José Andrés, chef, en un montaje de El Español

José Andrés, chef, en un montaje de El Español E.E.

Aperitivos y entrantes

José Andrés (56), chef: "Los huevos rellenos más sabrosos se hacen con 180 g de atún y una pizca de pimentón"

El chef asturiano tiene la receta infalible y más deliciosa para preparar este aperitivo popular en varios países del mundo.

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Los huevos rellenos son, desde luego, un plato sencillo: huevos duros, yemas mezcladas con condimentos y de nuevo servidos en sus claras. Más fácil, imposible.

Pero detrás de este plato tan humilde y accesible hay una historia que recorre siglos y continentes, con raíces que se ramifican desde la cocina medieval andaluza hasta la gastronomía europea y norteamericana.

Según relata el chef José Andrés, apasionado por la historia gastronómica, en su newsletter 'Longer Tables' los huevos rellenos -o deviled eggs, como se conocen en Estados Unidos- tienen un origen lejano en el tiempo.

Él sugiere que la idea de rellenar huevos cocidos se remonta a la Antigüedad y, aunque no hay un registro escrito claro de cuándo se hizo por primera vez, hay evidencias de prácticas similares en la cocina romana.

El uso de huevos cocidos condimentados con especias era común en banquetes romanos y la idea de rellenarlos con mezclas sazonadas bien podría haber surgido allí.

Andalucía, la cuna de los huevos rellenos

Sin embargo, según explica el chef asturiano, la primera mención escrita que se parece a nuestros huevos rellenos modernos proviene de un libro de cocina anónimo de la Andalucía del siglo XIII.

En esa receta, las yemas de huevo se mezclaban con cilantro, cebolla, pimienta, una salsa fermentada, aceite y sal, y con esta mezcla se rellenaban de nuevo en las claras.

Este método se parece mucho más al concepto actual de huevos rellenos que las simples especias romanas, y muestra que ya entonces existía una versión de huevos "rellenos" en lo que hoy es el sur de España.

El término "deviled" no aparece hasta mucho después. En la Inglaterra del siglo XVIII, la palabra "devil" se usaba en contexto culinario para describir alimentos fuertemente sazonados, especialmente picantes o con condimentos fuertes, y de allí deriva la expresión deviled eggs. En ese sentido, "endemoniado" se refería más al sabor que a algún origen mitológico o religioso.

En Estados Unidos, la receta y el término ganaron popularidad en el siglo XIX. El primer ejemplo impreso de una receta estadounidense de deviled eggs se publicó en un periódico de Alabama en 1877 y llevaba ingredientes como mantequilla, vinagre, cayena y mostaza.

La cocinera Fannie Farmer fue de las primeras en sugerir el uso de mayonesa en la mezcla de yemas en su célebre Boston Cooking-School Cook Book de 1896.

Con el tiempo, los huevos rellenos se convirtieron en un clásico en celebraciones y comidas informales en Norteamérica, al igual que en Europa, donde seguimos encontrando desde los œufs mimosa franceses hasta los huevos a la rusa en Bélgica.

El truco para pelar huevos duros sin que se rompan

Una cosa que da mucha rabia cuando queremos hacer unos huevos rellenos es que, al pelarlos, parte de la clara se quede pegada a la cáscara. No es algo que afecte al sabor, pero sí desluce a la hora de presentar el plato.

Para evitar este contratiempo, el truco de algunos chefs consiste en añadir mucha sal al agua de cocción, empezar con los huevos en agua fría y dejarlos cocer 9 minutos a partir de que el agua empiece a hervir. Otros, como José Andrés, optan por añadir un chorro de vinagre.

Ingredientes

  • Huevos grandes, 8 ud
  • Vinagre blanco, 5 ml
  • Mayonesa, 160 g
  • Atún en conserva, 180 g
  • Chalotas, 2 ud ( o media cebolla pequeña)
  • Mostaza Dijon, 10 ml
  • Salsa Valentina (o Tabasco o cualquier otra salsa picante), 1 cucharadita
  • Pimienta negra recién molida, al gusto
  • Sal, al gusto
  • Pimentón, para servir

Paso 1

Llenamos una olla con agua suficiente para cubrir los huevos y añadimos el vinagre. Llevamos a ebullición.

Paso 2

Cuando el agua esté hirviendo, incorporamos los huevos con cuidado y los cocemos durante 10 minutos.

Paso 3

Mientras se cuecen los huevos, preparamos un baño de hielo en un bol grande con agua y cubitos de hielo.

Paso 4

Una vez transcurridos los 10 minutos, trasladamos los huevos al baño de hielo y los dejamos enfriar completamente para detener la cocción.

Paso 5

Pelamos los huevos con cuidado, procurando no dañar las claras, ya que servirán como base para el relleno.

Paso 6

Cortamos los huevos por la mitad a lo largo y retiramos cuidadosamente las yemas para dejar las claras intactas. Reservamos éstas en la nevera y colocamos las yemas en un bol.

Paso 7

Al bol con las yemas añadimos la mayonesa, la mitad del atún desmenuzado, la chalota picada, la mostaza Dijon, la salsa Valentina y pimienta negra al gusto. Mezclamos todo con un tenedor hasta obtener una pasta homogénea. Ajustamos el punto de sal.

Paso 8

Rellenamos cada mitad de clara con aproximadamente una cucharada de la mezcla de yemas. O, si tenemos ganas de lucirnos, podemos usar una manga pastelera de boquilla rizada.

Paso 9

Decoramos cada huevo con un trozo del atún restante y espolvoreamos con pimentón al gusto.

Paso 10

Refrigeramos hasta el momento de servir. Se recomienda consumirlos fríos.