Maridaje Corsario Madrid

Maridaje Corsario Madrid

Vinos El vino favorito de

"Está a la altura de los grandes Chablis": el vino alcarreño que ha conquistado al sumiller de Corsario Madrid

Rafael López Bermejo revela su última obsesión enológica: un proyecto ecológico y con alma que reivindica el potencial de la malvar y promete competir con los grandes blancos europeos.

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En solo medio año, Corsario Madrid se ha consolidado como uno de los espacios gastronómicos más estimulantes de la capital. Recién recomendado en la Guía Michelin 2025, este restaurante (hermano del mítico Corsario Ibiza) reúne todo el sabor mediterráneo en un entorno sofisticado, fresco y profundamente madrileño.

Ubicado en la calle Tamayo y Baus, en el corazón del barrio de Justicia, Corsario Madrid es un homenaje al producto de temporada y al arte de la hospitalidad.

Una cocina que mira al origen

Con apenas 25 años, el joven chef Liván Valdés comanda los fogones con una madurez sorprendente. Su propuesta combina técnica y emoción, entrelazando la esencia del Mediterráneo con guiños castizos y productos de proximidad.

Corsario Madrid

Corsario Madrid

Cada plato parte de una idea clara: elevar el sabor desde el respeto por el origen. Así, el restaurante despliega una carta estacional que celebra la materia prima a través de técnicas contemporáneas que nunca olvidan su raíz.

Entre los imprescindibles destacan la sopa de cebolla homenaje a Bocuse, las croquetas de jamón ibérico o el lenguado a la brasa con salsa beurre. La cocina de Corsario emociona por su pureza y equilibrio. Confort y sofisticación conviven en cada plato, creando una experiencia que huele a Mediterráneo, pero sabe a Madrid.

Un servicio que marca la diferencia

Si la cocina de Corsario Madrid conquista por el sabor, el servicio de sala le da el alma. Al frente, Rafael López Bermejo, jefe de sala y sumiller, aporta una sensibilidad única que convierte cada comida en una experiencia personalizada.

Su filosofía se basa en escuchar, acompañar y respetar el producto. "El vino es un vehículo de emoción y cultura", afirma, y bajo esa premisa construye un servicio discreto, atento y lleno de ritmo.

Rafa López Bermejo, jefe de sala y sumiller Corsario Madrid

Rafa López Bermejo, jefe de sala y sumiller Corsario Madrid

Su trabajo no consiste solo en recomendar una etiqueta; consiste en descubrir qué historia encaja con cada comensal, qué vino puede elevar un plato o provocar una sonrisa. Bajo su dirección, el equipo de sala funciona como una coreografía silenciosa, precisa y natural.

La bodega de Corsario Madrid combina nombres emblemáticos y etiquetas de proximidad, y está sabiamente alineada con la propuesta culinaria: coherente, actual y fiel al producto.

La coctelería sigue el mismo espíritu, con combinados clásicos y creaciones propias que ponen en valor los destilados artesanales y las mezclas sin alcohol.

Corsario Madrid es hoy un punto de encuentro para quienes buscan una experiencia gastronómica completa: cocina con identidad, servicio con alma y una atmósfera que invita a quedarse. Con Liván Valdés en los fogones y Rafael López Bermejo en la sala, el proyecto demuestra que la excelencia está en el equilibrio entre sabor, emoción y hospitalidad.

Un vino con aspiraciones

Entre las referencias de la bodega de Corsario, Rafael destaca una que lo ha conquistado recientemente: Las Varas 2023, de la bodega alcarreña Alto de Pioz, un vino que encarna muchas de las ideas en las que cree.

"Me ha gustado no solo el vino, sino todo el proyecto. Hay cuatro o cinco regiones vitivinícolas que suelen eclipsar al resto (Rioja, Ribera del Duero, Rías Baixas, Rueda), pero esta bodega está apostando por vinos de muchísima calidad y poca producción a las puertas mismas de la capital de España", comenta.

Las Varas Malvar, de Alto de Pioz

Las Varas Malvar, de Alto de Pioz

Elaborado con la uva malvar, variedad autóctona de Madrid, Las Varas nace a escasos metros del límite entre la Alcarria y Madrid, junto a la antigua Cañada Real Soriana Oriental. Es un vino de mínima intervención que busca reflejar honestamente el carácter del viñedo.

Está vinificado con levaduras autóctonas, sin apenas clarificación ni filtrado, y fermenta en acero inoxidable antes de reposar sobre sus lías finas, lo que le confiere volumen, textura y profundidad.

Su acidez natural le otorga una excelente capacidad de guarda: "Va a mejorar en cuatro o cinco años", apunta el sumiller, algo poco habitual en esta variedad, tradicionalmente más ligera y de perfil fresco.

"Lo fascinante es que encontramos un vino denso, con mucho cuerpo y una boca golosa, a la altura de grandes Chablis, y lo tenemos en la puerta de casa. Proyectos así demuestran que en pequeñas ubicaciones pueden nacer vinos grandes, con alma local y proyección internacional". Precio: 34,50 euros