Los ministros Fernando Grande-Marlaska, Mónica García y Ángel Víctor Torres, durante su visita al Puesto de Mando en el puerto de Granadilla de Abona (Tenerife), este domingo.

Los ministros Fernando Grande-Marlaska, Mónica García y Ángel Víctor Torres, durante su visita al Puesto de Mando en el puerto de Granadilla de Abona (Tenerife), este domingo. Efe

Política

El ministro que no fue al funeral, la hostil a los médicos y el amigo de Koldo: tres actores invitados en Canarias

El brote de hantavirus en el crucero Hondius desata un "despliegue sin precedentes". "El mundo entero nos mira", dice la ministra Mónica García.

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Las claves

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Tres ministros viajaron a Tenerife convirtiendo la gestión de la crisis sanitaria del crucero Hondius en una oportunidad política y mediática.

Fernando Grande-Marlaska fue criticado por no asistir al funeral de dos guardias civiles fallecidos en acto de servicio, lo que generó malestar en el cuerpo.

Mónica García, ministra de Sanidad, enfrenta conflictos con el sector médico y tensiones internas en Más Madrid, pero la crisis le refuerza a nivel político.

Ángel Víctor Torres sigue bajo la sombra del caso Koldo por contratos de mascarillas y mantiene una rivalidad política con el actual presidente canario, Fernando Clavijo.

Consciente de que "el mundo entero nos está mirando", como escribió en sus redes sociales Mónica García, la ministra transformó la llegada del crucero Hondius a Granadilla de Abona en algo más que una crisis sanitaria.

Porque lo que debía ser una emergencia de salud pública se convirtió, desde el primer minuto, en una oportunidad política para ella y otros dos ministros.

Y porque ninguno de los tres aterrizó en Tenerife en su mejor momento.

García llegaba cuestionada por los médicos, Ángel Víctor Torres señalado por sus vínculos con Koldo García y Fernando Grande-Marlaska encontraba en el viaje la mejor coartada posible para no acudir al funeral de dos guardias civiles muertos en acto de servicio.

La gestión, además, arrancó bajo un caos comunicativo notable entre el Gobierno central y el Ejecutivo canario de Fernando Clavijo.

Y en medio de ese ruido, la foto de tres ministros desplazándose a Tenerife en un "despliegue sin precedentes", como presumió Moncloa, se impuso sobre todo lo demás. Esa escenificación, encadenando una rueda de prensa tras otra, resultaba más cómoda que dar explicaciones sobre otros frentes políticos.

Cada uno tenía el suyo.

Fernando Grande-Marlaska es, según los sondeos, el ministro peor valorado del Gobierno. La última encuesta de SocioMétrica le da un 2,7 sobre 10, el penúltimo puesto de un gabinete en el que solo le supera en impopularidad la titular de Igualdad, Ana Redondo.

Su imagen, ya deteriorada por varios episodios polémicos, quedó aún más tocada en febrero de 2024, con la tragedia de Barbate.

Dos guardias civiles fueron asesinados al ser embestidos por una narcolancha. En la capilla ardiente, la viuda de uno de los agentes se levantó y le impidió colocar una medalla en el féretro. "Tú no le pones la medalla a mi marido, tú no le pones la medalla", le espetó.

El mismo fin de semana del hantavirus, la historia, por desgracia, se repitió. Dos guardias civiles murieron el pasado viernes 9 persiguiendo una narcolancha a 80 millas de la costa de Huelva cuando sus embarcaciones chocaron entre sí.

El sábado había funeral en Huelva. Marlaska no fue. Tampoco Sánchez. Tampoco ningún ministro.

La excusa oficial fue el hantavirus. Marlaska tenía una rueda de prensa sobre el barco a la misma hora del funeral y después viajó a Tenerife para aparecer junto a García, Torres y el director de la OMS en el Puesto de Mando de Granadilla.

Sí fue al funeral María Jesús Montero, que fue abucheada.

"Que el ministro del Interior no acuda al funeral de dos guardias civiles fallecidos en acto de servicio es incomprensible y transmite una sensación de abandono muy dura", resume la Asociación Unificada de Guardias Civiles.

Sí fue al funeral María Jesús Montero, que fue abucheada.

Mónica García y la OMS

La ministra de Sanidad lleva meses convertida en el blanco favorito de la profesión médica. Se trata de un conflicto con un sector que, paradójicamente, debía ser su base natural de apoyo.

Porque Mónica García es médico de profesión.

Desde junio del año pasado, los sindicatos han impulsado huelgas indefinidas contra el Estatuto Marco que aprobó su Ministerio, al que reprochan guardias de hasta 90 horas sin una mesa de negociación específica.

El conflicto ha obligado a aplazar millones de consultas en toda España. En abril, los médicos en huelga llegaron a pedir su dimisión.

A eso se suma la guerra interna de Más Madrid. A finales de abril anunció que se presentaría a las primarias del partido para ser candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid para que "se vaya Ayuso".

A partir de ahí estalló la pelea entre emilistas y moniquistas. Los primeros son partidarios de Emilio Delgado, portavoz de Más Madrid en la Asamblea, que se presenta como alternativa a García.

Todavía no están convocadas las primarias, pero el hantavirus le llega a García como solución porque eclipsa la bronca con los emilistas y la consolidan como la candidata natural en su partido.

Y luego está el asunto de la OMS. En mayo de 2024, García presentó su candidatura para formar parte del Consejo Ejecutivo del organismo, órgano de 34 miembros.

Ahora, la visita conjunta con el director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, refuerza su perfil ante la OMS.

El ministro Torres y Koldo

Ángel Víctor Torres también es uno de los ministros con imagen más deteriorada del Ejecutivo. SocioMétrica le da un 3,4 sobre 10 y la sombra del caso Koldo-mascarillas no le abandona.

Cuando era presidente del Gobierno de Canarias reclamó personalmente pagos pendientes a favor de la trama vinculada al comisionista Víctor de Aldama: cuatro contratos de emergencia por 12 millones de euros para la compra de mascarillas.

En los mensajes intervenidos, recogidos después por la UCO, Torres llega a escribir a Koldo García frases como "estoy encima de tu pago", "esta mierda la resuelvo sí o sí" o "me voy a cagar en todos los santos con la responsable económica, o lo soluciona o la levanto para el aire", mientras presiona para que se liberen esas facturas.

Los investigadores también han incorporado al sumario sus comunicaciones en las que advierte de que, si no se resuelve el asunto, acudirá a "Ábalos o Pedro", así como una cena en Madrid en julio de 2022 con el exministro, Koldo y Aldama.

El juez del Supremo cerró la instrucción sin imputarle, pero los mensajes están ahí.

Y a eso se añade la rivalidad personal con el actual presidente canario, de Coalición Canaria.

Torres gobernó el archipiélago entre 2019 y 2023, perdió el poder frente a Fernando Clavijo. El pulso abierto ahora entre ambos tiene mucho de revancha territorial.