Alejandro junto a un caldo de huesos.

Alejandro junto a un caldo de huesos. E.E.

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Alejandro, carnicero en España: "Para un buen caldo de huesos no uses espinazo ni punta de jamón; usa morcillo"

Elegir bien los huesos y la carne marca la diferencia en un caldo casero. Un carnicero explica qué piezas dan más sabor y cuáles conviene evitar.

Más información: Un carnicero en España lo deja claro: "Esta pieza de carne es más tierna que el entrecot y cuesta la mitad"

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Cuando llegan los meses más fríos del año, no hay nada que apetezca más para entrar en calor que un buen caldo caliente, aunque no siempre se tiene claro qué ingredientes elegir para conseguir que quede lo más sabroso posible, con sustancia y bien equilibrado.

La clave para conseguir el mejor caldo de huesos casero la encontramos en Alejandro (@alexxthebutcher en las redes sociales), un carnicero que tiene claro que se debe combinar correctamente carne y huesos dependiendo del tipo de caldo que se quiera obtener.

Tras aclarar que “el truco no es usar espinazo ni punta de jamón”, ha hablado acerca de las carnes ideales para preparar un buen caldo y los huesos que verdaderamente marcan la diferencia para poder conseguir el mejor resultado.

Carnes para un buen caldo

Alejandro explica que el morcillo es una opción ideal para aquellos que quieren comerse la carne después de preparar el caldo casero, pues queda muy tierno y jugoso, con nervios que se deshacen en la boca y que es capaz de aportar mucho sabor al caldo. Se trata de una excelente opción cuando el caldo es parte de un plato más completo.

La falda, por su parte, es una alternativa interesante para aquellos a los que no les interese la carne, ya que tiene menos carne y un poco más de grasa. Pese a ello, el carnicero explica que consigue que el caldo sea más sabroso y con más cuerpo. Además, es una carne más económica.

Huesos clave para un buen caldo

Existen varios huesos que marcan la diferencia a la hora de preparar el mejor caldo casero, siendo uno de ellos las puntas de hueso, que pueden ser de dos tipos. Por un lado, está la punta plana (con jamón), ideal si te gusta comer el jamoncito del interior.

Por otro lado, está la punta de sustancia, que Alejandro indica que es interesante para conseguir un caldo más potente y sabroso. En cualquier caso, el carnicero recuerda que ambas aportan carácter, pero la elección final dependerá de si se desea más carne o una mayor intensidad.

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Otra posibilidad es el hueso del antebrazo que, aunque es poco popular, es muy recomendable porque aporta mucha sustancia sin grasa. Con su uso se consigue hacer que el caldo quede más blanco y limpio, una opción ideal para equilibrar el resultado final.

También se puede recurrir a huesos frescos clásicos como el hueso de caña o el hueso de rodilla, los cuales aportan mucho colágeno, que es beneficioso para la piel, huesos y articulaciones, y tuétano, que es muy apreciado por su sabor y textura.

En conclusión, Alejandro deja claro que un buen caldo casero se consigue combinando bien carnes y huesos, pero con los mencionados se puede conseguir una base perfecta para poder disfrutar de un caldo sabroso, nutritivo y reconfortante que es perfecto para poder combatir el frío.

Beneficios del caldo de huesos

El caldo de huesos tiene muchos más beneficios para la salud de lo que uno pueda pensar, pues tiene una serie de propiedades que lo hacen convertirse en un gran aliado para poder tener un organismo más fuerte y disfrutar de un mayor bienestar.

El caldo de huesos es rico en minerales como calcio, magnesio, potasio y fósforo, que son fácilmente absorbidos por el organismo. Estos minerales contribuyen a la salud ósea y dental, haciendo que se pueda disfrutar de un sistema esquelético más fuerte.

A ello hay que sumar que contienen colágeno y gelatina, que son importantes para la salud del cabello, la piel, las uñas y las articulaciones. En el caso del colágeno, es especialmente relevante para que se mantenga la elasticidad de la piel y se reduzca la aparición de celulitis.
Si hablamos de beneficios concretos, podemos destacar especialmente los siguientes:

  • Mejora la salud digestiva: durante siglos el caldo de huesos ha sido utilizado como un remedio natural para mejorar la digestión y reducir la inflamación del tracto digestivo. Contiene gelatina que ayuda a combatir la intolerancia a los alimentos. También tiene glutamina y otros aminoácidos que ayudan a prevenir problemas como el síndrome del intestino irritable.
  • Fortalece el sistema inmunológico: los nutrientes que contiene, junto a los aminoácidos y los minerales, hacen que se fortalezca el sistema inmunológico, ayudando al cuerpo a combatir infecciones y enfermedades.
  • Ayuda a controlar el peso: Su alto contenido proteico y su capacidad para saciar el apetito, el caldo es ideal para quienes persiguen un objetivo de pérdida de peso.
  • Combate la inflamación y el dolor articular: su alto contenido en colágeno, el caldo de huesos ayuda a mejorar la movilidad y reducir el dolor articular. También ayuda a mantener la integridad del cartílago. El caldo de huesos también ayuda a combatir la inflamación crónica y la artritis.
  • Promueve una piel saludable: el colágeno y la gelatina presentes en el caldo de huesos ayudan a tener una piel más elástica y firme, mejorando la hidratación y reduciendo la aparición de arrugas.
  • Favorece la salud ósea: al contar con unas altas dosis de magnesio, calcio y otros nutrientes esenciales, ayudan a prevenir el desgaste y la atrofia asociada al envejecimiento y el uso excesivo de las articulaciones. Es un gran aliado para mantener huesos fuertes y prevenir la osteoporosis.
  • Otros beneficios: el caldo de huesos también mejora la función cerebral, estimula la desintoxicación del hígado y la regeneración celular, y contribuye a mejorar el sueño y el estado de ánimo.