Víctor García León. Foto: BTeam Pictures

Víctor García León. Foto: BTeam Pictures

Cine

Víctor García León estrena 'Altas capacidades': "Hay algo perverso en los modelos que dominan nuestro cine"

Tras la reciente serie 'Animal', el director sigue explorando la comedia con la historia de un matrimonio que se sube al ascensor social gracias al ingreso de su hijo en un exclusivo colegio.

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Altas capacidades pone a los espectadores a observar, siempre desde una prudente distancia, a dos padres de clase media que tropiezan con la posibilidad de colocar a su hijo en un colegio laico muy exclusivo. Subirse al ascensor social y codearse con las élites económicas nunca estuvo tan al alcance de la mano para Alicia (Marián Álvarez) y Gonzalo (Israel Elejalde).

A partir de esa premisa, Víctor García León (Madrid, 1976), director de películas como Vete de mí (2006) y Selfie (2017), construye una comedia negra sobre la despiadada lucha entre los principios y los prejuicios. El cineasta madrileño firma el guion junto a Borja CobeagaNegociador (2014), Fe de etarras (2017)–.

Pregunta. ¿Este escenario que plantea Altas capacidades surge a partir de la propia experiencia?

Respuesta. La verdad es que todo surgió de Marisa Fernández Armenteros, la productora de la película. En 2018 me mandó una noticia sobre un padre que había sido acribillado por unos sicarios en la puerta del colegio al que llevaba a su hijo. Un colegio superprogresista además.

»De hecho, a ella lo que más gracia le hacía es que fuera en un colegio privado y progresista donde habían matado a un padre que era narcotraficante, porque los narcotraficantes quieren a sus hijos igual que tú y quieren llevarlos a los mejores colegios. Y además pueden pagarlos.

P. ¿Vio ahí enseguida una comedia?

R. Recuerdo que le dije a Marisa que no la veía por ningún lado, que aquello me parecía una cosa trágica y terrible. Ella me insistía: “pero piensa en cómo será la siguiente reunión del AMPA. ¿Cómo gestionan eso? ¿Piden certificado de penales para que no vuelva a pasar? Y habrá padres de clase media que querrán llevar a sus hijos a colegios así y no se lo pueden permitir”... En ese momento, yo estaba llevando a mis hijos a un colegio privado que no podía pagar. Y le decía: “Esas contradicciones que te parecen hilarantes, Marisa, son mis contradicciones diarias”.

»Entonces entró Borja Cobeaga en la ecuación, que tampoco quería hacer la película porque justo en ese momento estaba cambiando a su hijo de colegio, pasando por lo mismo. Ninguno de los dos queríamos hacerla, pero Marisa nos juntó, empezamos a hablar y surgieron temas como el de los chats de padres, los parques de bolas… Y nos dimos cuenta de que era gracioso y ya no pudimos evitar embarcarnos en el proyecto.

P. ¿Por qué utilizar una puesta en escena tan distanciada, algo tan inhabitual en una comedia?

R. Partimos de una mirada antropológica que busca analizar las costumbres de gente que no habla de lo que hace, ni habla de lo que le pasa por dentro. Se trata de analizar lo que hacen y de entender lo que están pensando, que son cosas muy distintas. Creo que ahí, en ese vacío que se genera, hay mucha comedia.

»Me parece interesante esa gente que no dice lo que está pensando, porque la peripecia es mental. Por ejemplo, seguimos a Alicia, a la que vemos tomar decisiones, pero a la que nunca oímos decir: “He tomado tal o cual decisión por los siguientes motivos”. Si hubiésemos hecho eso, perderíamos esa mirada casi documental que queríamos verter sobre la película para hacer algo un poco pornográfico. Hablamos de personajes instalados en la negación, un lugar que todos frecuentamos, y desde ahí hay que analizarlos.

P. Pese a ser una historia sobre una familia, Altas capacidades se sitúa en una posición diametralmente opuesta al tipo de películas que asociamos a esta categoría...

R. Las películas con niño son muy delicadas, a la mínima que te descuidas haces Cateto a babor (Ramón Fernández, 1970), porque los niños son muy tiernos, muy vulnerables… Al final, lo que estamos contando no es otra cosa que Frankenstein, que es el mito que está detrás de la estructura de la película. Es decir, nosotros cogemos a nuestros hijos y los apuntamos a judo, a piano, a flauta travesera...

»Igual que Victor Frankenstein le ponía a su criatura el cerebro de una persona, los brazos de otra, nosotros los llevamos a un colegio o a otro, les incitamos a que hagan escalada y cuando cumplen 15 o 16 años les miramos y decimos: “¡Oh, eres tonto, no me gustas!”. Y eso es para que a los padres nos digan: “Pero, hombre, si lo has construido tú con tus manitas: este niño es tuyo”. Y ese drama es espantoso. Entonces, en ese contexto, no queríamos hacer una película para dar consejos, pero tampoco para dar pena. Todo lo que sucede es ridículo, es grotesco, es un drama... Pero es nuestro drama. Al final, entiendo que Albert Camus se estrellase contra un árbol, pero en el coche, antes de estamparse, seguramente puso la radio.

P. Altas capacidades se aparta del modelo de comedia que lleva dominando la producción española mucho tiempo. Hablamos de una comedia afilada, que toca temas espinosos y que visualmente se sitúa en otras coordenadas. ¿Por qué no hay más comedias de este perfil?

R. Siempre he pensado que hay dos grandes metas cuando uno hace cine. Una es entretener a la gente y la otra es no tomarla por imbécil. Lo ideal sería conseguir las dos. Yo veo que hay muchas películas que no solo son un coñazo, sino que además son muy estúpidas. Sigo pensando que se puede hilar un poco más fino de lo que habitualmente se suele hilar sin dejar de ser entretenido. Y me niego a pensar que no se puedan hacer películas así.

»No es que yo me ponga en la liga de los Billy Wilder, Lubitsch o Azcona, pero ese es el tipo de películas que, desde una perspectiva idealizada si quieres, a mí me apetece hacer, no Fast & Furious. Si haces una lista de las diez películas españolas que más te gustan, lo normal es encontrarte, por lo menos, con cinco o seis comedias bastante finas.

Marián Álvarez, Israel Elejalde y Suso Nanclares, en 'Altas capacidades'

Marián Álvarez, Israel Elejalde y Suso Nanclares, en 'Altas capacidades'

P. ¿Y ese tipo de película ya no se hace?

R. No, ya no se hace. Y es una putada que no se haga el tipo de películas que mejor nos han salido a lo largo de nuestra historia. Y para mí, que soy un paranoico, hay algo muy perverso en que los modelos que dominan nuestro cine hoy o bien nos empujen a hacer un cine de arte y ensayo muy límite o bien películas comerciales dominadas por criterios que nada tienen que ver con un aliento literario. Y volviendo a esa lista, si la haces, seguramente te saldrán películas como Arrebato (Iván Zulueta, 1979), pero ahí estarán Carlos Saura, Luis García Berlanga, Fernando Trueba... Y entonces te preguntas cómo es posible que el tipo de películas que tradicionalmente mejor nos han salido estén fuera del modelo de producción de nuestra industria.