El chef Karlos Arguiñano junto a un plato con sardinas.

El chef Karlos Arguiñano junto a un plato con sardinas. E.E.

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Karlos Arguiñano (77), chef: "Para que las sardinas no huelan, olvídate de la campana; usa pan rallado y limón"

Karlos Arguiñano demuestra que evitar el olor al cocinar sardinas es fácil: basta con un horno caliente, pan rallado, limón y su truco de siempre.

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Karlos Arguiñano ha vuelto a compartir en Cocina Abierta uno de esos trucos domésticos que facilitan la vida en la cocina. En esta ocasión, el chef vasco explicó cómo preparar sardinas sin que el olor invada la casa, un problema habitual que hace que muchas personas eviten este pescado.

Para Arguiñano, el objetivo no es solo que el plato quede sabroso, sino cocinar de forma limpia y agradable, sin humos ni aromas persistentes. Y asegura que la clave no está en subir la potencia de la campana, sino en cómo se prepara el pescado y en el uso del horno.

Uno de los puntos en los que más insiste el cocinero es en la preparación previa. Limpiar bien las sardinas y secarlas correctamente evita que generen vapor durante la cocción, uno de los principales responsables del olor intenso.

Según explica, cuando el pescado entra húmedo al horno, se cuece en lugar de asarse, lo que provoca que el aroma se extienda con más fuerza por la cocina. Un gesto tan sencillo como secarlas bien marca la diferencia.

El papel del pan rallado y el limón

El truco más llamativo que comparte Arguiñano es cubrir las sardinas con una mezcla sencilla a base de pan rallado, ajo, perejil y limón. Esta combinación cumple una doble función: absorbe la humedad del pescado y aporta un aroma fresco que neutraliza el olor característico de las sardinas.

El limón, en particular, ayuda a equilibrar el conjunto y a dejar un perfume limpio en la cocina, mientras que el pan rallado crea una capa ligera que protege la carne durante la cocción.

A diferencia de la plancha o la sartén, Arguiñano defiende el horno como el mejor aliado para cocinar sardinas sin olores. El calor envolvente permite que se hagan de forma uniforme y evita que los aromas se dispersen por toda la casa.

Además, recuerda que no conviene usar el ventilador del horno, ya que puede repartir el olor en lugar de contenerlo. Con calor estable y sin prisas, el resultado es un pescado jugoso y bien hecho.

Más allá del olor, el chef destaca que este método permite disfrutar de las sardinas de una forma más ligera, sin frituras y respetando su valor nutricional. Ricas en omega-3 y muy presentes en la dieta mediterránea, son una opción saludable y asequible.

Para rematar, Arguiñano recomienda añadir un toque de limón justo antes de servir, un gesto final que realza el sabor y deja una sensación fresca tanto en el plato como en la cocina.