Lote N1 de Gonzalez Byass que subasta Christie's.

Lote N1 de Gonzalez Byass que subasta Christie's.

Vinos

La reconocida bodega de Jerez que subasta su botellero en Christie's: 700 años en vinos que superan los 3.000 euros

González Byass ha llevado su memoria embotellada a la subasta Fine and Rare Wines & Spirits de la casa de subastas londinense.

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La histórica casa jerezana González Byass ha decidido abrir, de forma excepcional, las puertas de uno de sus tesoros más celosamente guardados. Su botellero histórico 'ha viajado' hasta la ciudad del Támesis de la mano de Christie’s, una de las firmas de subastas más prestigiosas del mundo, en una cita que sitúa nuevamente al vino de Jerez en el centro del coleccionismo internacional.

La subasta, que se celebra en formato online hasta el 19 de junio dentro de la venta Fine and Rare Wines & Spirits: Featuring A Collection Direct From González Byass, pone en circulación algunas de las botellas más singulares conservadas por la bodega a lo largo de casi dos siglos. Auténticas reliquias líquidas cuya valoración supera, en algunos casos, los 3.000 euros y cuyas 'edades' suman 700 años.

Hablar del botellero histórico de González Byass es hablar de la memoria embotellada del Marco de Jerez. Conservado prácticamente desde la fundación de la casa en 1835, este archivo constituye una de las colecciones de vinos de Jerez embotellados más importantes del mundo. Durante generaciones no solo ha servido para preservar el estilo de la bodega, sino también para estudiar la evolución del vino y celebrar los hitos que han marcado la historia familiar.

Entre los lotes destacan nombres que provocan auténtica emoción entre coleccionistas y aficionados al jerez. Botellas como Viña Amorosa 1911, varias añadas de Matusalem de 1908, 1909 y 1911, el histórico Pío IX o el Dulce Nombre Vintage 1986 comparten espacio con referencias más recientes como Tío Pepe en Rama y los prestigiosos Finos Palmas. También sobresale el Palo Cortado Añada 1978, una rareza que resume el carácter irrepetible de este estilo jerezano.

El atractivo de la subasta no reside únicamente en la antigüedad de los vinos. Todas las botellas proceden directamente de las bodegas de Jerez y han sido consignadas por la propia firma, garantizando una trazabilidad y autenticidad excepcionales, un aspecto especialmente valorado en el mercado internacional del vino de colección.

Palomino dulce.

Palomino dulce.

La magnitud histórica de algunas piezas es extraordinaria. Según Christie’s, entre los lotes figuran vinos fechados en 1846 y 1886 que nunca antes habían salido al mercado. Una circunstancia excepcional incluso para los estándares del coleccionismo enológico, donde la procedencia es casi tan importante como el contenido de la botella.

Mauricio González-Gordon, presidente de la compañía, ha definido la iniciativa como un privilegio: compartir con el público internacional parte del legado de una casa que atesora la mayor colección de jereces embotellados del mundo. Una afirmación que refleja el carácter casi museístico de esta enoteca, convertida ahora, aunque sea por tiempo limitado, en escaparate global.

La alianza entre González Byass y Christie’s no es nueva. Ya en 1994 ambas instituciones protagonizaron una histórica subasta junto al Master of Wine Michael Broadbent, un acontecimiento que contribuyó decisivamente a reforzar la proyección internacional del jerez. Tres décadas después, el interés por estos vinos singulares parece más vivo que nunca.

La colección de Tio Pepe que pasa a subasta.

La colección de Tio Pepe que pasa a subasta.

La reciente edición de Vinoble 2026, el gran salón internacional dedicado a vinos generosos y dulces especiales, sirvió además como escenario para catar algunas de estas botellas. Un adelanto de lo que muchos consideran una oportunidad irrepetible: acceder a vinos que han sobrevivido al paso del tiempo y que condensan, en cada copa, siglos de historia del Marco de Jerez.

Porque si algo demuestra esta subasta es que el vino, cuando alcanza la categoría de patrimonio, deja de ser únicamente una bebida para convertirse en un documento histórico. Y pocas bibliotecas líquidas resultan tan fascinantes como la que hoy abre González Byass al mundo.