El primer ministro británico, Keir Starmer, durante una visita al London South Bank Technical College en Londres.

El primer ministro británico, Keir Starmer, durante una visita al London South Bank Technical College en Londres. Toby Melville Reuters

Europa

Starmer se aferra al puesto de primer ministro pese a las dimisiones en su gabinete y la presión de su partido

Los laboristas críticos ya habrían alcanzado las 81 firmas necesarias para activar el proceso de primarias, mientras que la dimisión de altos cargos causan la crisis más importante de su Gobierno.

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P. Fava
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Las claves

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Keir Starmer se niega a dimitir como primer ministro británico pese a la presión interna y varias dimisiones en su gabinete.

El Partido Laborista sufrió fuertes derrotas en las recientes elecciones locales en Escocia y Gales, perdiendo miles de concejales y el control de legislativos regionales.

Miatta Fahnbulleh, Jess Phillips y otros altos cargos han dimitido, reclamando un cambio de liderazgo y criticando la falta de ambición del gobierno laborista.

Un centenar de diputados laboristas ha mostrado apoyo a Starmer, mientras más de 85 han pedido su dimisión o un calendario de transición de poder.

El primer ministro británico, Keir Starmer, ha comunicado a su gabinete que no va a dimitir pese a las crecientes voces en su contra en su propio partido. En una jornada caótica, varios miembros de su Gobierno han presentado su dimisión y los laboristas críticos habrían alcanzado la cifra de 81 firmas para convocar primarias en septiembre.

En una reunión en Downing Street, Starmer ha insistido en que asume la responsabilidad de la derrota laborista en las elecciones municipales y regionales en Escocia y Gales de la semana pasada. Sin embargo, se aferra al hecho de que el mecanismo político para reemplazarle al mando "no se ha activado todavía".

"Las últimas 48 horas han supuesto una desestabilización para el Gobierno y un coste real para la economía de este país y sus familias", ha comunicado el premier a sus ministros. "El país espera que sigamos gobernando. Eso es lo que estoy haciendo, y lo que debemos seguir haciendo como Gabinete".

Los resultados desgranados este fin de semana han confirmado que el partido laborista ha sufrido una sonora derrota a manos del populista Reform UK y de los nacionalistas tanto galeses como escoceses. Además, Starmer arrastra el escándalo del nombramiento de Peter Mandelson, socio de Jeffrey Epstein, como embajador para EEUU.

Aunque la reunión se ha desarrollado "sin confrontación" según fuentes, las ministras de Exteriores e Interior, Yvette Cooper y Shabana Mahmood, habrían pedido al primer ministro que establezca una transición de poder ordenada.

La presión se acrecientan tras la pérdida de 1.068 concejales municipales, muchos de los cuales fueron a parar al partido Reform UK o los verdes. En Escocia, el laborismo se quedó con 17 miembros al Parlamento de Edimburgo frente a los 21 de antes. Más estrepitosa fue su derrota en Gales, donde perdieron el control del legislativo al quedarse con 9 de los 44 que tenían antes.

Desde el ala izquierdista, la exviceprimera ministra Angela Rayner criticó ayer a Starmer por incumplir las promesas de los laboristas y por haber bloqueado la candidatura del popular alcalde de Mánchester, Andy Burnham, para ser elegido por una circunscripción inglesa. De haber ganado, Burnham hubiera entrado en el Parlamento central y podría optar al liderazgo laborista.

Y desde los laboristas más conservadores, el ministro de Sanidad, Wes Streeting, antiguo aliado de Mandelson, no ha ocultado sus aspiraciones al liderazgo y ha criticado a Starmer por no ofrecer un proyecto político inspirador.

Cadena de dimisiones

El desafío de Starmer a sus críticos se producía en paralelo a la dimisión de Miatta Fahnbulleh, secretaria de Estado de Vivienda, Comunidades y Gobierno Local, pidiendo al primer ministro que "haga lo correcto" para el Reino Unido, estableciendo un calendario para su retirada del poder.

En su carta de dimisión enviada a los medios, la secretaria de Estado expresa su orgullo por el trabajo realizado en el Gobierno y afirma que ha sido "un privilegio formar parte de un gobierno que trabaja arduamente en todos los niveles para lograr el cambio que nuestro país necesita".

"Si bien se han logrado avances, no hemos actuado con la visión, el ritmo y la ambición que exige nuestro mandato de cambio. Tampoco hemos gobernado como un Partido Laborista con valores claros y firmes en nuestras convicciones", añadió la política.

Entre los errores del Ejecutivo, Fahnbulleh menciona el recorte del subsidio al combustible para los pensionistas o los sufridos por las personas con algún tipo de discapacidad, asuntos que "han generado dudas en muchos de mis electores sobre nuestra misión".

"El mensaje que recibí fue claro. Usted, primer ministro, ha perdido la confianza de la población. Nuestro país afronta enormes desafíos y la gente clama por la magnitud del cambio que esto requiere", añadió.

"El pueblo no cree que usted pueda liderar este cambio, y yo tampoco. Por lo tanto, le insto a que haga lo correcto por el país y el partido, y establezca un calendario para una transición ordenada, de modo que un nuevo equipo pueda llevar a cabo el cambio que le prometimos al país", concluye en su misiva.

Horas después, la ministra de Protección Infantil, Jess Phillips, también anunciaba su dimisión. "El deseo de evitar discusiones implica que raramente discutimos, lo que no deja espacio para el progreso, continuamente relegado", denuncia en su carta de dimisión.

"Quiero un gobierno laborista que funcione. Pero no estoy viendo el cambio que esperaba, y que esperaba el país, por lo que no puedo seguir sirviendo bajo el actual liderazgo", concluye.

El tercero en presentar su dimisión ha sido Alex Davies-Jones, ministro 'junior' en el Departamento de Justicia. "Tenemos que hacer más, y por tanto, con gran, gran pesar de mi corazón, presento mi dimisión", manifiesta.

El último, de momento , en dejar su cargo ha sido Zubir Ahmed, viceministro de Salud y Asistencia Social de Reino Unido.

Frente a ello, un centenar de diputados laboristas británicos, que equivalen a la cuarta parte del grupo parlamentario del partido (403), han firmado una carta de apoyo a Starmer, en respuesta a los más de 85 diputados de su mismo partido que en las últimas 48 horas han reclamado su dimisión o un calendario en el que se comprometa a traspasar el poder.

Los firmantes de la declaración de apoyo subrayan que "no es hora de discutir por el liderazgo del partido" justo después de que el pasado jueves el partido sufriera "un resultado electoral devastador que demuestra que tenemos un duro trabajo por delante para recuperar la confianza del electorado", según recogen los medios británicos.