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Actualidad gastronómica

Tendencias 'gastro' de 2026: más repollo, menos postureo y auge de los clubs privados de vino y cocina

Un repaso por las que serán las modas culinarias de este año, según voces de dentro del sector.

Más información: José de Dios, chef: "Las tendencias gastronómicas las marca el cliente".

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Las modas siempre vuelven —dicen—, pero para eso primero deben irse. ¿Será este el año que veremos desaparecer las cocinas fantasma y las apps de comida a domicilio? ¿Diremos adiós, por fin, al omnipresente chocolate Dubái y al impertinente tartar de atún? ¿No más contratos basura en hostelería?

Estamos seguras de que muchos y muchas pagarían por que todo esto se cumpliera; por desgracia no basta sólo con desearlo muy fuerte ni con rogar a la Virgen de la Paloma (aunque Reyes Maroto sí lo crea).

Las tendencias, aparentemente caprichosas y espontáneas, son, en ocasiones, el resultado de un plan de marketing muy bien orquestado, el triunfo de los intereses comerciales de alguna marca con gran influencia económica. Si pierden fuerza, crean otras nuevas, y así hasta el infinito.

No obstante, los consumidores también tenemos poder (más del que se piensa) para influir en los vaivenes de la industria cultural. Una idea rápida: deja la dichosa smash y abraza la carne empanada de tu abuela.

Por lo pronto, las cocinas aún no han desaparecido de nuestros hogares, frente a lo que aseguraba Juan Roig, presidente ejecutivo de Mercadona, en marzo de 2025. Veamos qué otras quinielas (más acertadas) se barajan por ahora dentro del sector.

1. El año del repollo

Pinterest Predicts 2026 e informes de tendencias de medios como Food & Wine, Taste of Home o Business Insider mencionan al repollo como uno de los ingredientes estrella de 2026, por delante de otras crucíferas como la coliflor.

¿Por qué? Porque une muchas de las cosas que ahora mismo buscan los consumidores: es bueno para la salud intestinal (rico en fibra y bajo en calorías), económico, versátil y fotogénico (chefs y creadores de contenido lo usan en formato steak de repollo a la brasa, hojas laminadas, rollitos o fermentados de colores vivos que funcionan muy bien foto y vídeo).

2. Simplicidad y nostalgia

Periódicos como The New York Times aseguran que este año habrá menos 'platos para Instagram' y más cocina de recuerdos (clásicos revisados, guisos sin artificio, recetas de abuela con toques internacionales, etc.).

La idea es dejar a un lado el postureo (al menos un poquito) y priorizar el buen producto y las experiencias auténticas que realmente valgan lo que cuestan. Frente al exceso de elaboraciones pensadas para la foto (hamburguesas con panes de color azul y rosa, toppings excesivos y absurdos...), se imponen la calidad y la coherencia.

3. Menús más cortos y claros

Los clientes están cansados de los monólogos eternos para justificar cada plato y prefieren que la receta se explique casi por sí sola. Lo contábamos en este artículo hace un par de días: muchos chefs como Dabiz Muñoz o Juanlu Fernández están cambiando las presentaciones interminables por ilustraciones ingeniosas y fichas de productos, liberando así al comensal de discursos densos y tecnicismos soporíferos.

4. Placer con conciencia

Un creciente número de jóvenes se define actualmente como "sober curious", un movimiento que trata de repensar la relación que tenemos con el alcohol. La Generación Z está cambiando su forma de socializar: quieren planes, sabor y estética 'de cóctel', pero sin la molesta resaca ni el impacto negativo en la salud.

Muchos restaurantes de todo tipo ya se están adaptando a esta nueva demanda, ofreciendo maridajes no alcohólicos y alternativas NOLO (No o Low Alcohol) que ya no se viven como sustitutos tristes, sino como opciones deseables y con identidad propia.

5. Comunidad y exclusividad

En España crecen los clubs privados y las membresías gastronómicas. Una parte del público pide experiencias más exclusivas y cuidadas (cenas privadas, catas a ciegas, eventos con chefs y enólogos sólo para socios) para tener la sensación de pertencer a algo especial, más allá de 'simplemente' reservar mesa en un restaurante. 

Para los negocios este nuevo formato tiene numerosas ventajas, ya que aporta cuotas recurrentes (en algunos casos, membresías anuales de hasta 2.000 euros), clientes fieles y la posibilidad de vender eventos culinarios de ticket alto, algo muy valioso en un contexto de costes crecientes y gran competencia. Además, les permite tener un mayor control de la demanda, planificando mejor aforos, personal y producto.