El chef Juan Monteagudo estrena La Bechamel en Madrid.
Cocina manchega y las mejores croquetas de España: así es la nueva apertura de Juan Monteagudo en Madrid
Desde Albacete, La Bechamel da el salto a la capital con su recetario manchego y las croquetas que le dieron la fama al chef de Ababol, su restaurante con estrella Michelin.
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Al chef Juan Monteagudo se le conoce por unos cuantos motivos, pero sin duda su obra maestra es su croqueta de jamón, la que se alzó con el título de la Mejor Croqueta de España en 2023.
El de Albacete la dio a conocer en su restaurante Ababol cuando abrió sus puertas en enero de 2022, donde consiguió su primera estrella Michelin 11 meses después. Un año más tarde Monteagudo le dedicó un templo propio en su ciudad inaugurando La Bechamel.
Ahora, entra por la puerta grande y acaba de abrir su segundo local en la capital. Un restaurante que ya ha triunfado en su ciudad natal con el guiso lento y el sabor reconocible y lleva consigo la misma intención de hacerlo en Madrid.
La Bechamel en Madrid.
Ubicado frente al Auditorio Nacional, en el distrito de Chamartín, La Bechamel es la versión madrileña del concepto informal de Monteagudo. Acogedor y sin rigideces, donde se puede comer en barra, en mesa o en terraza, compartir raciones y volver a reconciliarse con la cocina de cuchara.
Todo, a precios comedidos y con una clara vocación popular, incluso con un plato del día que ofrecen por 18,50 euros. Y, por supuesto, se ha traído su croqueta.
El equipo de La Bechamel.
La croqueta como bandera
El gran reclamo es su célebre croqueta de jamón. Cremosa, blanca, equilibrada y sin excesos, es el resultado de más de una década de perfeccionamiento.
Con una bechamel impecable elaborada con leche de vaca y de oveja, mantequilla, gelatina de cola de pescado, un jamón tierno añadido al final y un rebozado clásico, “del de toda la vida”, nada de panko, frito en cazo y a fuego vivo.
Las aclamadas croquetas de jamón de Juan Monteagudo.
El resultado son croquetas para el recuerdo, que resumen a la perfección su filosofía culinaria: técnica al servicio del sabor. Algo muy presente en la cocina del chef de Albacete.
Desde que ganó el concurso de Madrid Fusión, el chef calcula que ha elaborado más de 30.000 croquetas al año. En La Bechamel siguen siendo la estrella indiscutible, pero no la única razón para sentarse a la mesa.
Cocina manchega, tradición y evolución
La carta es un homenaje directo a La Mancha, a su despensa y a su recetario popular, con platos que alternan el clasicismo más reconocible y pequeñas concesiones a la creatividad.
Conviven clásicos como el pisto con patatas y huevos puntillosos, las migas del pastor, el queso frito, los gazpachos manchegos de caza o la perdiz roja escabechada con pochas.
Pisto con patatas y huevos puntillosos.
Se suman otras propuestas más actuales como el buñuelo de ajo pringue y piparra, las finísimas gachas de almorta con setas braseadas, la coliflor adobada con sésamo o los chipirones rellenos de matanza y garbanzos.
Aguachile de corvina.
Hay guiños viajeros, como la corvina curada con aguachile de encurtidos y pipirrana, pero el eje sigue siendo el guiso, la cazuela y la memoria.