Kiara Arancibia, en 'La buena hija'
'La buena hija': un riguroso estudio de las heridas invisibles del maltrato
Júlia de Paz Solvas se acerca al tema de la violencia de género, pero poniendo el foco no en la mujer que sufre la agresión sino en la hija de la pareja.
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Júlia de Paz Solvas (Barcelona, 1995) ha apostado en los dos largometrajes que ha estrenado hasta la fecha por un cine social que ahonda en las problemáticas que marcan la experiencia femenina en nuestros días.
En su primera entrega, Ama (2021), narraba la historia de una madre cuya responsabilidad para con su hija está marcada por una personalidad caótica y por la precariedad económica, todo agravado por la incapacidad de acceder a cualquier tipo de ayuda familiar o comunitaria. Ahora, en La buena hija, se acerca al tema de la violencia de género, pero poniendo el foco no en la mujer que sufre directamente el maltrato sino en la hija de la pareja. En ambas películas, además, la directora maneja el estilo con coherencia y sobriedad, apostando por un realismo casi documental.
La cámara no se despega de Carmela (Kiara Arancibia) durante los 100 minutos de metraje de La buena hija, que ganó el premio a la mejor película, a la mejor actriz y el Premio del Público en el Festival de Tallín (Estonia) y que pasó por la sección oficial de Málaga. Se trata de una niña de 14 años que atraviesa la traumática separación de sus progenitores. Aunque a estos nunca los veamos juntos en pantalla, una mancha en la pared y la presencia de la policía nos indica en el arranque del filme la naturaleza violenta de los desencuentros en la relación.
Carmela vive con su madre (Janet Novas) en casa de su abuela (Petra Martínez) y acude regularmente a una oficina de Punto de Encuentro Familiar, donde es recogida por su padre (Julián Villagrán) para pasar un tiempo juntos. Él es un hombre atractivo, con encanto y aptitudes artísticas, que se gana la vida con la pintura, una disciplina que atrae también a Carmela.
Enseguida entendemos que ella lo idolatra, pues lo considera más un colega y un referente que una figura de autoridad. Todo lo contrario ocurre con la tensa relación que mantiene con su madre, la encargada de poner límites a esta adolescente que empieza a experimentar, ya sea con los primeros escarceos amorosos o con ciertas sustancias.
Entre la lealtad a uno y a otra se dirime la torturada existencia de Carmela, a la que nos acercamos más desde la contemplación de momentos cotidianos que desde el diálogo subrayado. Todo adquiere una categoría más dramática por un acto en apariencia banal, que Carmela interpreta como un castigo de su padre por llevarle la contraria: una ahogadilla más larga de lo necesario.
En cualquier caso, son otras dos escenas las que quedan en la retina, gracias al enorme trabajo de los actores: el momento en el coche entre Carmela y su padre, con Julián Villagrán desnudando por fin ante ella su inestabilidad, y el juicio final, en el que Kiara Arancibia aguanta de manera brillante el plano.
La buena hija
Dirección: Júlia de Paz Solvas.
Guion: Júlia de Paz Solvas, Nuria Dunjó.
Intérpretes: Kiara Arancibia, Janet Novas, Julián Villagrán, Petra Martínez, Anna Cerveró.
Año: 2026.
Estreno: 10 de abril