Assalamo alaikom Cocinillas! ¿Qué tal estáis? Yo, al menos, emocionada con este post, ya que oficialmente inauguro el repertorio de recetas orientales que os tengo preparado. Como primera receta, me he decantado por una de las que no faltan en mi casa: la salsa de tomate marroquí. Sin emocionarme demasiado, he optado por esta receta porque la encuentro fácil y rápida de hacer. Así, si queréis sorprender a vuestros comensales con vuestra destreza culinaria, esta receta puede formar parte de vuestro repertorio, y quedar más que bien!

Ingredientes (para 4 personas)

  • 3 tomates grandes
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 3 ajos
  • Perejil
  • Cilantro
  • Pimienta roja
  • Comino
  • Sal
  • Picante

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Sin más preámbulo, doy paso a los ingredientes y más tarde continuaré con más detalles sobre la receta. Ahí van!

Preparación de salsa de tomate marroquí

  1. Cortamos los 3 tomates por la mitad paralela a la marca de la raíz del tomate, de esta manera es más fácil la siguiente tarea. Cogemos el rallador de agujeros grueso y rallamos los tomates.
  2. Calentamos en una sartén a fuego medio y echamos el tomate rallado. Seguido,  añadimos 6 cucharadas soperas de aceite de oliva. Dejamos cocinar unos 5 minutos.
  3. Pasado el tiempo, troceamos los ajos en pequeños cuadrados y lo echamos a la salsa.
  4. Cogemos tantas ramas de perejil como de cilantro y las troceamos muy bien (la cantidad total es aquella que nos llene el puño de nuestra mano). Picados, los añadimos a la salsa.
  5. Llega el turno para las especies: 2 y 1/2 cucharadas pequeñas de pimienta roja, 3/4 de cuchara pequeña rasa de comino y 1 cuchara y una pizca más de sal. Añadir 1/4 de cuchara pequeña de picante.
  6. Dejamos cocinar a fuego medio unos 20 minutos más. Hemos de notar que la salsa cada vez es menos acuosa y se va espesando.
  7. Finalmente, servir.

Resultado

Esta receta es de las más básicas y, al mismo tiempo, de las que nunca falla en una casa marroquí, o como en la mía, semi-marroquí. Como habréis podido observar, la receta es muy sencilla, lo único que la particulariza es la mezcla de especies. Y sí, esta es la esencia de la cocina marroquí.

Por lo que respecta a la receta, me gustaría remarcar una serie de detalles. Por un lado, en los últimos minutos de cocción, si se desea, se pueden añadir 2 huevos y aumentar el condimento de la salsa de tomate. Y si no, se deja tal como está.

Por otro lado, es importante indicar cómo se come usualmente esta salsa. En Marruecos, el acompañamiento indispensable es el pan de casa (disponible en la mayoría de panaderías o carnicerías marroquís/argelinas). Si no es posible tener un comercio cerca, una barra de pan también va bien.

Asimismo, la salsa también se puede servir como aperitivo. Y ahora me preguntaréis, cómo? Pues muy sencillo. Cogéis platos pequeños (casi del tamaño de una taza de café), y servís cantidades de salsa de tomate en ellos, y los distribuís en la mesa. Con las rebanadas/trozos de pan, quedará más que completo!

Pero, si la idea es comer sólo la salsa de tomate  y se considera que no es suficiente, lo que muchas veces se hace es acompañarlo con pescado fresco rebozado (al estilo marroquí también) y así se tiene una comida más completa y variada. En próximos posts, os enseñaré cómo rebozamos en casa el pescado y qué es lo que lo hace tan diferente del rebozado usual.

Como siempre, espero que disfrutéis experimentando con recetas nuevas y de una cultura tan rica como es la marroquí. Bi saha!