La barra de Seis Cuarenta.

La barra de Seis Cuarenta.

Restaurantes

Eugeni de Diego, ex del Bulli, estrena una nueva cervecería que abre de sol a sol en Barcelona

Seis Cuarenta nace para ser el bar de toda la vida, un punto de encuentro con horario ininterrumpido con platos que forman parte del ADN popular.

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Eugeni de Diego, uno de los nombres discretos pero fundamentales de la alta cocina española contemporánea, ha decidido volver al origen. Y lo ha hecho en forma de cervecería.

Se llama Seis Cuarenta, está en plena avenida Diagonal de Barcelona y, más que una apertura, es una declaración de intenciones: reivindicar el bar como centro de la vida cotidiana.

Para entender la importancia de este nuevo proyecto hay que recordar quién es Eugeni de Diego. Jefe de cocina en el legendario elBulli durante años decisivos, mano derecha de Ferran Adrià en una de las cocinas más influyentes del mundo, De Diego ha demostrado después una rara habilidad para traducir excelencia técnica en formatos aparentemente sencillos.

La sala de la cervecería Seis Cuarenta.

La sala de la cervecería Seis Cuarenta.

Lo hizo con la taberna contemporánea de Colmado Wilmot y con su personal homenaje a Italia en Lombo. Ahora, con Seis Cuarenta, entra en una etapa que suena a madurez creativa: menos discurso y más barra.

Seis Cuarenta nace con una vocación clara: estar abierta desde la mañana hasta la medianoche, como esos bares que acompañan el pulso del barrio.

La barra de Seis Cuarenta.

La barra de Seis Cuarenta.

Desayunos de tenedor, cafés con conversación, tapas improvisadas, comidas sin reloj y cenas que se alargan sin darse cuenta. Seis Cuarenta aspira a ser uno de esos locales que no necesitan excusa para entrar ni motivo especial para volver.

El espacio responde a esa idea de continuidad vital. Barra protagonista, vitrina bien surtida, sala sin solemnidad y una terraza que invita tanto a alargar la comida como a adelantar la cena. Todo está pensado para que el cliente se sienta cómodo desde el primer minuto, como si el local llevara años allí.

La carta es una oda al sentido común gastronómico. Platos fríos en vitrina que entran por los ojos y reconfortan al primer bocado: ensaladilla, marisco hervido, huevos rellenos, boquerones, anchoas.

Barra y mesa en Seis Cuarenta.

Barra y mesa en Seis Cuarenta.

Tapas y platos calientes que forman parte del ADN popular: bravas, rabas de pollo, croquetas, albóndigas, cap i pota, tortilla, macarrones o el pescado del día. Cocina reconocible, directa, sin artificios ni nostalgia impostada. Aquí el producto manda y el sabor es el único argumento.

Lo interesante es que detrás de esta aparente sencillez hay una mirada profundamente gastronómica. Nada es casual. La técnica está, pero no se exhibe. La experiencia de elBulli se nota en el respeto absoluto por el punto, la textura y el equilibrio. Es alta cocina aplicada al día a día sin que nadie tenga que saberlo.

Tapas en Seis Cuarenta.

Tapas en Seis Cuarenta.

“Quería recuperar la alegría del bar, el buen rollo de una cervecería”, explica Eugeni de Diego. “Que puedas comer de pie porque te han guiñado el ojo unos boquerones, o sentarte a comer con amigos un viernes por la tarde. Queremos colarnos en tu vida”.

En un momento en el que la gastronomía parece obsesionada con el relato, Seis Cuarenta apuesta por lo contrario: por la repetición, por el hábito, por el gesto cotidiano. Por entrar sin dudar y volver sin pensarlo. Por convertirse, poco a poco, en patrimonio emocional de sus parroquianos.

La llamada al éxito de Eugeni de Diego suena a caña bien tirada, a plato compartido, a conversación que se alarga en la barra. Y eso, en una ciudad como Barcelona, es quizás la forma más inteligente y honesta de triunfar.