Concentrado de jengibre con cítricos.

Concentrado de jengibre con cítricos.

Actualidad gastronómica

Oswaldo González, chef del exitoso Los 33 y el secreto de su rutina detox: "Siempre tengo jengibre en la nevera"

Curtido tanto en grandes casas como en rings de boxeo, el gallego basa sus rutinas en base al conocimiento de su cuerpo. Comer limpio, dar prioridad al crudo e infusiones de jengibre son prácticas habituales en su día a día.

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Nadie puede negar que desde que Los 33 se convirtió en el place to be de la capital, no ha dejado de serlo. Un restaurante con alma de bar donde la parrilla es una de las reinas cuya cocina queda en manos del chef Oswaldo González.

Curtido tanto en grandes casas como en rings de boxeo, el gallego basa sus rutinas en el conocimiento de su cuerpo. Sin importar la fecha del calendario, lleva la disciplina por bandera y sabe que combinar una buena alimentación con deporte es clave.

Consciente de que no todos ven igual de fácil el poder 'subirse' a este tren, explica de manera sencilla algunos consejos que pueden ayudar a desintoxicar y limpiar el sistema tras los excesos navideños.

Cuando llegan los excesos —navidades, celebraciones o semanas de trabajo intenso— Oswaldo vuelve a lo básico. A lo esencial. “Siempre tengo jengibre en la nevera”, comparte como pilar de su rutina detox.

Cada mañana prepara una mezcla de jengibre crudo triturado con agua, a la que añade cítricos recién exprimidos, normalmente lima o naranja. Lo guarda en una botella y lo consume en frío. Nada de atajos industriales.

De hecho, es especialmente crítico con los populares shots comerciales. “Están pasteurizados, y eso mata los organismos vivos”, explica. Para él, un alimento natural procesado pierde gran parte de su efectividad

Comer limpio como definición

En su discurso, lo crudo ocupa un lugar central: es, en sus palabras, “la máxima expresión de las vitaminas”. El calor transforma las moléculas, debilita propiedades y, en muchos casos, deja al alimento sin alma nutricional.

Ese concepto se resume en una idea que repite como mantra: comer limpio. ¿Qué significa? Eliminar azúcares, grasas innecesarias y aditivos. Fuera kétchup, mayonesa y fritos. Dentro, técnicas sencillas como el vapor, la plancha o el horno.

Mucha fruta, muchas verduras crudas —zanahoria, frutos secos, vegetales frescos— y, cuando el producto lo pide, pequeños trucos para no sacrificar textura ni nutrientes. El brócoli, por ejemplo, apenas lo escalda unos segundos: crujiente, vivo y lejos de resultar aburrido.

Porque si algo tiene claro Oswaldo es que comer sano no debe ser sinónimo de comer sin sabor. Para ello recurre a la despensa asiática: soja, miso, fermentados que aportan profundidad sin recurrir a salsas cargadas de azúcar o grasa, como el chili dulce. Una forma inteligente de mantener el placer sin traicionar al cuerpo.

Su rutina no es rígida ni dogmática. Es el resultado de años de observación personal, de ensayo y error, de una relación honesta con la comida. La misma honestidad que transmite en Los 33, donde la parrilla manda, pero el equilibrio también existe. Quizá por eso su mensaje cala: no se trata de prohibir, sino de volver al origen. Y, si hay que empezar por algo, que sea tan simple —y tan poderoso— como un trozo de jengibre crudo en la nevera.