Óscar tiene el secreto de los mejores pollos de Madrid: vende 2.000 al mes y cuestan 12,50 euros

Óscar tiene el secreto de "los mejores pollos" de Madrid: vende 2.000 al mes y cuestan 12,50 euros Jorge Barreno

Reportajes

El pollo asado de Óscar y Daisy es "el mejor de Madrid": vende 2.000 al mes por 12,50 euros

En Pollos Al Carbón 'El Mejor' llegaron a vender 3.000 al mes gracias a su innovadora receta que combina la tradición peruana con la española.

10 abril, 2022 03:08
Carlos Lara Jorge Barreno

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Óscar Jiménez siempre había sido como esos secundarios de películas de Fernando León de Aranoa: trabajadores de clase obrera que comparten gestos y trayectorias vitales representativos de buena parte de la sociedad española. Sudó en la construcción hace ya como tres vidas, cuando Jesús Gil era entrevistado en jacuzzis y otros tantos empresarios sin escrúpulos hicieron creer que era un camino infalible para saltar a la clase alta. Luego un golpe de injusta realidad le puso una bandeja en la mano y a servir mesas. Así hasta 2016, cuando montó junto a su mujer (ella es la dueña) Pollos Al Carbón 'El Mejor' buscando ser él quien golpeara a la realidad esta vez. Hoy, seis años después y una receta inédita mediante, puede presumir de que sus pollos están entre los mejores de Madrid.

De miércoles a domingo, Óscar llega a las siete de la mañana a su pequeño local de 70 metros cuadrados en el 199 de Bravo Murillo. Allí se encuentra con uno de los empleados y juntos recogen la mercancía. Hasta las 12:00 que abren son cinco horas de limpiar el pollo, las grasas, cortarle las pezuñas, el cuello, etc. En definitiva, dejarlo bonito para su cita con el carbón. Porque ese es uno de sus secretos del éxito: únicamente prepara pollos al carbón.

La otra clave del éxito es la receta que han inventado, una fusión de la cocina peruana y la española. "Esa mezcla marca la diferencia. El pollo peruano tiene un sazón peculiar que combina ajo, pimienta negra, sal, comino, especies...", cuenta Óscar, que es quien atiende a EL ESPAÑOL. Un sazón único que se deja notar en el bolsillo: le cuesta entre 400 y 500 euros al mes, cuando la partida del presupuesto que las pollerías suelen destinar a esta cuestión es de 50 euros. "Los colegas de profesión me dicen que estoy loco, que es una barbaridad", confiesa ufano.

Pollos El Mejor

Pollos El Mejor Jorge Barreno

Las tres claves

Después de años trabajando en la hostelería, Óscar y su mujer decidieron abrir su propio negocio. Óscar le había echado el ojo a una pollería de su pueblo, en Alicante, que vendía mucho. Además, ya habían tenido contacto con esa rama del sector, por lo que conocían el negocio y sabían que el pollo es un alimento que funciona en tiempos de crisis. "En vez de irte a un restaurante, coges un pollo, una pizza, una hamburguesa… y para casa", reflexiona Óscar.

Un antiguo jefe le dio un consejo que aún hoy se esfuerza en aplicárselo cada día. "Me dijo que hay tres claves del éxito para cualquier negocio: la ubicación, la cocina y la atención al cliente". Con la idea ya decidida, el siguiente paso era resolver dónde iban a situarlo. 

Por aquella época vivían en Tetuán y, con el convencimiento de que el sitio es una de las claves, se dedicaron a recorrer las calles del barrio. "Veíamos una churrería que tenía colas impresionantes", recuerda Óscar. Su observación no era errónea. La zona de Bravo Murillo, una de las salidas de Cuatro Caminos, es una zona de paso y eso fue lo que decantó la balanza. "Dimos en el clavo sin darnos cuenta porque después de Gran Vía y de las Ramblas de Barcelona, Cuatro Caminos es el área más transcurrida de España", cuenta.

Una vez realizada la inversión inicial -para que se hagan una idea, solo el horno especial para pollos al carbón (modalidad en la que no gotean, sino que se van ahumando para que estén jugosos sin necesidad de caldo) cuesta 10.000 euros-, comenzaron a trabajar. Deisy, su mujer, hace las labores de oficina desde casa, llevando las gestión de los pagos y la relación con los proveedores, además de cuidar de los dos hijos que tienen (de dos y seis años), más otro que está en camino. Es decir, una de esas mujeres a mil cosas que Rosalía debió de tener en mente para su último disco.

Pollos Al Carbón El Mejor

Pollos Al Carbón El Mejor Jorge Barreno

Óscar, por su parte, se encarga de la pollería 'in situ', figurando como empleado. Con esta división de tareas desde el principio, la reacción de la gente fue entusiasta aquel 2016. "Teníamos mucho público latino porque en esta zona hay mucha población de allí y este pollo es parecido al que comen en sus países de origen", piensa Óscar. Y, como eso de arrimarse a donde hay jaleo es muy español, el resto del barrio no tardó en unirse a las colas de gente que se amontonaban a las puertas de Pollos 'El Mejor'.

