David López Frías

Reportajes TOLEDO

La tragedia de Fátima: discutió con su pareja, se drogó y mató en un accidente a su hijo

"Sabíamos que acabaría pasando algo con esta gente", lamenta un vecino de Gerindote (Toledo), donde la madre, Fátima, era conocida por tener problemas "hasta con la Iglesia"

12 mayo, 2017 20:43

Fátima, marroquí de 32 años, salía esta tarde de su casa de la calle Labradores 11 (Gerindote, Toledo) a toda prisa, le esperaba un hombre de unos 30 años con un Volkswagen Passat blanco. Ambos subían en el automóvil y arrancaban a toda velocidad para no tener que hablar con los vecinos. Tampoco los vecinos quieren hablar con ella porque, aseguran, es una persona muy conflictiva.

Fátima permanece en libertad porque la policía la tiene localizada e identificada, pero cuando su hijo sea enterrado, será detenida. Porque a su hijo, de 10 meses, lo mató ella. Sin querer, pero fue la responsable del siniestro que acabó con la vida del pequeño, que circulaba sin las sujeciones reglamentarias. La madre dio positivo en alcohol y cocaína.

A las doce y media de la noche, Fátima circulaba muy deprisa por las calles de Querindote. Venía de Torrijos, el pueblo vecino. Con ella viajaban sus hijos de 7 años y 10 meses, respectivamente. Ambos sin las sujeciones correspondientes. Cuentan los vecinos que había tenido 'gresca' esa misma noche. “Es lo normal. Siempre están insultando, gritando, de peleas… Con los vecinos no se meten, pero siempre montan mucho escándalo”, cuentan residentes de la misma calle de Labradores.

La casa de los líos


Otro vecino asegura que, tras la enésima discusión con su pareja, ella había puesto una sillita de niños en el coche y había partido con los dos pequeños. “Iría a Torrijos a buscar al 'Palomo' y como no lo encontró, estuvo dando vueltas como loca a ver si lo encontraba”.

'Palomo' es su pareja. Un conocido treintañero de Torrijos con numerosos antecedentes penales. Ambos llevaban viviendo juntos en el pueblo desde principios de año, en una casa que los vecinos aseguran que no es de su propiedad: “Unos dicen que están metidos de okupas. Otros, que la compró un gitano con el que tienen tratos y es el que les deja vivir allí”.

Esa casa, según cuentan los propietarios de las casas colindantes, es un foco de problemas. “Entra siempre mucha gente con mal aspecto. Hay peleas, gritos y de todo. Desde que han llegado, se acabó la tranquilidad en nuestra calle”.

Sea como fuere, el domicilio no es de ellos, pero allí residen desde hace unos meses. Y allí la lían: “Nos han dado una semana santa muy mala. Están siempre de peleas. A veces ella le tira la ropa y las cosas a la calle y montan un escándalo”, lamenta una vecina, que recuerda que “ella ha tenido problemas hasta con la Iglesia. Hacemos reparto de comida; un día vino cuando ya estaba cerrado y exigía que le diésemos algo. Como no le hacíamos caso, la emprendió a golpes con todo lo que pilló”.

David López Frías

La última pelea


En este escenario de conflictos internos y peleas, se produjo el suceso. Según aseguran los vecinos, esa noche habían tenido otra pelea y él se había marchado. Ella se fue a buscarlo poco antes de la medianoche, con sus hijos a bordo. El mayor es fruto de una relación anterior. El pequeño era el hijo que tenían en común Fátima y 'Palomo'.

Calculan los vecinos que eran las doce de la noche cuando realizó una pasada temeraria por una estrecha calle de Gerindote. “La Guardia Civil iba detrás de ella. Tienen que venir casi todas las noches por aquí, de los follones que montan”, cuenta una de las residentes de la calle Labradores.

Si es cierto que la Benemérita salió en pos de ella, no le dio alcance, porque ni un cuarto de hora más tarde se produjo el fatal siniestro. A las doce y diez de la noche corría Fátima a toda velocidad por la Avenida de la Constitución, la calle principal de Gerindote.

Iba alterada por la discusión y con sus facultades mermadas a causa del consumo de alcohol y cocaína. Y en la esquina con la calle del Olvido, en la puerta de un bar llamado “Uno tras otro”, en un tramo recto y sin complicaciones, el coche se salió de la calzada e impactó contra una farola.

Fallecido en el acto


Los niños salieron despedidos del vehículo porque no iban convenientemente sujetos. El pequeño, que no tenía ni un año de edad, falleció en el acto a causa del terrible impacto. El mayor salvó la vida, pero también salió malparado. El choque le produjo lesiones graves que hicieron que tuviese que ser trasladado al hospital. Allí evoluciona favorablemente.

Fátima apenas sufrió algunas contusiones y magulladuras. En realidad, el golpe no era mortal. O no lo hubiera sido si lo pequeños hubiesen estado sujetos correctamente en sus sillitas. Pero Fátima tenía mucha prisa por encontrar a 'Palomo' y no reparó en asegurar la vida de sus pequeños.

Policía y ambulancia aparecieron casi de inmediato. Las asistencias se llevaron a los dos niños al Hospital Virgen de la Salud de Toledo. Nada se pudo hacer por salvar la vida del pequeño, que falleció a los pocos minutos de llegar al centro.

Su hermano permanece ingresado. Mientras, agentes de la Guardia Civil sometieron a su madre a sendos controles de alcohol y drogas, dando positivo en ambos. En el de alcoholemia, la prueba concluyó que Fátima doblaba la tasa máxima permitida. Ella tenía heridas leves y fue trasladada al hospital por 'Palomo'. No tuvo que ser ingresada.

En libertad para que vaya al funeral


Tras prestar declaración, Fátima fue puesta en libertad para que pudiese asistir al funeral de los pequeños. La Guardia Civil la tiene ubicada y cuando pase el sepelio (que estaba previsto para esta tarde, pero que finalmente tendrá lugar mañana), la volverán a detener y pasará a disposición judicial.

En este pequeño pueblo manchego de 2.400 habitantes, la gente está consternada. “Todos sabíamos que acabaría pasando algo malo con esa gente. Son conflictivos, se pelean, gritan, trafican, meten gente en su casa con muy malas pintas. Todos sabíamos que iba a pasar algo, pero nadie se imaginaba que al final fuesen las dos criaturas las que acabasen pagando la locura de sus padres. La pena, y que Dios me perdone, es que el Señor se haya llevado al niño, que no tenía culpa ninguna, y la haya dejado a ella aquí”, declara una de las vecinas mientras se santigua.