Victoria Roselló.

Victoria Roselló. Cedida.

Sociedad

Victoria Roselló, empresaria de 47 años: "Empecé con un capital de 10.000 euros. El camino no es nada fácil"

La historia de Victoria no comenzó en una oficina, sino en una escuela de yoga, donde detectó una necesidad en sus alumnas.

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Las claves

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Victoria Roselló fundó Deva Activewear con una inversión inicial de 10.000 euros tras vender su escuela de yoga para conciliar mejor su vida familiar.

La marca apuesta por una producción responsable y de calidad, prefiriendo vender menos prendas para garantizar la durabilidad y satisfacción del cliente.

Deva Activewear prioriza el crecimiento pausado y la cercanía con sus clientas, en lugar de la producción masiva y las campañas de descuentos habituales en el sector.

Roselló reconoce las dificultades del emprendimiento en moda y destaca la importancia de la paciencia y la visibilidad para marcas independientes.

Emprender en el sector de la moda no parece, a priori, el camino más sencillo. Mucho menos cuando el mercado está dominado por gigantes internacionales con una presencia global consolidada. Sin embargo, frente a esa carrera por vender más, más rápido y más barato, hay quien ha decidido recorrer el camino contrario.

Ese es el caso de Victoria Roselló, fundadora de Deva Activewear, una marca española de ropa deportiva nacida con una premisa clara: producir menos, pero mejor. Su historia no comenzó en una oficina ni tras un ambicioso plan de negocio, sino en una escuela de yoga.

Roselló llevaba años impartiendo clases cuando empezó a vender prendas deportivas entre sus propios alumnos. Aquel pequeño proyecto convivía con la gestión de su shala, hasta que la conciliación familiar terminó inclinando la balanza.

"Deva sigue siendo una marca pequeña y gran parte de lo que ganamos vuelve a invertirse para seguir creciendo"

Victoria Roselló, fundadora de Deva Activewear

"Deva empezó a tomar más forma cuando vendí mi shala de yoga", explica. Con dos hijos pequeños, cada vez le resultaba más complicado compatibilizar los horarios de las clases con la vida familiar. Fue entonces cuando decidió dar el paso.

Lo hizo, además, con una inversión muy contenida. Tal y como apunta, la empresa nació con alrededor de 10.000 euros, una cifra modesta que fue posible gracias a que la primera fábrica con la que trabajó aceptaba pedidos mínimos reducidos.

Lejos del relato habitual del emprendimiento, Roselló reconoce que las dudas siguen formando parte del día a día. "Todavía ahora, en algunos momentos, me planteo si debería seguir", admite.

Aun así, asegura que merece la pena intentarlo cuando el proyecto responde a una convicción personal y a una forma concreta de entender el negocio.

Victoria Roselló.

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Esa filosofía también se refleja en su apuesta por una producción responsable, una decisión que, según reconoce, implica avanzar más despacio e incluso renunciar a una mayor rentabilidad a corto plazo.

Lejos de verlo como un sacrificio, lo entiende como una consecuencia natural del modelo de empresa que quiere construir y de los valores sobre los que ha levantado la marca. "Prefiero vender menos y que quien compre Deva pueda seguir utilizando esas prendas durante muchos años", resume.

En una categoría donde el precio es superior al de la moda deportiva convencional, considera que el hecho de que las clientas repitan demuestra que el producto responde realmente a las expectativas.

Precisamente esa relación con el cliente es una de las consecuencias de un modelo que prioriza la calidad frente al volumen. Mientras buena parte del sector depende de campañas constantes de descuentos y de una producción masiva, Deva apuesta por crecer de forma más pausada.

"Quiero seguir creciendo, pero manteniendo la calidad, la cercanía de la marca y los valores"

Victoria Roselló, fundadora de Deva Activewear

De hecho, el gran objetivo, asegura, no está tanto en el producto, sino en lograr que los clientes lleguen a conocerlo.

Para una marca independiente, explica, la principal dificultad es ganar visibilidad. Y es precisamente ahí donde empieza la parte más complicada del camino.

Por eso, a quienes estén pensando en emprender en el sector, les lanza un mensaje alejado del optimismo ingenuo.

"Habrá momentos muy difíciles y desesperantes en los que tendrás ganas de tirar la toalla", advierte. Aun así, insiste en que la paciencia, la inversión y una estrategia sólida para ganar visibilidad son factores imprescindibles para salir adelante.