha sido "o yo o el lío", es decir, o un Gobierno estable en solitario y mayoría absoluta, o la obligación de pactar con un imprevisible Vox.

Aspira a frenar el ascenso de Vox y, según las encuestas, el partido de Santiago Abascal podría sufrir el primer freno en años de ascenso sostenido.

Puede ser decisivo si el PP no tiene mayoría absoluta, pero con freno a su trayectoria ascendente.

El peor parado puede ser el PSOE que lidera María Jesús Montero. Tanto que sus únicos consuelos pueden ser igualar el pésimo resultado que tuvo Juan Espadas en 2022 y que el PP no tenga mayoría absoluta por subida de Vox.

El PSOE ha renunciado a ser alternativa y optar a ganar en multitud de comunidades. Y esto ya es una novedad negra para el partido que más tiempo ha gobernado en España.

Aspira, con más voluntad que expectativa de éxito, a recuperar parte de los 500.000 votos que tuvo Sánchez en las generales de 2023 y que se le habían ido al PSOE un año antes.

Fueron 30 escaños y ahora Montero puede tener el peor resultado histórico de los socialistas en el que fue su principal feudo, la cuna del socialismo constitucional. Por el momento, algunos estudios de esta semana le dan sólo unos 26 o 27 escaños.

Ese resultado tendría efectos en la política nacional. Sobre todo porque Andalucía es la que más escaños elige en elecciones generales.

Y también porque es consecuencia del desgaste de Pedro Sánchez y su Gobierno. Porque Montero era su número dos, porque Sánchez se ha volcado en la campaña y porque la candidata no ha logrado aislar las elecciones autonómicas de la política nacional, incluida la corrupción del “caso Ábalos”.

Además, su campaña ha sido fallida, con errores claros como la reacción por la muerte de dos guardias civiles que combatían el narcotráfico en Huelva.

Pese a todo eso, Sánchez ha hecho saber que no modificará su hoja de ruta para llevar la legislatura hasta 2027, aunque haya debacle del PSOE.

Hasta entonces, lo que más probablemente puede hacer es anuncios que funcionen como botes de humo que oculten el desastre.

Desde el lunes empezará abiertamente el camino hacia las generales. Sean cuando sean. Para empezar, el martes se firmará el acuerdo entre Salvador Illa (PSC) y ERC para aprobar los Presupuestos de Cataluña con respaldo de Sánchez y cesiones de competencias a Cataluña.

El riesgo que admiten en el PSOE es que se agiten las dudas y los nervios en algunas federaciones del partido, empezando por Andalucía, donde se afilan los cuchillos y crecen las dudas sobre el futuro de Montero en esa comunidad.

La gran apuesta de Sánchez para imponer ministros candidatos quedaría destrozada, con Óscar López, Diana Morant y Ángel Víctor Torres calentando en el banquillo.

El líder socialista se ha asegurado el control del partido, pensando en el día después, pero a costa de entregar las comunidades al PP.

Las encuestas muestran que Andalucía puede confirmar que la estrategia de Sánchez ha entregado el centro al PP y sólo puede servir para aguantar a costa de su izquierda.

De hecho, Por Andalucía, la candidatura que encabeza Antonio Maíllo con mezcla de Izquierda Unida, Sumar y Podemos, parece atascada, según todas las encuestas.

El mantra de la unidad de la izquierda a la izquierda del PSOE podría no funcionar.

Entre otras cosas, porque en los gobiernos de coalición como el de Sánchez el socio minoritario siempre pierde. Y también porque el presidente del Gobierno ha jugado a quitarles banderas como las de la inmigración, el antitrumpismo y el “no a la guerra”, entre otros.

La sorpresa podría darla Adelante Andalucía, liderada por José Ignacio García, con opciones incluso de superar a la lista de Maíllo.

Esta candidatura, heredera de Teresa Rodríguez y del exalcalde de Cádiz, José María González “Kichi”, podría dar la sorpresa, después de hacer una campaña fresca y combativa.

Se llega a las elecciones andaluzas tras una dura y polarizadora campaña en la que se ha debatido sobre servicios públicos, pero en la que han salido a relucir desastres como el accidente de tren de Ademuz, la crisis por los cribados de cáncer de mama y la muerte de guardias civiles en la lucha contra el narcotráfico.