Buenas noticias para los lectores que con El Viajero se asomaron a La Puerta Oscura. En la segunda entrega de esta trilogía, Pascal, el chico del montón convertido en el Viajero tras hallar el acceso al Más Allá, empieza a ser consciente de cómo condiciona su vida y la de sus amigos este giro extraordinario, y de lo que implica su papel, que le da una seguridad y un valor insospechados; cualidades que le van a resultar imprescindibles para enfrentarse a una forma del mal que tiene planes monstruosamente ambiciosos. A lo emocionante de su aventura como explorador de una dimensión que sobrecoge, expuesto a los peligros de combatir a semejante enemigo, se suma el interés de la batalla personal que libran sus sentimientos en conflicto.
Los elementos clásicos de la literatura de terror se funden con las creencias y los mitos en torno a la muerte y fundamentan ese otro mundo, reflejo en negativo del de los vivos, habitado por espíritus errantes, fantasmas hogareños, condenados... La fascinación ante la incógnita de la muerte unida a la aventura, la intriga, las relaciones de amistad, los sentimientos -inmortales- y el terror bien dosificado, son las líneas de fuerza de una trama que se disfruta. Y al cerrar el libro uno vigila de reojo los espejos, por si acaso.
Los elementos clásicos de la literatura de terror se funden con las creencias y los mitos en torno a la muerte y fundamentan ese otro mundo, reflejo en negativo del de los vivos, habitado por espíritus errantes, fantasmas hogareños, condenados... La fascinación ante la incógnita de la muerte unida a la aventura, la intriga, las relaciones de amistad, los sentimientos -inmortales- y el terror bien dosificado, son las líneas de fuerza de una trama que se disfruta. Y al cerrar el libro uno vigila de reojo los espejos, por si acaso.