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Bizcochón gallego: sin grasa, sin lactosa, sin azúcar pero igual de delicioso

Roscón de bizcocho, roscón gallego o bizcochón gallego son los nombres que se les suele dar a este pedazo de bizcocho que vas a querer hacer ya.

Esta es una pequeña adaptación de una receta clásica gallega, el mítico bizcochón, esponjoso como ninguno. La elaboración de este bizcocho no es complicada pero sí laboriosa, y requiere de una paciencia y cariño extras para  que todo quede muy bien batido y conseguir esa esponjosidad espectacular sin ayuda de la levadura.

Ingredientes del Bizcochón Gallego

  • Huevos, 10
  • Ralladura de 1 naranja o limón
  • Fructosa, 200 gr (ó Azúcar, 400 g)
  • Harina, 200 g
  • Pizca de sal
  • Fructosa molida para decorar (ó azúcar glas)

Preparación del Bizcochón Gallego

1: Montamos las yemas con el azúcar

En dos boles grandes separamos las claras de las yemas.

Batimos las yemas con la fructosa y la ralladura de naranja o limón, preferiblemente con unas varillas eléctricas, durante 2 o 3 minutos, hasta que estén blanquecinas y hayan doblado su volumen. Añadimos la harina tamizada y mezclamos delicadamente con una espátula hasta que esté bien incorporada a la masa. Reservamos.

2: Montamos las claras

Precalentamos en este momento el horno a 180ºC.

Limpiamos bien las varillas y en el otro bol montamos las claras con una pizca de sal, hasta que estén a punto de nieve, unos 5 minutos. Es importante que estén muy bien montadas.

3: Mezclamos  delicadamente y horneamos

Añadimos las claras al bol de las yemas en unas 3 veces, mezclando con cuidado y con movimientos envolventes hasta que estén incorporadas de cada vez. Si al final del cuenco te ha quedado un poco de las claras aún líquidas mejor no las incorpores a la masa y deséchalas o aprovéchalas en una tortilla.

Engrasamos un molde grande con margarina y un poco de pan rallado y llenamos con nuestra masa. Yo he utilizado en esta ocasión un gran molde de aluminio -el más adecuado para este bizcochón- de unos 30 cm de diámetro y 10 cm de alto que debe tener más años que yo y al que tengo mucho cariño porque es una herencia de mi tía Celia, la reina de los bizcochos y de la repostería en general, y de la que evidentemente también heredé su cariño por los postres.

Bajamos un poco la temperatura del horno a 175ºC y horneamos 45 min aproximadamente, comprobando que esté listo cuando al pincharlo con un palillo o palito de brocheta éste salga limpio.

4: Enfriar, decorar y servir

Como en cualquier otro bizcocho, puede que salga muy hinchado y baje un poco al cabo de unos minutos, pero no os preocupéis, seguirá estando muy esponjoso. Cuando esté frío lo desmoldamos y espolvoreamos con la fructosa que previamente habremos molido, o con azúcar glas en el caso de que no necesitéis hacerlo sin azúcar.

Resultado

La receta original ya no tiene lactosa y ninguna grasa, pero a mayores la hemos hecho sin azúcar, utilizando en este caso fructosa. Gracias a su textura similar a la del azúcar hemos podido montar las yemas y es apta para diábeticos, siempre con moderación por supuesto. El sabor es idéntico que cuando utilizamos  azúcar en su elaboración, pero sí que es verdad que queda ligeramente más compacto con la fructosa, la masa no sube tanto, pero muy esponjoso también. La fructosa es mucho más dulce de sabor, por eso utilizamos la mitad de cantidad, así que si quieres hacerlo con azúcar, simplemente utiliza el doble de cantidad y listo.

Qué agradecido es un bizcocho para tener de desayuno o de merienda, y muy socorrido también para regalar o llevar de postre a cualquier casa, a todo el mundo le encanta un rico bizcocho casero, y hay tantas recetas diferentes que nunca te aburrirás.