Postres

Bizcocho de manzana y zanahoria sin lactosa y sin azúcar... para no dejar a nadie sin postre

Aprende cómo preparar un delicioso y facilísimo bizcocho de manzana y zanahoria sin azúcar y sin lactosa para no castigar a nadie sin postre.

23 septiembre, 2018 15:18

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Parecen muchos ingredientes pero es una receta muy muy sencilla, una alternativa al bizcocho básico, pero con una textura mucho más jugosa y el extra de sabor que le dan la zanahoria y la manzana.

Ingredientes del bizcocho de manzana y zanahoria sin lactosa y sin azúcar

  • Fructosa, 100 g
  • Harina de trigo, 220 g
  • Levadura de repostería, 1 sobre
  • Huevos, 3
  • Queso crema sin lactosa, 150 g (1 tarrina)
  • Aceite de girasol, 100 g
  • Zanahoria, 150 g
  • Manzana Golden, 2 grandes o 3 pequeñas
  • Margarina vegetal, 20 g
  • Ralladura, de 1 limón y de 1 naranja
  • Mermelada de albaricoque sin azúcar o sirope de ágave para el acabado.

Preparación del bizcocho de manzana y zanahoria sin lactosa y sin azúcar

1: Mezclar los ingredientes

Precalentamos el horno a 180ºC con calor arriba y abajo sin ventilador.

En un bol amplio echamos los huevos con la fructosa y los batimos con ayuda de las varillas eléctricas hasta que blanqueen.

Incorporamos la ralladura de limón y de la naranja, el queso crema -que es aconsejable que esté a temperatura ambiente-, y el aceite, y seguirmos batiendo.

Mezclamos la harina con la levadura química de repostería y con un tamizador o un colador grande la echamos sobre la mezcla anterior. Mezclamos todo con una espátula con movimientos envolventes hasta que estén bien integradas.

Cada vez que me ven sacar los niños el tamizador se pelean casi por ayudarme, es un instrumento de cocina muy barato y la excusa perfecta para que se animen a participar.

Rallamos la zanahoria o la trituramos bien, yo utilicé mi triturador de cuerda. Y cortamos una de las manzanas en láminas finas como si fuera la patata para una tortilla.

Incorporamos la zanahoria y la manzana a la mezcla, seguimos con la espátula y con movimientos envolventes.

2: Preparar el molde

Vertemos la mezcla en un molde para horno que habremos embadurnado de margarina y espolvoreado con pan rallado. Me gusta mucho más esta opción del pan rallado que la harina que suele utilizarse, así lo hacía mi madrina Celia con sus famosos bizcochos de yogur y así lo seguimos haciendo mi hermana y yo.

Cortamos la otra manzana en rodajas y cubrimos la masa con ella, mejor en orden, formando un lindo dibujo quedará más vistoso. Si utilizas un molde redondo quedará precioso colocándolas en círculo, parecerá una flor!

Por encima de la manzana ponemos pequeños trocitos de margarina.

3: Hornear

Introducimos el molde en el horno precalentado a 180ºC y horneamos durante 40-50 min, comprobando que esté listo cuando al pinchar con un palillo de brocheta o un cuchillo éste sale limpio.

4: Servir

Para el acabado podemos pincelar por encima con un poco de sirope de ágave, o mezclar un poco de mermelada sin azúcar con un chorrito de zumo de limón y esparcirla por encima, le dará un acabado brillante y quedará espectacular.

Resultado

Ya había probado a hacer esta receta con todo su azúcar y su lactosa y nos había encantado en casa, pero al adaptar la receta no nos ha decepcionado en absoluto, está igualmente jugoso y sabroso, y así todos pudimos disfrutar de él, fue todo un éxito, y tiene su mérito, porque el día que lo hice había unos 4 o 5 postres más! Puedes sustituir la fructosa por azúcar (200 g), y la margarina vegetal por mantequilla.

Me encanta poder adaptar las recetas que más nos gustan a una versión para aquellos que sufren alguna intolerancia, a veces es sencillo, cambiar un queso, yogur o una leche por una sin lactosa es fácil, pero no todos los edulcorantes funcionan igual en las recetas, así que mejor ir probando, hasta ahora la fructosa y el sirope de ágave están siendo unos grandes aliados para mí en la repostería, pues con ellos se obtienen resultados que nada tienen que envidiar a los postres hechos con azúcar.

Como por ejemplo estas magdalenas de lima y coco, que son lo más para la hora del desayuno.

O las mermeladas caseras, en las que usando sirope de ágave se reducen un buen número de calorías, pues el poder endulzante de este último es el doble del que tiene el azúcar y basta con usar la mitad de  cantidad.

O incluso para recetas mucho más sofisticadas como esta versión casera de los famosos Pasteis de Belem típicos del histórico barrio lisboeta del mismo  nombre.

Como veis, hay mucha vida -dulce- más allá del típico azúcar blanco refinado.