Javi Robles, durante un concierto reciente.

Javi Robles, durante un concierto reciente. Cedida

Música

Volver al bosque: Javi Robles, el Bon Iver español que enamora a Latinoamérica con la poesía de sus canciones

El cantautor pamplonés, un fenómeno al otro lado del Atlántico, acaba de publicar su último disco, 'El salón de los rechazados'.

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Sucede pocas veces. Un hombre huye de la ciudad, entra en una casa a medio construir en un pueblo cerca del bosque y se pone a escribir canciones con una guitarra hecha de la madera de los árboles.

Lo que sucede todavía menos es que ese cantautor alcance el reconocimiento viviendo así, tan cerca del bosque y tan lejos del autotune. Como en una metáfora del destino, el músico protagonista de esta historia se llama Javi Robles.

Javi es periodista, profesor de instituto. Javi es un chico de provincias que lee poemas y escribe canciones. Hasta que un día, por la noche, mientras él dormía, un famoso artista argentino compartió en sus redes una versión de él que había escrito Javi.

En la era de la impostura, la música levantada con el rasgueo de los dedos y los rasguños del corazón a veces encuentra recompensa. Javi se despertó y, en su cuenta de Instagram, se había levantado un huracán de entusiasmo… que soplaba desde México y Argentina.

Resultaba extraño: las canciones que nacían al lado del bosque, junto a una libreta y los exámenes pendientes de corregir eran reclamadas por miles de personas en Sudamérica.

Allí se fue Javi. A tocar con los grupos de masas. El cantautor solitario cogía un avión y, en diez horas, cambiaba los animales de pasto por las bomboneras de los estadios.

Les ha pasado a muchos escritores. Su obra se traduce y cobra éxito en países insospechados. A veces, incluso cobra éxito sin que el afortunado lo sepa. De pronto, el concierto terminaba, las luces se apagaban, otra vez el avión, y un montón de canciones más.

Javi Robles nació en Pamplona en 1992.

Javi Robles nació en Pamplona en 1992. Cedida

En su casa, en el bosque, con la libreta y los exámenes pendientes de corregir. Con todas esas pequeñas grandes historias trenzadas con las virtudes de la poesía sencilla. Escuchar a Javi es bañarse en los poemas de Karmelo C. Iribarren, en los de Idea Vilariño, en los de Luis Alberto de Cuenca.

Javi Robles escribe sobre los grandes temas –el amor, el deseo, la diversión, los amigos, la nostalgia, la luz, las clases sociales– desde lo concreto. Y eso le hace conectar con gran rapidez: son canciones que hablan de ti.

Acaba de publicar su último trabajo, El salón de los rechazados, donde se sublima ese hilo invisible de literatura que recorre sus canciones. El título hace referencia a 1863, cuando más de 3.000 pinturas fueron rechazadas para la exposición en el salón oficial del reino de Francia, en París.

Al final, “los rechazados” –así se llamó a esos pintores– pudieron exponer todos juntos en un salón distinto. La gente se mofaba, los orillaba. Allí estuvo –recuerda Javi Robles en su explicación del disco– El almuerzo sobre la hierba, de Manet.

Aparecía una mujer desnuda junto a dos hombres vestidos en un entorno alejado de lo mitológico. Un escándalo.

La crítica mayoritaria a aquellas pinturas era: "Pero si están como sin terminar, ¡si parecen bocetos!".

Aunque Javi Robles no lo dice así, parece una metáfora de lo que se escucha en el disco: esas canciones sencillas, artesanales, como recién salidas de un horno de pan. Rechazadas por los salones del reino de hoy.

Aquella exposición de los “rechazados” –Monet, Cézanne, Pissarro– rompió la jerarquía imperante. Abrió un nuevo mundo. Y no es que Javi Robles quiera, pretenciosamente, colocarse ahí.

Pero en sus canciones, en este disco que fluye como un río por los grandes temas de la vida, sí está el redescubrimiento de un país olvidado: que un chaval de treinta años coja una guitarra, se vaya al bosque y, como un Bon Iver a la española, nos hable de las cosas que nos pasan esperando el autobús.