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María Marín, cocinera: "Para 'revivir' las zanahorias que se han quedado blandas, el truco es usar agua fría"

Un método muy sencillo y eficiente para 'devolver a la vida' a estas hortalizas.

Más información: El sencillo e inesperado truco para evitar que la miel se quede dura: sólo necesitarás una zanahoria.

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Las zanahorias blandas y arrugadas en la nevera son un engorro, especialmente cuando tenías planeado usarlas para una ensalada, a modo de snack, o como guarnición.

Sin embargo, a veces este cambio de textura no significa necesariamente que estén estropeadas y que no se puedan comer: simplemente quiere decir que han perdido agua con el paso del tiempo, lo que implica que sus células pierden presión interna y se vuelven flácidas, pero su seguridad alimentaria y su sabor se mantienen intactos.

Entonces, ¿qué podemos hacer para 'revivirlas? Antes de precipitarnos y tirarlas, existe un método sencillo y rápido para recuperar su firmeza. Con un poco de mimo, esas zanahorias pueden volver a lucir apetecibles, casi como recién compradas.

María Marín, periodista y creadora de contenido culinario, conocida en redes como @cenasparapeques, ha explicado recientemente el truco infalible para 'resucitar' las zanahorias blandas y evitar el desperdicio de alimentos.

Según Marín, cuando las zanahorias aparecen flácidas y arrugadas en el cajón de la nevera, la clave está en saber distinguir entre una hortaliza deshidratada y una realmente en mal estado: si hay moho, mal olor, zonas viscosas o partes muy oscuras y excesivamente blandas, lo más probable es que esté estropeada, así que lo prudente es desecharla.

Pero si sólo ha perdido agua, entonces podemos conservarla y tratar de devolverle el agua que ha perdido. Para ello, el truco es introducir las zanahorias blandas, enteras y limpias, en un recipiente y cubrirlas completamente con agua "bien fría".

Una vez sumergidas, tapamos el recipiente y lo guardamos en la nevera durante varias horas o toda la noche, dependiendo del grado de deshidratación. Pasado ese tiempo, las zanahorias habrán recuperado su firmeza y aspecto original, y estarán listas para consumir en crudo o cocinadas.

Y, si tienes prisa, agrega hielo: en menos de una hora ya se notará cierta mejora, aunque la máxima firmeza sólo se consigue tras varias horas en frío.

Por qué funciona

Detrás de este simple gesto hay un fenómeno físico conocido: el agua fría entra de nuevo en las células de la zanahoria por ósmosis, lo que hace que recuperen presión interna y vuelvan a sentirse crujientes. El resultado es una hortaliza visualmente más atractiva y con una textura mucho más cercana a la de un producto fresco.

En general, la clave es tratar de mantener siempre las zanahorias en un ambiente húmedo, pues así se conservan mejor.

En este sentido, también podemos guardarlas en la nevera envueltas en un paño o papel absorbente ligeramente húmedo para que se mantengan firmes más tiempo, como explicamos en este artículo.