Image: Tensión y claustrofobia de Bruce Nauman

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Arte

Tensión y claustrofobia de Bruce Nauman

La Hamburger Bahnhof dedica una exposición al artista estadounidense, uno de los más influyentes de la segunda mitad del siglo XX

28 mayo, 2010 02:00

Bruce Nauman: Room with my Soul left out...

Javier Hontoria
La Hamburger Bahnhof, situada en el número 50 de Invalidenstrasse, es uno de lo espacios señeros de la ciudad de Berlín y acoge entre sus muros una de las tres ramas de la Nationalgalerie, la dedicada al Museum für Gegenwart (Museo de Arte Contemporáneo). Fue en su día una de las primeras estaciones ferroviarias de Alemania, levantada a mediados del siglo XIX en el fragor de la revolución industrial, y en ella destaca una imponente fachada neoclásica y las proporciones descomunales de sus espacios interiores. Hamburger Bahnhof es una visita obligada para los amantes del arte contemporáneo que visitan Berlín, y más ahora, a punto de inaugurarse la sexta edición de su Bienal, ya consolidada como una de las más interesantes del circuito internacional. Desde 1996 es depositaria de la colección de Erich Marx, centrada en el arte de los años sesenta. Todo el que haya visitado el espacio recordará los trabajos espléndidos de Joseph Beuys, Anselm Kiefer, Claes Oldenburg o Cy Twombly. Es práctica común en la institución berlinesa montar sus exposiciones a partir del marco conceptual de la propia colección, y es en este contexto donde se inscribe la exposición que hoy se inaugura, dedicada al artista estadounidense Bruce Nauman.

La exposición se titula Dream Passage y es la primera retrospectiva de Nauman en Berlín, algo de verdad sorprendente si nos atenemos a la estrecha relación que el artista ha mantenido con el ámbito artístico alemán desde su irrupción en el panorama internacional a finales de los sesenta. La exposición que hoy puede verse en el MACBA en torno al galerista Konrad Fischer revela el temprano interés que el trabajo de Nauman suscitó en Alemania y más concretamente en Dusseldorf. Ya en 1968, Fischer le hizo su primera individual en el país teutón. Ahí conoció a Gerhard Richter, algo mayor que él, y a otros artistas que enarbolaban la bandera del nuevo arte que Nauman modeló con criterio y profundidad inigualables.

Dream Passage tiene como punto de partida la obra Room with my Soul left out, Room that doesn't care, realizada en 1984, pieza recientemente donada por el coleccionista Friedrich Christian Flick a la Nationalgalerie. Es un trabajo extraordinario, firmemente enraizado en el imaginario del artista en aquel momento, mediados de los ochenta, cuando en su obra predominaban los trabajos vinculados a las posibles experiencias que dimanan de la arquitectura, ya iniciados en los primeros años de su carrera pero evolucionados en su forma y su concepto veinte años después. Es un estructura arquitectónica con dos pasillos horizontales y uno vertical que se entrecruzan en el centro. En esta intersección, el espectador debe mirar hacia abajo donde verá, a través de una rejilla, una imagen temblorosa, como a medio hacer... En Nauman hay un contraste entre la rotundidad de los elementos formales y el desconcierto que muchas veces suscitan. Uno avanza a lo largo de estos pasillos imponentes, de fisicidad insoslayable, para toparse después con una imagen irreal, casi como un sueño, un territorio existencial, beckettiano, imposible.

También puede verse en la exposición la obra Double Cage Piece, donada también por Flick, que se encontraba desde 2005 en el exterior del centro y que ahora puede verse en las salas interiores. Es Double Cage Piece, realizada en 1974, precedente directo de Room with my Soul left out..., un trabajo que abunda en las posibilidades psicológicas de la reclusión y del espacio acotado. El espectador se encuentra enjaulado, es consciente de lo que ocurre en su exterior pero no puede acceder a él. Esta es la idea que gobierna buena parte de la exposición.

De entre los trabajos más tempranos en la exposición destaca la fundamental The True Artist Helps the World by Revealing Mystic Truths (Window or Wall Sign), una pieza de 1967 en la que se adivinan ya buena parte de los intereses de Nauman en torno al lenguaje, la relación de éste con el espacio, las vinculaciones con el arte conceptual... Recordarán muchos algunas de las aseveraciones ya clásicas de Sol LeWitt cuando afirmaba que los artistas conceptuales eran más místicos que racionalistas. Toda la obra posterior de Nauman se aferra a una conceptualización del espacio cimentada en una compleja trama de tensiones teatrales que son claustrofóbicas y exasperantes a partes iguales. Así, trabajos como Corridor Installation (1970), Corridor with Mirror and White Lights (1971) o Kassel Corridor (Eliptical Space) (1972) sumirán al espectador en una atmósfera irritante y turbadora.