El escritor Eudald Espluga.

El escritor Eudald Espluga. Paidós.

Letras

'Imaginar el fin', la lúcida mirada de Eudald Espluga al supuesto colapso inminente de nuestro mundo

El ensayo del autor catalán ofrece una perspectiva teórica sólida y ajena al regodeo narcisista.

La cuestión apocalíptica está encontrando un renovado interés entre politólogos, periodistas y divulgadores.

Más información: Carmen Mola retrata el lado oscuro de Marbella en 'Los huérfanos': "Queríamos poner a los villanos por delante"

Publicada

“Si tomas la pastilla azul: fin de la historia. Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja: te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos”.

Portada de 'Imaginar el fin'.

Portada de 'Imaginar el fin'. Paidós.

Imaginar el fin

Eudald Espluga

Paidós, 2026. 336 páginas. 18,90 €

¿Lo han adivinado? Es la famosa escena donde Morfeo plantea a Neo la salida de la caverna de Matrix. Un escenario a la vez popular y esotérico, tecnológico y mágico, que bien podríamos definir, con Eudald Espluga (Girona, 1990), como “gnóstico”.

Hablamos de la poderosa seducción de despertar de un supuesto sueño. En Imaginar el fin su autor advierte una situación que parece sintonizar de nuevo con nuestra sensibilidad póstuma contemporánea.

No se trata solo de que nos cuesta muy poco anticipar morbosamente el fin del mundo: es que desde hace tiempo algunas de las fantasías distópicas recurrentes parecen pivotar, fundamentalmente entre las élites tecnológicas y sus ideólogos, sobre una especie de “voluntad terminal” que, ante un mundo en crisis radical, prefiere “querer la nada” a no querer… O a simplemente querer.

Ahora bien, ¿hasta qué punto estos imaginarios interesados de colapso responden a una voluntad política de regresión respecto a nuestras conquistas democráticas? ¿Quiénes hoy nos seducen a tomar la “píldora roja” ya no para despertarnos, sino para desandar el camino, siempre difícil, de la Ilustración, la reflexión sobre los derechos humanos y la igualdad social?

En un saturado contexto editorial en el que la cuestión apocalíptica está encontrando un renovado y desigual interés, sobre todo entre politólogos, periodistas y divulgadores, Imaginar el fin sobresale especialmente.

El ensayo conjuga información empírica, recorrido histórico, una abundante literatura secundaria y, lo que es menos habitual, una perspectiva teórica sólida, una mirada filosófica con una indisimulada intencionalidad práctica.

Lo que se presenta en estas páginas es el desafío, más decisivo, de alumbrar las premisas de “una imaginación política proyectiva que parta de experiencias políticas reales y que no convierta el poscapitalismo en un sueño utópico, una alteridad radical, que solo podremos conquistar mediante una apuesta revolucionaria de todo o nada”.

Ante estas tendencias maximalistas, tanto a la izquierda como a la derecha, se agradece el tono constructivo y matizado de Imaginar el fin, un ensayo bien construido, escrito y argumentado, ajeno al regodeo narcisista sobre el supuesto colapso inminente de nuestro mundo.

Este ensayo conjuga información empírica, recorrido histórico y una perspectiva teórica sólida

Todo lo contrario del argumento neorreaccionario, que podría resumirse así: dado que ya estamos acelerando la destrucción del planeta, hagamos de esta necesidad virtud. El “colapsismo” como ideología terminal: en el fondo esta prefiere la abstracción narcisista del fin a querer y comprometerse políticamente con algún tipo de realidad concreta, frágil y contingente por definición.

Desde estas coordenadas, Espluga, sin embargo, no se limita solo a desplegar un discurso crítico frente a esta ideología terminal: señala la relevancia de disputar política y culturalmente un sentido apocalíptico del tiempo hegemónicamente capturado por el imaginario retrógrado colapsista.

¿Por qué, siguiendo los indispensables análisis de Fredric Jameson, no podemos usar la distopía para repensar la pulsión utópica? ¿Cabría pensar en un sentido nihilista del fin que pudiera servir al mismo tiempo para conformar una pulsión emancipatoria ya no regresivamente capturada por las élites tecnológicas neofeudales?

Espluga considera que la simplificación esquemática del problema apocalíptico como simple asunto de catástrofe o cataclismo conduce a nuestra parálisis. Aquí la distinción, procedente de Iris Murdoch entre “imaginación” y “fantasía” parece totalmente relevante, así como la discusión sobre el sentido político de los relatos y las ficciones.