Pazo Santa María en Arzúa

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Reportajes gastronómicos

El pueblo para comer buen pulpo y el mejor queso: con un palacio del siglo XVIII e ideal para recorrerlo a pie

Un pueblo que no tiene fama de turístico, pero sí mucho que ver y, sobre todo, qué saborear. Parada obligatoria del Camino de Santiago.

Más información: El pueblo ideal para recorrer a pie y comer un pescado y una tortilla de lujo: paisajes de leyenda junto al mar

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España tiene dos tipos de pueblos. Por los primeros se pasa de camino a otro sitio y en los segundos merece la pena frenar y bajarse del coche.

Arzúa, en pleno corazón de la provincia de A Coruña, pertenece a la segunda categoría, aunque durante siglos haya sido sobre todo lugar de paso.

Penúltima etapa del Camino Francés -a solo 39 kilómetros de Santiago-, esta villa de apenas 5.900 habitantes es el punto donde confluyen el Camino del Norte y el Francés, y donde los peregrinos empiezan a saborear que el final está cerca.

Pero Arzúa es mucho más que un sello en la credencial que certifica haber cumplido con el Apóstol en ese tramo.

Un cruce de caminos con siglos a la espalda

Aunque su crecimiento como villa se produjo en el siglo XI al abrigo de la ruta jacobea, las raíces de Arzúa son mucho más antiguas, pues ya Plinio el Viejo y Ptolomeo dejaron mención de los pobladores de esta tierra situada entre los ríos Tambre y Ulla.

De aquel pasado quedan vestigios repartidos por el casco histórico, que se puede recorrer callejeando al sur de la Plaza de Galicia por la Rúa do Carmen, la Rúa das Dores o la estrechísima Rúa San Vicente.

El gran tesoro monumental es la Capilla de la Magdalena, único vestigio del desaparecido convento de agustinos del siglo XIV, hoy reconvertida en sala cultural.

Cerca queda la Iglesia de Santiago, que aún conserva una torre de 1829, con su imagen del Apóstol dando la bienvenida a los caminantes.

Y en el entorno, el patrimonio civil se reparte en pazos (palacios), hórreos, molinos y palomares, además de dos espacios que ponen en valor los productos de la comarca: el Centro de divulgación del Queso y la Miel y el Museo Vivente do Mel (Museo Viviente de la Miel).

El patrimonio natural no desmerece al resto. A pocos kilómetros del centro, la Fervenza das Hortas se descuelga en una cascada de unos 30 metros; el embalse de Portodemouros ofrece paseos de ribera y hasta una playa fluvial; y el área recreativa de Ribadiso conserva A Ponte de Ribadiso, de origen románico y datada en el siglo XII, el puente más antiguo del municipio.

¿Qué comer en Arzúa?

Arzúa se autodenomina "tierra del queso" y es justo que lo hagan porque se lo han ganado a pulso.

Da nombre a la Denominación de Origen Protegida Arzúa-Ulloa, creada en 1995, que ampara un queso de vaca elaborado de forma artesanal, en piezas con forma de disco, textura cremosa y sabor suave, más blanco cuando es fresco y algo amarillento con el tiempo.

Su importancia es tal que el municipio le dedica desde hace más de medio siglo la Festa do Queixo, declarada de Interés Turístico de Galicia, que cada primer fin de semana de marzo llena las calles de degustaciones, conciertos y mercados.

El otro gran clásico es el pulpo. A muchos les puede sonar paradójico en un pueblo de interior, pero la tradición pulpeira gallega nació hace siglos lejos del mar y así lo demuestran localidades como Melide, O Carballiño y la propia Arzúa.

A queso y pulpo se suman empanadas, caldo gallego, lacón con grelos, filloas y la miel artesanal de la zona.

¿Dónde comer bien en Arzúa?

En la última edición de los Soletes Repsol de verano (2026), varias caras conocidas desvelaron sus refugios gastronómicos gallegos, y Arzúa se llevó dos.

El actor Tamar Novas apunta a Casa Brandariz (Lugar de Dombodan), una casa de labranza de 1523 que hoy funciona como casa rural con restaurante abierto al público.

Entre sus platos brillan el arroz caldoso de bacalao, los pimientos rellenos de verduras o su célebre capón de corral, en un comedor con lareira -la antigua cocina de leña bajo la chimenea- y biblioteca que invita a quedarse.

La cómica Sara Escudero, por su parte, recomienda Fonte do Picho (Lugar de O Pazo, s/n), un restaurante gastronómico instalado en el Pazo Santa María, un palacio construido en 1742.

Su oferta se basa en producto gallego de temporada (su arroz con pulpo y queso de Arzúa tiene fama merecida) junto a la lareira o en la terraza, con vistas sobre el Valle de Rendal.

Rutas a pie para recorrer el pueblo en un día

Arzúa invita a ponerse un calzado cómodo y a aprovechar la jornada con un paseo por el casco histórico para visitar la Plaza de Galicia, la Capilla de la Magdalena y la Iglesia de Santiago.

Quien quiera respirar el espíritu jacobeo puede caminar el tramo del Camino Francés hasta Ribadiso, con su antiguo hospital de peregrinos y su área recreativa junto al río.

Y para los más andarines, la Fervenza das Hortas ofrece dos opciones: una ruta corta de unos 15 minutos desde el aparcamiento o la versión larga, lineal y de dificultad media-alta, de unos 21 kilómetros.

¿Cómo llegar a Arzúa?

En coche. La vía principal es la N-547 (Lugo-Santiago), que sigue el trazado histórico del Camino; también se accede por la autovía A-54 (Santiago-Lugo). Arzúa está a unos 39 km de Santiago (en torno a media hora) y a unos 63 km de Lugo (alrededor de una hora).

En autobús. Monbus conecta Santiago de Compostela con Arzúa con varios servicios diarios y un trayecto de unos 45 minutos. La misma línea Santiago-Lugo cuenta con parada en la villa, lo que facilita llegar desde una u otra capital.

En tren. Arzúa no dispone de estación de tren. Las más cercanas son las de Curtis y Teixeiro, aunque es la de Santiago de Compostela, con servicios de AVE, Alvia y Avant la estación de referencia para quien llegue desde fuera de Galicia; desde cualquiera de ellas conviene completar el viaje en autobús o taxi.