Beppe Grillo ha sido uno de los principales defensores del no a la reforma constitucional.

Beppe Grillo ha sido uno de los principales defensores del no a la reforma constitucional. Remo Casilli Reuters

Europa

La internacional de los populistas celebra la caída de Renzi

La victoria del 'no' en Italia echa más combustible al ascenso de las posturas eurófobas y radicales en Occidente.

Paolo Fava Pablo Mayo Cerqueiro

“Viva Trump, viva Putin, viva [Marine] Le Pen y viva la Liga Norte”. En estos términos hacía campaña hacía escasamente un mes el europarlamentario y líder del partido lombardo euroescéptico Liga Norte, Matteo Salvini, cuando Donald Trump acababa de ganar las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

“¿Sabes qué es lo absurdo de la Unión Europea? Que vive en otro planeta”, decía el propio Salvini en una intervención en televisión que después subió a su propio perfil de Facebook. “Dice que defiende los puestos de trabajo (…) pero hoy, 9 de noviembre, acuerda sanciones contra Rusia (...) mientras Trump, inteligentemente, dice: 'Con Rusia dialogaremos'. No es inteligente jugar a la guerra”.

“Dos”, continuaba, “mientras Trump dice que para proteger el 'made in the US' va a poner un arancel del 40% a las mercancías chinas, la Comisión Europea dice que empieza a trabajar para levantar todos los aranceles que protegen las mercancías italianas. Estos están locos y luego se sorprenden cuando gana Trump. Viva Trump, viva Putin, viva la Le Pen y, concluyendo, viva la Liga”.

Exultante tras la victoria del 'no' y la dimisión de Matteo Renzi (trabajó activamente en redes sociales para transformar en tendencia de Twitter el hashtag #RENZIACASA), Salvini comparecía la noche del domingo para exigir la convocatoria de elecciones. “Estamos listos para presentarnos como alternativa ahora mismo”, declaraba el líder de la Liga Norte. “Nos enfrentamos a la conjura porque, si la victoria tiene que ser, será la del pueblo contra los poderes fuertes de tres cuartas partes del mundo”.

Durante la campaña por el 'no' la Liga Norte moderó su discurso tradicionalmente radical pero Salvini dejó meridianamente claro que no abandonaban el proyecto federalista, que estaba en la base de su oposición a la reforma de la Constitución. El proyecto de Renzi, denunciaba en una entrevista con ilsussidiario.it, sometía a Italia a “las órdenes de Bruselas y la Banca”. Y añadía: “La pesadilla de los poderosos es que Italia venza una formación política que consulte con los ciudadanos si desean quedarse en la Unión Europea o no”.

Pero la Liga Norte no es la única formación que se ha atribuido la victoria del 'no'. El heterogéneo Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo también se ha anotado el tanto y busca capitalizar la derrota de Renzi.

Tras la renuncia del joven primer ministro, Grillo ha reclamado la convocatoria de elecciones. “Los italianos deben ser llamados a votar tan pronto como sea posible”, ha reclamado en su blog. En los comicios generales de 2013, la formación antiausteridad fue la más votada sin ir en coalición y desde hace unos meses ocupa la Alcaldía de Roma.

Esta victoria para el Movimiento 5 Estrellas, que defiende convocar una consulta sobre la pertenencia de Italia al euro, con certeza dejará intranquila a la Unión Europea, si bien el pánico no ha cundido este lunes en los mercados.

Por su parte, la derecha populista europea ha celebrado la derrota de Renzi en el plebiscito italiano como si ella misma se hubiera impuesto en las urnas.

La líder del galo Frente Nacional, Marine Le Pen, saltó a las redes una hora después del cierre de los colegios electorales en Italia para festejar lo que los sondeos a pie de urna pronosticaban: el triunfo del 'no'. “¡Bravo a nuestro Matteo Salvini por la victoria del no!”, tuiteó etiquetando en el mensaje al líder de la Liga Norte, estandarte de la ultraderecha italiana.

Le Pen ha subrayado que la sociedad italiana ha expresado su rechazo a Renzi, quien no fue electo, y la Unión Europea en su conjunto, en un año en que la solidez del bloque de los Veintiocho se ha visto resquebrajada por una plétora de factores, desde la crisis de los refugiados hasta el triunfo del brexit.

No han faltado las felicitaciones desde Gran Bretaña. Nigel Farage, padre del eurófobo UKIP (Partido de la Independencia de Reino Unido), acudió a Twitter al conocerse las encuestas a pie de urna para desear que lo que vaticinaban se hiciera, finalmente, realidad. Se hizo.

“Espero que las encuestas a pie de urna estén en lo cierto. Me parece que esta votación es más sobre el euro que un cambio constitucional”, afirmó, dirigiendo sus ataques una vez más al proyecto europeo. Su sucesor al frente del UKIP, Paul Nuttall, no ha comentado aún acerca del plebiscito italiano.

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, no se ha pronunciado todavía acerca del plebiscito en Italia. Tampoco lo ha hecho el que será su estratega jefe y asesor en la Casa Blanca, Stephen Bannon, que dejó a un lado su papel como director ejecutivo de Breitbart News, una web asociada al nacionalismo blanco estadounidense, para sumarse al equipo de Trump.

En un reciente análisis sobre el auge de los populismos en Occidente, el Real Instituto Elcano situaba las posibles raíces de este fenómeno en la pérdida de confianza en la democracia representativa, el miedo a la pérdida de soberanía nacional y el debilitamiento del Estado del bienestar frente a la globalización.