Alexandra Tivoly, artífice de Gambit Café.

Alexandra Tivoly, artífice de Gambit Café.

Actualidad gastronómica

El nuevo bar de ajedrez en Madrid que abre una joven francesa: 3€ por todas las partidas que queramos

La exbancaria Alexandra Tivoly es la mente creadora de Gambit Café, el primer chess bar de la capital.

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En Madrid siempre hay algo nuevo bullendo, pero esta vez la novedad no llega desde una barra abarrotada, sino de una mesa donde se juega al ajedrez.

Gambit Café acaba de abrir como el primer chess bar de la capital, una rareza deliciosa que mezcla estrategia, conversación y algo de picoteo bien pensado donde se puede jugar todas las partidas que quieras, sin límite de tiempo, por 3 euros.

Detrás del proyecto está Alexandra Tivoly, francesa, 26 años, exbancaria y emprendedora por convicción. Llegó a Madrid buscando un cambio de vida y terminó detectando un vacío en la escena cultural y de ocio de la ciudad.

Gambit Café.

Gambit Café.

“Madrid tiene de todo, pero no tenía un lugar donde el ajedrez fuese el centro”, explica. El origen de Gambit Café está en su infancia: su padre, gran aficionado, le inculcó el amor por este juego milenario y juntos recorrieron Europa descubriendo bares donde las partidas convivían con copas, risas y largas conversaciones.

El ajedrez como ingrediente principal

La apertura de Gambit Café no es casual. Llega en un momento en el que muchos jóvenes empiezan a cuestionar la noche clásica y buscan formas de ocio más conscientes, sociales y participativas.

Los juegos de mesa viven un renacimiento y el ajedrez, con su mezcla de pausa y desafío mental, se posiciona como un nuevo ritual urbano. Se viene a pensar, a hablar, a perder (y aprender a hacerlo) y, sobre todo, a encontrarse con otra gente de intereses comunes.

Una mesa de ajedrez en Gambit Café.

Una mesa de ajedrez en Gambit Café.

El espacio, con más de 100 metros cuadrados, está diseñado para favorecer tanto la concentración como la convivencia. Mesas a medida, zonas delimitadas por cortinas y una iluminación cálida crean un ambiente que invita a quedarse.

No tiene apariencia de club cerrado ni intimidante. Los principiantes y jugadores experimentados comparten tablero, y eso es parte de la magia. “Queremos desmitificar el ajedrez, sacarlo de la élite y mostrar su lado más lúdico y social”, insiste Tivoly.

Por esos 3 euros, el cliente puede jugar sin límite, retar a amigos o a desconocidos y ocupar su mesa el tiempo que quiera. Para los habituales, habrá abonos que refuerzan la idea de comunidad.

Además, Gambit Café tendrá una programación activa: torneos, partidas simultáneas, charlas, noches temáticas y colaboraciones con plataformas como Chess.com y ChessMood, referentes internacionales en la difusión del ajedrez. Incluso se prevén retransmisiones de partidas históricas y grandes torneos.

Comer, beber y pensar mejor

Como buen bar madrileño, Gambit Café cuida su oferta gastronómica, pensada para acompañar la partida sin distraerla.

Hay clásicos del picoteo como hummus, gilda, pincho de tortilla, tablas de embutidos o quesos, sándwiches y propuestas ligeras como queso feta con aceitunas o fruta. Para los más golosos, cheesecake, brownie, cookies, tarta de zanahoria o helados.

Vermú, aceitunas y feta.

Vermú, aceitunas y feta.

En la copa, la coctelería clásica marca el ritmo. Iconos como el Mojito, Margarita, Negroni, Espresso Martini o Caipirinha conviven con opciones más especiales como el Pornstar Martini, el Pisco Sour o la Paloma.

Coctelería clásica para acompañar la partida de ajedrez.

Coctelería clásica para acompañar la partida de ajedrez.

La experiencia se completa con cafés de especialidad, desde un buen cappuccino hasta un affogato, vinos, combinados premium y alternativas sin alcohol. Todo pensado para que el ajedrez se pueda disfrutar a cualquier hora del día.