Image: Cuentos pulga

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Infantil y juvenil

Cuentos pulga

Riki Blanco

Gustavo Puerta Leisse
Publicada

Ilustraciones de Isidro Ferrer. Thule. Barcelona, 2006. 44 pp., 15'90 e. (A partir de 8 años)

Más allá de la historia, más allá del estilo, hay una cualidad que desarrollan algunos artistas: sumergirnos en un mundo propio. Al dejar atrás la portada de sus cuentos, tenemos la ilusión de entrar en un universo ficcional. Acostumbramos nuestros ojos a una nueva luminosidad, recorremos geografías y arquitecturas que de inmediato se nos hacen familiares y nos adecuamos a sus personajes. Este hechizo surge cuando asumimos las reglas tácitas del cuento y su efecto más manifiesto es retrotraernos de la realidad que nos circunda. Si en algo se puede distinguir el lector infantil del adulto es en la capacidad del primero para acceder a este plano y la confianza espontánea que tiene en el poder trasmutador de la palabra y de la imagen.

Irrumpe en el precario panorama del libro ilustrado español una generación de narradores que con sus pinceles nos llevan a asombrosos parajes con admirable maestría. Sáez Castán, Auladell o Guinard son autores que, a pesar de que son muy diferentes entre sí y que cuentan con pocas publicaciones, tienen en su haber un manojo de libros-álbumes que han creado como verdaderos demiurgos. Con Cuentos pulga, Riki Blanco incursiona en esta novedosa tendencia. Sin embargo, un aspecto lo diferencia de los autores citados. Su propuesta no se adecúa a la concepción clásica del libro-álbum (en la que texto e ilustración constituyen una unidad interdependiente) pues permite tanto la lectura separada del texto literario (constituido por una ristra de microcuentos) y la ilustración, como su natural incardinación. Ambiciosa propuesta impecablemente realizada, abre una dirección que nos invita a depositar toda nuestra confianza en el creador.