Una cocina sobresaliente

Las cosas no pasan por casualidad. No hacía falta realizar un gran estudio de mercado para darse cuenta de que el estilo peruano triunfaría en una zona latina. "Lo mezclamos con recetas españolas y fuimos haciendo catas con amigos, familia...", rememora.

Pollos Al Carbón El Mejor

Pollos Al Carbón El Mejor Jorge Barreno

La mecánica era simple y divertida. Figúrense que ustedes fuesen unos de los amigos de este matrimonio de polleros y reciben la invitación de ir a su casa a probar su nuevo invento culinario. Pues bien, el matrimonio les ofrecería cuatro platos con cuatro estilos de pollos distintos. Después del necesario saboreo, tendrían que marcar en una papeleta con las opciones A, B, C y D cuál es el mejor pollo a su gusto.

El que resultó triunfador lleva una base de ajo, especias de comino, pimienta y sal, que es lo que caracteriza al estilo peruano. A partir de ahí, fueron incrementando: más especies, una mezcla hecha con cerveza para que deje buen sabor, carbón de encina puro... Parece evidente pero no todos lo hacen, pero los ingredientes de calidad marcan la diferencia.

"El carbón, por ejemplo, al ser puro le da al pollo un mejor sabor, pero también es más caro", explica Óscar. Un saco les cuesta 14,50 euros sin IVA, unos tres euros más caro que los normales. A razón de 20 sacos a la semana, se queda en un total de 1.160 euros al mes en carbón. Por otro lado, si el horno fuese de electricidad, tal y como está el precio, posiblemente les saldría ahora más caro.

Los pollos también son frescos y de primera calidad, clase A, lo que significa que tienen buenos pechos y tamaños igualados. Óscar aplica la máxima de que, si un pollo no lo querría para él, no lo vende. "A veces, la gente me dice 'pero Óscar, cómo tiras ese pollo, estás perdiendo dinero. Yo creo que pierdo hoy, pero que a la larga gano", justifica. Además, los pollos que no se venden en el día a día no los guardan, sino que se los dan "a una amiga que trabaja en una iglesia cercana".

Pollos El Mejor

Pollos El Mejor Jorge Barreno

Boom de los pollos

El tiempo ha parecido darles la razón a él y a su exjefe. Sin embargo, el éxito alimenta la competencia y aviva la imaginación. Esta lección la aprendieron rápido: "Vinieron unos peruanos. Se sentaba uno y empezaba a apuntar en una libreta. Luego, le relevaba otro. Compraban pollos a diario y anotaban cuántos vendíamos", recuerda Óscar. En efecto, ellos eran la competencia. Una competencia que se ha multiplicado en los últimos años y que ha sido una de las causas del bajón que han experimentado.

En los buenos tiempos, vendían 3.000 pollos al mes. Ahora rondan los 2.000, a razón de unos 450 por semana (200 de ellos los domingos). "Está bien, pero podría ser mejor -se lamenta Óscar-; han visto que funcionamos y han llenado el barrio de pollerías". Él cree que la gente consume menos y apuesta por lo más barato: "Hay pollos más baratos, que son más pequeños, a gas, y la gente va a por esos. Los mejores de ese tipo valen unos nueve euros". Los suyos valen 12,50 euros; la oferta especial de pollo, patatas -¡no se imaginan cuantísimas patatas!- y ensalada son 16 euros. Y, claro, no es lo mismo nueve que 16.

Pollos Al Carbón El Mejor

Pollos Al Carbón El Mejor Jorge Barreno

Por otro lado, la subida de precios desde la pandemia los tienen "ahogados" y se sienten "abandonados" por el Gobierno. "La gente se piensa que quiero hacerme rico y no es así. La factura de la luz ha pasado de 800 a 1.300 euros; me han subido el alquiler 600 euros, hasta los 1.900; las bolsas son más caras: 200 euros las de plástico, 1.000 euros las de cartón; el pollo me costaba 1,65 y ahora estamos pagando 2,44 euros...", se queja con amargura.

En la pandemia perdieron 25.000 euros, "de los que aún nos quedan algo por pagar". En etapa de supervivencia, en un barrio especialmente castigado por el paro donde no todo el mundo está dispuesto a pagar el precio de sus pollos por más que lo valgan, Óscar ya piensa en nuevas fórmulas. Además, sabe que quienes ahora los venden más baratos tendrán que subirlos pronto, y está expectante por ver qué pasa cuando las distancias se reduzcan.

De momento, Óscar y Deisy han empezado a darle vueltas a posibles colaboraciones. Incluso promociones para los días más flojos. Se mantiene cauto respecto a metas mayores porque "ya me engañaron y perdí 40.000 euros en un negocio de venta de franquicias". La incertidumbre por la guerra en Ucrania tampoco invita a pedir préstamos ahora mismo. Pero no esconde que abrir una segunda pollería es algo que tiene en mente. Al fin y al cabo, nunca es tarde: Harlam Sanders no abrió su segundo restaurante de KFC hasta los 52 años y, bueno, no se puede decir que muriese pobre.